No, no era frío ni tenía que exponerse al Sol para calentarse. El Tyrannosaurus rex era un animal de sangre caliente con una temperatura corporal similar a la humana, sugiere un análisis de sus dientes.
El estudio respalda la idea de que el T. rex era un depredador y carroñero rápido y lleno de energía, y no un animal que se calentaba al sol para obtener energía, como la gran mayoría de los reptiles de hoy.
Este dinosaurio vivió hace entre 68 y 66 millones de años -final del periodo Cretácico (que abarcó desde hace 143,1 hasta 66 millones de años), fue uno de los dinosaurios carnívoros más grandes que existieron.
Para saber su temperatura, los científicos se basaron en isótopos pesados y poco comunes de carbono y oxígeno se combinan de manera diferente en el esmalte dental en formación según la temperatura. La cantidad de enlaces formados entre estos isótopos es mayor a temperaturas bajas que a temperaturas altas; es decir, los animales de sangre caliente, capaces de regular su propia temperatura corporal, presentan menos de estos enlaces químicos en sus dientes.
Al medir los enlaces en el dióxido de carbono (CO2) liberado al disolver pequeñas muestras de dientes de T. rex, Randon Flores, geólogo de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), y sus colegas estimaron la temperatura corporal de este dinosaurio en comparación con la de otros animales.
Así, precisaron que la temperatura corporal de este tiranosaurio era de 36,3 grados Celsius, comparable a la de un humano o un elefante. Los reptiles actuales de sangre fría suelen tener temperaturas corporales más bajas, de entre 28 y 30 °C y la mayoría de las aves -descendientes de la rama de dinosaurios a la que pertenecía el T. rex- tienden a temperaturas más elevadas, de entre 40 y 43 °C.
Los resultados, publicados Science Advances, demuestran hasta qué punto este pariente de las aves modernas ya se había diferenciado de los dinosaurios de sangre fría, como el Triceratops y el Stegosaurus.
Nota: con información de Live Science










