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martes, 22 de septiembre de 2026

Ya el alzheimer no es intratable

Aunque todavía asusta y causa un serio problema de salud personal y familiar, contra el alzheimer hay hoy más esperanzas. Foto Public Domain


La investigación sobre la demencia parece haber llegado a un punto de inflexión decisivo.

Antes se consideraba que la enfermedad de Alzheimer no tenía tratamiento, pero esa ya no es la norma general, según el Informe Mundial sobre el Alzheimer de este año.

Tan solo en los últimos cinco años, se ha demostrado que nuevos fármacos ralentizan moderadamente el deterioro en las fases iniciales del Alzheimer, al tiempo que crecientes evidencias sugieren que algunos casos de demencia podrían retrasarse o prevenirse mediante la reducción de factores de riesgo.

Hoy en día, cientos de ensayos clínicos en todo el mundo investigan posibles medicamentos, nuevas opciones de diagnóstico e intervenciones en el estilo de vida para identificar, tratar o retrasar el deterioro cognitivo.

La posibilidad de una cura aún parece lejana, pero se percibe como una perspectiva más tangible que nunca, según el Informe Mundial sobre el Alzheimer de 2026, elaborado conjuntamente por Alzheimer's Disease International (ADI) y el destacado periodista de salud Paul Gallagher.

"Tras décadas en las que la demencia se consideraba mayoritariamente una consecuencia inevitable de la vejez y la neurodegeneración, con escasas opciones terapéuticas más allá del control de los síntomas, la investigación ha entrado en una etapa de actividad sin precedentes", señala el informe.

"La enfermedad de Alzheimer ya no se describe universalmente como intratable; por el contrario, cada vez se percibe más como una afección en la que un diagnóstico precoz, una mejor comprensión de la biología de la enfermedad y una gama más amplia de intervenciones pueden mejorar los resultados de forma conjunta".

A medida que la población mundial envejece, algunas estimaciones prevén que para el año 2050 habrá 139 millones de personas viviendo con demencia.

Incluso un retraso moderado en la aparición del deterioro cognitivo podría traducirse en millones de casos menos.

Hace poco, por ejemplo, la OMS publicó nuevas directrices sobre cómo reducir el riesgo de demencia.

Según investigaciones recientes, hasta el 45 % de los casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse abordando 14 factores de riesgo modificables a lo largo de la vida.

Entre ellos figuran la hipertensión, la depresión, el sedentarismo, el tabaquismo, la diabetes, el consumo excesivo de alcohol y el colesterol alto.

Además, en la última década, el número de medicamentos candidatos en fase de investigación para la demencia ha aumentado alrededor de un 40 %.

En la actualidad, los investigadores evalúan 158 terapias potenciales en 192 ensayos clínicos en todo el mundo.

Tan solo este año se esperan los resultados de ocho ensayos de fase III, los cuales evalúan rigurosamente los tratamientos en un gran número de personas comparándolos con la atención estándar.

jueves, 13 de agosto de 2026

¿Por qué no tomamos las mejores decisiones?

 

Tendemos a tomar decisiones con base en opciones ya conocidas a pesar de que no sean las mejores. Foto Public Domain


Un estudio de la Universidad Tecnológica de Dresde (TUD) sugiere que las experiencias pasadas influyen en las decisiones actuales con mayor fuerza de lo que se creía. Los hallazgos ofrecen una nueva perspectiva sobre cómo las personas toman decisiones cotidianas y desarrollan hábitos. Los resultados se publicaron en la revista Communications Psychology.

¿Por qué las personas recurren con tanta frecuencia a opciones conocidas, incluso cuando existen alternativas aparentemente mejores? Un equipo de investigación liderado por Stefan Kiebel, profesor de Neurociencia Cognitiva Computacional en la TUD, examinó esta cuestión en un estudio a gran escala.

Los investigadores analizaron nueve tareas de toma de decisiones recopiladas recientemente, junto con seis conjuntos de datos publicados previamente que involucraban a más de 700 participantes. Su objetivo era comprender cómo las personas aprenden inicialmente el valor de diferentes opciones en situaciones claramente definidas y qué opciones prefieren posteriormente cuando se les presentan nuevas combinaciones.

