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viernes, 24 de abril de 2026

Ají y cáncer: una relación inquietante

El ají está en la mesa de personas alrededor de todo el planeta. Sin embargo, persisten las inquietudes sobre su relación con algunos tipos de cáncer. Foto Pexels


Lo consumen  cientos de millones de personas, pero a muchas puede causarles mal: cáncer. Un estudio publicado en Frontiers in Nutrition sugiere que el consumo continuo de ajíes está relacionado con mayor riesgo de desarrollar cáncer. Ciertos tipos de cáncer.

El ají contiene capsaicina, la que da esa sensación de ardor, que en algunos estudios ha sido relacionada con beneficios para la salud, como reducir la inflamación. También existen investigaciones que sugieren que puede estimular el crecimiento de ciertas células de cáncer.

En el nuevo estudio se analizaron 14 estudios que incluían más de 11 000 personas, incluyendo más de 5000 cánceres. En general, las personas que más consumían ají tenían un 64 % más de riesgo de desarrollar cánceres gastrointestinales, en comparación con quienes consumían menos.

El vínculo más fuerte es para el cáncer de esófago, pues los grandes consumidores tienen tres veces mayor riesgo de desarrollarlo. No hubo incremento significativo para los cánceres de estómago y colorrectal.

Los investigadores especulan porqué es mayor el riesgo para el cáncer de esófago. La capsaicina activa los receptores de calor y dolor, creando una sensación que quemazón con las comidas condimentadas así.Con el tiempo, la irritación repetida puede hacer el esófago más vulnerable. Las diferencias en la rapidez en que los tejidos se renuevan también puede influir.

Los investigadores advirtieron que el estudio prueba una relación, no que el ají sea directamente el culpable de los cánceres. Esto debe ser definido en estudios con ese objetivo.

domingo, 19 de octubre de 2025

Ojo con el cáncer: anda disparado hasta en jóvenes

Diagrama de cáncer colorrectal, que aumenta tanto en los jóvenes como en los mayores en la mayoría de países estudiados. Imagen  NIH


Anda disparado el cáncer no solo entre los adultos mayores, como siempre se ha creído sino que ahora aparecen más y más casos entre los jóvenes. Y no es uno, son varios tipos de cáncer.

Es que un estudio publicado en Annals of Internal Medicine, de invesdtigadores de The Institute of Cancer Research e Imperial College London analizó la situación anual desde 2003 a 2017 en 42 países de Asia, África, Europa, Norte y Sudamérica, y Australasia.

Evaluaron 13 tipos de cáncer cuyos reportes indican que aumentan entre los adultos jóvenes: leucemia y colorrectal, estómago, seno, próstata, endometrial, vesícula biliar, riñón, hígado, esofágico, oral, pancreático y tiroides.

Como adultos jóvenes se consideran aquellas personas entre 20 y 49 años de edad.

En esa población aumentaron en 75 % de los países los cánceres de tiroides, seno, colorrectal, riñón, endometrio y leucemia. Para todos estos, aparte del colorrectal, también hubo aumento en los adultos mayores.

Para el cáncer colorrectal, las tendencias en el aumento en adultos jóvenes fueron mayores que en adultos mayores en 69 % de los países.

Para los cánceres de hígado, oral, esófago y estómago la incidencia disminuyó en adultos jóvenes en 50 % de los países analizados.

Los resultados indican que es probable los cambios en las exposiciones que resultan en aumentos en las tasas de incidencia de cáncer sean comunes a todos los grupos de edad en lugar de ser específicos de los adultos más jóvenes.

Los tipos de cáncer que aumentaron tanto en adultos jóvenes como en mayores en la mayoría de los países estaban relacionados con la obesidad, siendo el cáncer de endometrio y el de riñón los más fuertemente asociados a ella.

Además, los patrones observados en la incidencia de cáncer colorrectal podrían deberse a la exposición a nuevos carcinógenos o a la eficacia de las pruebas de detección en adultos mayores.

