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domingo, 31 de marzo de 2024

Increíble como hablan con gestos estos pájaros

El pájaro moviendo las alas para que ingrese su pareja. Imagen Suzuki, Sugita, Current Biology


Se conocía que los humanos y sus parientes, los grades simios, tenían comunicación gestual. Para sorpresa, un hallazgo de investigadores en Japón sugiere que no esa capacidad no es exclusiva de esas especies. Es que la identificaron, quién creyera, en un pequeño animal: un pájaro.

Sí, en el Parus minor, conocido como carbonero chino y el cuento bien interesante es el siguiente:

Cuando una pareja de pajaritos llega al nido con comida espera afuera en las ramas de los árboles. Luego uno de ellos bate sus alas, indicándole que entre primero.

Un informe de prensa de la University of Tokyo recuerda por ejemplo que levantar el pulgar, o mover las manos en señal de despedida o saludo o señalando algo en un sitio son gestos con los cuales los humanos nos comunicamos. Y no hace mucho se detectó que chimpancés y bonobos mueven sus cuerpos para comunicarse de manera no verbal. Más reciente se ha señalado que unos cuervos y peces también podrían tener gestos simples, como señalar algo.

Pero los gestos simbólicos como mostrar una mano abierta para señalar que 'después de usted 'requiere capacidades cognitivas complejas y no hay evidencias de que eso se dé en otros animales diferentes a los humanos.

De ahí la sorpresa de los investigadores japoneses cuando observaron esos gestos en aquellas pequeñas aves. Los científicos observaron el comportamiento de 16 pares de pájaros (8 parejas) con nidos en unas casitas de madera. Cuando alimentan sus crías, entran de a uno. Analizaron 320 visitas y vieron que uno aletea, diciéndole a su compañero que ingrese primero y quien bate el ala entra de segundo.

"Nos sorprendimos de que los resultados fueran mucho más claros de lo que esperábamos. Observamos los carboneros batir sus alas solo en presencia de su pareja y tras observar eso esta entraba primero", explicó Toshitaka Suzuki, profesor en aquella universidad, uno de los investigadores, quien durante 17 años ha estudiado estos pájaros, que tienen vocalizaciones distintas con diferentes significados y combinan varias en frases usando reglas de sintaxis.

El hallazgo fue publicado en Current Biology.

La hembra agita sus alas, el macho ingresa de primero alnido. Foto Suzuki,Sugita, Current Biology


sábado, 3 de junio de 2023

Los simios también se traban

Uno de los grandes simios girando con una cuerda. ¿Por qué lo hacen? Tal vez para alterar sus sentidos y su conciencia.  Video en YouTube


Los humanos no somos los únicos que jugamos dando vueltas hasta marearnos, hecho que llevamos a los juegos de diversión como los caballitos que giran y giran y otros más.

Los grandes simios también lo hacen, quizás en busca de estados mentales alterados. Giran y dan vueltas para estimular sus sentidos, de acuerdo con un estudio publicado en el journal Primates.

"Dar vueltas nos marea y es algo que pensamos es una actividad solo humana", dijo Marcus Perlman, investigador de la University of Birmingham en Inglaterra. "Así que es muy agradable encontrar que otros primates lo hacen, y tal parece que es por la misma razón que lo hacen los niños: es divertido y estimulante", dijo.

En 2011 se conoció un video que parece gracioso, de el gorila Zola dando vueltas, con lo que parecía una sonrisa en su cara, acto que se puedo ver en otro video de 2017. Entonces Perlman quiso averiguar si era algo común en los grandes simios.

Para eso rastreó en YouTube y encontró más de 400 videos de grandes simios y otros primates inmersos en esa actividad divertida. Junto al primatólogo Adriano Lameira, de University of Warwick, Inglaterra, se centraron solo en aquellos en los que los simios daban vueltas colgados de una cuerda.

La cantidad se redujo a 132 videos, 40 de ellos de orangutanes, gorilas, chimpancés y bonobos. La mayoría en cautiverio, pero también los había en su medio natural.

Encontraron que dan vueltas, en promedio, a 1.43 giros por segundo, una velocidad casi similar a la de bailarines humanos. El acto más largo fue de 28 revoluciones y el más rápido fue de un bonobo con cuatro revoluciones por segundo.

Detectaron además que al acabar daban muestras de mareo y se sentaban. Tendían a repetir el proceso varias veces: girar y detenerse. Además cuando daban vueltas mostraban caras como de estar sintiéndose muy bien.

En grandes simios se han encontrado otros comportamientos parecidos a los humanos, por ejemplo consumir frutas fermentadas que contienen alcohol e ingerir sustancias psiquedélicas naturales. No se sabe, eso sí, si es por accidente o a propósito que lo hacen, un campo que amerita más estudios, dijo Perlman.

Para Marc Bekoff, ecólogo del comportamiento de amplio renombre, de University of Colorado (Estados Unidos), citado por The New York Times, "no existe a priori alguna razón para pensar que somos los únicos animales que se involucran en comportamientos que intencionalmente producen estados alterados de la conciencia". Bekoff no participó en el estudio.



El Tiranosaurio rex no era nada frío