“Nuestro estudio demuestra que muchas preferencias "irracionales" no necesariamente surgen de que las personas almacenen valores en relación con otros valores, sino más bien de la tendencia a repetir acciones que antes preferían en un contexto particular. Esta mera repetición puede llevar a que una opción siga siendo la preferida en nuevos contextos o entornos, incluso si existen alternativas equivalentes o incluso mejores, explicó el autor principal, el Doctor Ben Wagner.

Los hallazgos mostraron que las personas tienen una fuerte tendencia a repetir decisiones que han tomado anteriormente, incluso cuando esas elecciones previas ya no sean las más adecuadas para la situación actual.

En lugar de comparar cuidadosamente las ventajas y desventajas de cada opción disponible, las personas pueden recurrir a los recuerdos de sus elecciones anteriores. Esa acción recordada puede funcionar como un atajo mental, aumentando la probabilidad de que se repita la misma elección.

El Doctor Wagner explicó que "Lo sorprendente fue la gran influencia que la repetición por sí sola tiene en las preferencias". Luego agregó el Doctor que "Las opciones que se elegían con mayor frecuencia no solo eran las preferidas, sino que también se consideraban mejores".

martes, 2 de junio de 2026

¿Estresado? Cuidado se desorienta

Bajo condiciones de estrés, la persona puede perder orientación en diferentes espacios debido a la actividad de una hormona. Foto PxHere


Una consecuencia poco conocida del estrés: la desorientación. Eso confirmaron investigadores de Ruhr University Bochum en Alemania, que hicieorne l estudio con 40 hombres.
Un día les suministraron la hormona cortisol, al otro un placebo. Debían desempeñarse en una tarea de navegación virtual, mientras se les monitoreaba con imágenes de resonancia. El cortisol hizo que se desempeñaran peor en la prueba.
Parece que esa hormona interfiere con la actividad de las células que son fundamentales para la orientación.
Se sabe que el estrés puede afectar la forma como las personas piensan y se comportan, pero no estaba claro cómo el cortisol altera los circuitos cerebrales que sustentan la navegación.
E cortisol afectó claramente la capacidad de orientación de los participantes. En comparación con su desempeño tras tomar el placebo, cometieron errores mucho mayores al intentar llegar a sus destinos en la prueba virtual, independiente de la presencia de puntos de referencia espaciales o de la complejidad de la ruta.
Los efectos del cortisol también se observaron en las imágenes de resonancia. En condiciones normales, un grupo de neuronas de la corteza entorrinal se activan siguiendo un patrón reticular durante las tareas de navegación espacial. Estas neuronas, conocidas como neuronas de cuadrícula o rejilla, funcionan de forma similar al GPS interno del cerebro.
Tras la exposición al cortisol, el patrón de actividad de esas neuronas se volvió menos claro. El efecto fue especialmente pronunciado en entornos sin puntos de referencia, donde las neuronas prácticamente no funcionaban. "Bajo estrés, el cerebro pierde la capacidad de utilizar eficazmente sus mapas de navegación internos", dijo Osman Akan, uno de los investigadores.
El cortisol es la hormona del estrés. Ahí está la explicación.
El estudio se publicó en Plos Biology.

domingo, 17 de agosto de 2025

Demencia en gatos, similar a la humana

Cuando los gatos envejecen pueden desarrollar conductas anormales debido a la aparición de la demencia. Video RVG


Hay otro hecho que asemeja los gatos a los humanos: la demencia. Es que científicos encontraron que en los pequeños felinos también se acumula la tóxica proteína beta amiloide, esa que en humanos ayuda a desarrollar el alzheimer. Los gatos también sufren demencia.

Este hallazgo ofrece una imagen clara de como la beta amiloide puede derivar en una disfunción cerebral y pérdida de memoria relacionada con la edad en los gatos.

La demencia en gatos se puede manifestar con cambios comportamentales como aumento de maullidos, confusión, sueño alterado, muy similar a lo que sucede con las personas.