El análisis, en general, sugiere que, en muchos países, los tipos de cáncer que previamente se habían observados en aumento en adultos jóvenes están aumentando tanto en adultos jóvenes como mayores, y se deben considerar con cuidado las implicaciones de centrar los nuevos estudios de investigación sobre estos tipos de cáncer únicamente en adultos jóvenes.

lunes, 24 de marzo de 2025

Los barrigones tienen más riesgo de cáncer

La circunferencia de la cintura tiene fuerte relación con el desarrollo de varios tipos de cáncer en los hombres. Foto Flickr/A. Arellano


El tamaño corporal y el exceso de peso, evaluados por lo general con el Índice de Masa Corporal, son factores bien establecidos para el riesgo de desarrollar cáncer. Pero...

Miremos que hay una nueva indicación: un estudio publicado en el Journal of the National Cancer Institute y tema en el congreso de obesidad en Europa dice que hay un predictor mayor del riesgo de cáncer y es la circunferencia de la cintura o estómago.

Antes de que entremos en detalles, les puedo decir que fue una investigación de Ming Sun, Josef Fritz y Tanja Stocksde Lund University en Malmö, Suecia. Y que el estudio analizó datos de 339140 individuos de varias poblaciones en Suecia, personas evaluadas tanto en el IMC como en la circunferencia, entre1981 y 2019, de ellas 61 % medidas objetivamente, 39 % por autorreportes, con edad media de 51.4 años.

Los cánceres relacionados con la obesidad considerados fueron aquellos sobre los cuales hay suficientes evidencias: esófago -adenocarcinoma, gástrico, colon, recto, hígado y conductos, vesícula biliar, páncreas, seno, endometrio, ovario, renal, tiroides, meningioma, y mieloma múltiple.

Los científicos calcularon el riesgo para el IMC y la CC considerando diferentes factores que pueden incidir, como edad, tabaquismo, ingresos, estado marital, educación y otros.

Los datos mostraron que en una media de seguimiento de 14 años, se presentaron 18 185 cánceres relacionados con la obesidad en hombres. Un incremento de 11 centímetros de circunferencia de cintura (100.8 cms versus 90 cm) se relacionaba con un 25 % de mayor riesgo de cáncer por obesidad. En comparación, un incremento de 3,7 kg/m2 correspondía a un riesgo mayor en 19 %.

Los investigadores hallaron que para las mujeres no existía diferencia en el riesgo en cuanto a aumento de CC o de IMC.

Los científicos creen que esa diferencia entre mujeres y hombres tiene "Una plausible explicación de que los hombres son más datos a a almacenar grasa en las vísceras, mientras en las mujeres se acumula más de modo subcutáneo y periférico. Consecuentemente, la circunferencia de la cintura es una medida más precisa de grasa visceral en hombres que en mujeres. Esto hace la circunferencia de la cintura un factor fuerte de cáncer en hombres, y explica porqué la circunferencia de la cintura agrega información de riesgo,,, "

Para las mujeres habría que medir también la circunferencia de caderas, pues esta más la de cintura puede dar una mejor estimación de la grasa visceral que la circunferencia de la cintura sola.

Para los hombres, el consejo sería entonces 'menos barriga' para reducir el riesgo de aquellos tipos de cáncer.

domingo, 12 de enero de 2025

Esta es la relación entre beber alcohol y el cáncer

A mayor cantidad de alcohol, mayor riesgo de desarrollar cáncer en algún momento de la vida. No hay cantidad mínima segura. Foto Needpix


Si hasta hace mucho se afirmaba que una bebida alcohólica al día tenía efectos positivos para la salud, eso cambió. Las evidencias indican que no es así.

En Estados Unidos, el llamado cirujano general pidió que en los envases de licor, tal como se hace con los de tabaco, se advierta que el alcohol es cancerígeno.

Y sí que lo es. Veamos algunos datos del daño que puede hacer tanto a mujeres como a hombres.

