jueves, 13 de agosto de 2026

¿Por qué no tomamos las mejores decisiones?

 

Tendemos a tomar decisiones con base en opciones ya conocidas a pesar de que no sean las mejores. Foto Public Domain


Un estudio de la Universidad Tecnológica de Dresde (TUD) sugiere que las experiencias pasadas influyen en las decisiones actuales con mayor fuerza de lo que se creía. Los hallazgos ofrecen una nueva perspectiva sobre cómo las personas toman decisiones cotidianas y desarrollan hábitos. Los resultados se publicaron en la revista Communications Psychology.

¿Por qué las personas recurren con tanta frecuencia a opciones conocidas, incluso cuando existen alternativas aparentemente mejores? Un equipo de investigación liderado por Stefan Kiebel, profesor de Neurociencia Cognitiva Computacional en la TUD, examinó esta cuestión en un estudio a gran escala.

Los investigadores analizaron nueve tareas de toma de decisiones recopiladas recientemente, junto con seis conjuntos de datos publicados previamente que involucraban a más de 700 participantes. Su objetivo era comprender cómo las personas aprenden inicialmente el valor de diferentes opciones en situaciones claramente definidas y qué opciones prefieren posteriormente cuando se les presentan nuevas combinaciones.

“Nuestro estudio demuestra que muchas preferencias "irracionales" no necesariamente surgen de que las personas almacenen valores en relación con otros valores, sino más bien de la tendencia a repetir acciones que antes preferían en un contexto particular. Esta mera repetición puede llevar a que una opción siga siendo la preferida en nuevos contextos o entornos, incluso si existen alternativas equivalentes o incluso mejores, explicó el autor principal, el Doctor Ben Wagner.

Los hallazgos mostraron que las personas tienen una fuerte tendencia a repetir decisiones que han tomado anteriormente, incluso cuando esas elecciones previas ya no sean las más adecuadas para la situación actual.

En lugar de comparar cuidadosamente las ventajas y desventajas de cada opción disponible, las personas pueden recurrir a los recuerdos de sus elecciones anteriores. Esa acción recordada puede funcionar como un atajo mental, aumentando la probabilidad de que se repita la misma elección.

El Doctor Wagner explicó que "Lo sorprendente fue la gran influencia que la repetición por sí sola tiene en las preferencias". Luego agregó el Doctor que "Las opciones que se elegían con mayor frecuencia no solo eran las preferidas, sino que también se consideraban mejores".

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