¿Cómo se hizo este hallazgo? Científicos de la University of Edinburgh examinaron los cerebros de 25 gatos de distintas edades luego de que murieran, incluyendo aquellos con demencia. Imágenes logradas con potente microscopia revelaron la construcción de aquella proteína dentro de la sinapsis -las conexiones entre células cerebrales- en gatos viejos con demencia.

El equipo de investigación también encontró evidencia de que los astrocitos y la microglía (células de soporte del cerebro) engulleron o 'devoraron' las sinapsis afectadas. Este proceso, denominado poda sináptica, es importante durante el desarrollo cerebral, peor puede contribuir a la pérdida de sinapsis en casos de demencia.

Este hallazgo podría ayudar a entender y manejar la demencia en gatos y dadas sus similitudes, podría de pronto aportar al futuro desarrollo de tratamientos para gente con alzheimer.

Hay otro punto clave. RobertMcGeachan, cabeza del estudio,  dijo que "La demencia es una enfermedad devastadora -bien si afecta humanos, gatos o perros. Nuestro hallazgo realza las sorprendentes similitudes entre la demencia felina y el alzheimer en la gente. Esto abre las puertas a explorar si nuevos tratamientos promisorios para la enfermedad de Alzheimer en humanos, podría ayudar también a nuestros animales envejecidos. Como los gatos desarrollan de manera natural estos cambios en el cerebro, también pueden ofrecer un modelo más preciso de enfermedad que los tradicionales animales de laboratorio, beneficiando al final a estas especies y a sus cuidadores".

El estudio fue publicado en el European Journal of Neuroscience.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Hallazgo en Medellín abre esperanzas para curar el alzheimer


Cerebro con síntomas del alzheimer. Foto Wikipedia


Algo no cuadraba: su genética indicaba que esta mujer debía desarrollar Alzheimer hacia la edad de 50 años.
Ella, como muchísimos parientes, muchas generaciones atrás, nació con una mutación que provoca que las personas tengan problemas de pensamiento hacia los años 40 y se origine un deterioro vertiginoso con pérdida de memoria hasta la muerte hacia cumplir los 60.
Pero… esta mujer no desarrolló el Alzheimer sino hasta tener más de 70 años.
La explicación la tiene un estudio publicado hoy por Nature Medicine, en el cual el grupo de científico antioqueño (Colombia) Francisco Lopera encontró que la mujer tiene otra mutación que protege de esa penosa enfermedad.

Francisco Lopera, investigador en neurociencias. Foto UdeA

Una mutación que parece eliminar el riesgo.
Lo que se cree trema entre científicos y genetistas, no lo es: el hallazgo puede abrir las puertas para curar el Alzheimer, aunque eso tomaría su tiempo.
Una nota en The New York Times indica que los científicos primero necesitan replicar el mecanismo protector hallado en la mujer y examinarlo en laboratorio con animales y células cerebrales humanas.
Noticia buena si se considera, dice el medio neoyorquino, que los intentos por aliviar el mal han fracasado hasta ahora: más de 200 drogas experimentadas no tuvieron éxito y miles de millones de dólares se han perdido.
La mujer del estudio vive en Medellín y pertenece a la familia del mundo que más ha experimentado el Alzheimer, cerca de 6000 individuos.
La familia posee una mutación, Presinilin 1, un tipo de demencia hereditaria que tienen muy pocas de las 30 millones de personas con el mal. Pero en el caso de Antioquia lo importante es que se ha podido rastrear la causa específica y un patrón consistente.
Esta paciente posee una doble copia de la mutación APOE Christchurch (R136S) que le brinda la protección pese a portar la Presinilin 1.
La mujer fue llevada a Boston (Estados Unidos) para exámenes en el Massachusetts General Hospital, en el laboratorio de neuromimágenes de demencia familiar que dirige otro colombiano, Yakeel Quiroz.
Aparte de estos dos colombianos otros contribuyente al artículo es Joseph F. Arboleda Velásquez.
Francisco Lopera ha dedicado su carrera a estudiar las enfermedades neurodegenerativas y es el creador y director por mucho tiempo del Grupo de Neurociencias de la Universidad de Antioquia en Medellín.

Nota: con contribución de The New York Times-Nature Medicine.

El Tiranosaurio rex no era nada frío