En 2013 un estudio publicado en Annals of Oncology descubrió que quienes tomaban una bebida al día tenían 30 % más probabilidades de desarrollar cáncer de esófago, un 17 %más de desarrollar cáncer de cavidad oral y un 5 % más de desarrollar cáncer de mama.

Con dos bebidas al día: la proporción de mujeres que desarrollarían cáncer relacionado con el alcohol aumentó del 16.5 % en el grupo que solo tomaban una copa, a 22 % con dos. El de quienes desarrollarían cáncer de mama subió al 15.3 %. Y en hombres, aumentó al 13 % el porcentaje de quienes desarrollarían un cáncer debido al alcohol a lo largo de su vida.

Con cuatro o más copas al día: se relaciona con cánceres de boca, orofaringe, laringe, esófago, mama y colorrectal, más cánceres de hígado, estómago, vesícula biliar y páncreas. Quienes beben tanto tienen un riesgo de cáncer de hígado y de vesícula biliar más de dos veces superior al de los no bebedores. Y su riesgo de cáncer de pulmón, estómago y páncreas es entre un 15 y 20 % mayor.

Los estudios no han analizado si los efectos son peores o no cuando se consume alta cantidad en solo dos horas o beber mucho a lo largo de varios días.

En estos riesgos inciden además factores como el sexo, la genética la dieta y los antecedentes familiares. Se sabe por ejemplo que el alcohol afecta de manera más negativa la salud de los hombres porque tardan más en metabolizarlo y entonces permanece más tiempo en el cuerpo.

Lo que tampoco está claro es si dejar de beber alcohol o reducir su consumo a largo plazo hace que el riesgo vuelva a la línea de base.

Nota: con datos de The New York Times

martes, 10 de septiembre de 2024

Le dije que no me comiera

Uno de los videos que muestra el escape de la anguila. Hasegawa et al/Current Biology


Parece una película de terror, que genera gritos entre la audiencia. Pero no, es de la vida real. E involucra dos animales de agua: un pez común en Japón y Corea, y una anguila.

¿De qué se trata? El pez, un durmiente oscuro (Odontobutis obscura), se come la anguila. Lo que para muchos individuos significa la muerte, no para la anguila: se escapa a través de las agallas del pez y sale viva y coleando.

No es solo un caso, científicos ilustraron varios en video y presentaron el hallazgo en Current Biology.

Los investigadores pensaron en un comienzo que la anguila escapaba por la misma boca por donde fue tragada, pero no. Entonces, ¿cómo escapa? Retrocede desde el tracto digestivo hacia el esófago del pez, luego mete la cola entre las agallas, hasta que sale por completo.

Para Yuha Hasegawa, primer autor, de Nagasaki University, "Sin embargo, contrario a nuestras expectativas, viendo el desesperado escape de la anguila a través de las agallas fue sorprendente para nosotros".

El estudio comenzó con 104 anguilas japonesas, que metían de a una en un tanque con un pez durmiente oscuro de una colección de 11.

El equipo grabó32 anguilas siendo capturadas y tragadas por el pez. Aquellas habían sido inyectadas con sulfato de bario para seguirlas con rayos X. Algunas entraron al estómago del pez y se les observó girarse en un intento por escapar.

Nueve anguilas escaparon  con la cola saliendo primero, cuatro sacaron la cola pero no pudieron salir del todo y dos fallaron porque pusieron la cola en sentido equivocado.

Este parece el primer estudio que revela el éxito en el escape de las anguilas. Ha habido estudios con las anguilas, pero en esos no salieron vivas.

Hasegawa aclaró un aspecto muy importante, indicando que "El pez depredador no resultó herido, aunque algunas anguilas que escaparon sí presentaron abrasiones".

domingo, 8 de diciembre de 2019

¿Para qué nos sirve el hipo?


El molesto hipo no tiene utilidad alguna. Foto Pixabay


Molesto a veces, puede prolongarse por varios minutos, es hasta cómico, y pensar que poca utilidad tiene.
¿Qué es el hipo y para qué sirve? Un informe en LiveScience dice que no tiene ninguna función en los adultos, aunque para los fetos sí es importante.
Parece ser, en las personas mayores, un vestigio del entrenamiento de respiración que hacemos en el útero. Allí sirve para que el feto aprenda a respirar, de acuerdo con investigadores como Peter Kahrilas, profesor de gastroenterología y hepatología de la Escuela de Medicina en Northwestern University en Chicago.
El hipo es un reflejo, como el que produce un médico que golpea con un martillo la rodilla. De acuerdo con el artículo, cuando el reflejo es activado, con frecuencia por una estimulación del esófago o el estómago, el tallo cerebral envía señales al diafragma y otros músculos de la respiración, haciendo que se contraigan de modo involuntario, lo que deriva en una toma repentina de aire. Luego la epiglotis (detrás de la lengua) tal como lo hace cuando se traga alimento, se mueve y cubre la vía respiratoria, produciéndose el sonido característico del hipo.
Al cerrar la vía aérea, no tiene función respiratoria ni otra en adultos, dice Kahrilas.
Pero en el útero sí tiene una función y en los recién nacidos. En el útero el feto obtiene el oxígeno a través de la placenta, pero tan pronto como el bebé nace, su vida depende de que pueda respirar, necesita un aparato entrenado. El hipo, que comienza en el útero, ofrece ese entrenamiento haciendo repetidamente que los músculos de la respiración se contraigan.
¡Hip!

lunes, 21 de octubre de 2019

Ojo: el ejercicio SÍ reduce riesgo de cáncer


No se ha establecido cuánto ejercicio ayuda, el caso es hacerlo varias veces a la semana. Foto Pixabay

Un consejo que salva vidas: haga ejercicio, que salva vidas.
De hace tiempo se sabe que el ejercicio mejora la salud, fortalece los músculos y huesos, mejora el metabolismo, el semblante y la memoria.
Ahora un panel de expertos concluyó, tras revisar la evidencia existente, que la actividad física ayuda a reducir las chances de desarrollar siete tipos de cáncer: colon, seno, riñón, endometrio, vejiga, estómago y adenocarcinoma faríngeo.
Es más: encontraron que el ejercicio, antes y después de un diagnóstico de cáncer, está relacionado con una mayor supervivencia en personas con cáncer de seno, colorrectal o de próstata.
Un informe de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) recordó que hace una década, el American College of Sports Medicine (ACSM) reunió el primer panel de expertos para revisar el papel del ejercicio en el cáncer, pero para ese entonces no existían tantos estudios y era limitada la evidencia que sugería el beneficio sobre los cánceres de colon, señor y tal vez algo más. Y también había señales de que podría mejorar la supervivencia de personas diagnosticadas con ese mal.
Hoy la evidencia es sólida y se fortalece cada vez más.
Por eso la ACSM reunió un grupo de 40 expertos para que hicieran una revisión de literatura científica y resumieran el nivel de evidencia.
Esto fue lo que encontraron, según publicaron en tres artículos en Medicine & Science in Sports & Exercise y en CA: A Cancer Journal for Clinicians.
Hallazgos:
-Hay evidencia moderada que respalda una asociación entre el ejercicio y otros cánceres, como de pulmón e hígado.
-No está claro aún cuánto ejercicio se requiere para disminuir el riesgo de desarrollar cáncer, pero estar físicamente activos es uno de los pasos más importantes en general que personas de todas las edades y capacidades pueden hacer.
-Reducir el tiempo de permanecer sentados también puede ayudar a bajar el riesgo de ciertos cánceres, como de endometrio, colon y pulmón. Pero las conclusiones todavía no son muy firmes.
-Cada superviviente de cáncer debería evitar la inactividad. Hay muchas evidencia de que los ejercicios aeróbicos y de resistencia mejoran los resultados de un cáncer, reduciendo la ansiedad, la depresión y la fatiga mientras se mejora el funcionamiento físico y la calidad de vida.
-La actividad física antes y después de un diagnóstico de cáncer también puede mejorar la supervivencia en ciertos cánceres, con los mayores beneficios por el ejercicio durante y después del tratamiento por el cáncer.
-Con base en las evidencias, el panel recomienda que los supervivientes de cáncer hagan ejercicio de moderado a intenso al menos dos a tres veces a la semana en sesiones de unos 30 minutos.
-El ejercicio, en general, es seguro para los supervivientes por este mal. En algunos casos ayuda a la supervivencia misma.
-Se recomienda a los equipos de tratamiento y a los profesionales del ejercicio, incorporar el ejercicio dentro de las prescripciones para el cuidado del cáncer.

jueves, 27 de junio de 2019

Estudio determina que todos dormimos con el enemigo encima


Créalo o no, andamos por la vida con mutaciones genéticas en nuestro cuerpo que bajo ciertas circunstancias pueden derivar en cáncer.

Mutaciones genéticas en tejido sano pueden provocar cáncer. Imagen NIH

Al analizar información genética de los cuerpos de casi 500 personas, científicos encontraron que casi todos tenían tejido sano que contenían células con mutaciones genéticas particulares. Algunas eran mutaciones en genes relacionadas con cáncer.
De acuerdo con este hallazgo, habría que cambiar un paradigma. El modelo estándar de biología dice que cada célula normal copia sus instrucciones de ADN con gran precisión cada que se divide. Así, con excepciones como el sistema inmunitario, las células en el tejido normal, sano, continúan conteniendo exactamente la misma secuencia del genoma que estaba presente en el embrión unicelular inicial del que surgió el individuo.
Ahora se ve que todos andamos con mutaciones presentes en el tejido sano, con el potencial de desarrollar cáncer bajo condiciones determinadas o de generar otras condiciones que afectan la salud.
El Atlas del Genoma del Cáncer ha caracterizado muchas alteraciones genómicas y moleculares detrás de distintos tipos de cáncer, pero ha sido difícil establecer la secuencia exacta de eventos que conducen al cáncer y se han detectado pistas de que el tejido sano normal, incluyendo sangre y piel, pueden tener un número sorprendentemente alto de mutaciones, tal vez el inicio de un camino que puede llevar a problemas serios de salud.
Esto fue confirmado en un estudio en Science del Broad Institute en el MIT y Harvard, encabezado por Gad Getz, Keren Yizhak y colegas.
Analizaron secuencias de ARN de 29 tejidos, incluyendo corazón, estómago, páncreas y grasa y lo igualaron con ADN de 488 personas de una base de datos.
Se determinó que 95 % tenía uno o más tejidos con grupos de células que tenían mutaciones genéticas.
Muchas de estas no son dañinas, pero algunas sí están relacionadas con el cáncer.
Esas mutaciones genéticas aparecen más a menudo en tejidos de la piel, el esófago y el pulmón.
Entonces, la exposición a elementos ambientales como el aire contaminado en los pulmones, sustancias carcinógenas en la dieta en el esófago y la radiación ultravioleta del Sol sobre la piel pueden tener papel importante en el origen de las mutaciones en distintas partes del cuerpo.
Es decir, aún en los tejidos normales, el ADN en las células de nuestro cuerpo no es idéntico del todo, sino que continuamente aparecen mutaciones y eso convierte esas células en un mosaico de distintos eventos de cambio celular. Algunas seguirán dividiéndose don ese perfil genético alterado, otras tenderán a desaparecer.
No está claro hasta qué punto esos grupos de células alteradas pueden poner en mayor riesgo a las personas para desarrollar cáncer en el transcurso de su vida. Pero pueden ser una señal importante para la detección temprana de esa enfermedad.
Lo cierto es que todos, al parecer, andamos y dormimos con nuestro posible enemigo.
(Con información de NIH)