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martes, 14 de julio de 2026

Los trasnochadores tienen este otro problemita

Quienes son trasnochadores pueden tener un desorden alimenticio que los hace ingerir alimentos menos saludables y afectar su metabolismo. Foto HG


No es nada nuevo afirmar que acostarse temprano y levantarse temprano se han asociado con una vida saludable. Peor científicos han descubierto que si alguien es un pájaro madrugador o un búho nocturno es más que un estilo de vida. Este patrón refleja la preferencia natural del cuerpo por el tiempo de los ciclos de sueño y vigilia dentro de un día de 24 horas.

Un nuevo estudio, sin embargo, sugiere que ser un búho nocturno viene con su propio conjunto de desventajas metabólicas.

Las comidas son también señales de tiempo para el reloj interno del cuerpo y cuando comemos podemos influir en el metabolismo. En un estudio, científicos exploraron si el cronotipo de la persona se relaciona con los hábitos de comida, la composición corporal y la salud metabólica en general.

El estudio hizo seguimiento a mujeres sanas viviendo en Auckland, Nueva Zelanda, y encontró que las nocturnas consumían menos energía y pocos alimentos con micronutrientes que aquellas del cronotipo mañanero. La mayor ingesta de calorías en la noche se asociaba con un porcentaje de grasa más alto y un mayor riesgo de obesidad.

Como esos búhos nocturnos comen muy poco en la mañana y consumen una gran porción de su alimento tarde en la noche, tendían a tener un índice de masa corporal más alto y mayor porcentaje de grasa corporal que los mañaneros.

Los hallazgos se publicaron en Frontiers in Nutrition.

viernes, 24 de abril de 2026

Ají y cáncer: una relación inquietante

El ají está en la mesa de personas alrededor de todo el planeta. Sin embargo, persisten las inquietudes sobre su relación con algunos tipos de cáncer. Foto Pexels


Lo consumen  cientos de millones de personas, pero a muchas puede causarles mal: cáncer. Un estudio publicado en Frontiers in Nutrition sugiere que el consumo continuo de ajíes está relacionado con mayor riesgo de desarrollar cáncer. Ciertos tipos de cáncer.

El ají contiene capsaicina, la que da esa sensación de ardor, que en algunos estudios ha sido relacionada con beneficios para la salud, como reducir la inflamación. También existen investigaciones que sugieren que puede estimular el crecimiento de ciertas células de cáncer.

En el nuevo estudio se analizaron 14 estudios que incluían más de 11 000 personas, incluyendo más de 5000 cánceres. En general, las personas que más consumían ají tenían un 64 % más de riesgo de desarrollar cánceres gastrointestinales, en comparación con quienes consumían menos.

El vínculo más fuerte es para el cáncer de esófago, pues los grandes consumidores tienen tres veces mayor riesgo de desarrollarlo. No hubo incremento significativo para los cánceres de estómago y colorrectal.

Los investigadores especulan porqué es mayor el riesgo para el cáncer de esófago. La capsaicina activa los receptores de calor y dolor, creando una sensación que quemazón con las comidas condimentadas así.Con el tiempo, la irritación repetida puede hacer el esófago más vulnerable. Las diferencias en la rapidez en que los tejidos se renuevan también puede influir.

Los investigadores advirtieron que el estudio prueba una relación, no que el ají sea directamente el culpable de los cánceres. Esto debe ser definido en estudios con ese objetivo.

lunes, 24 de noviembre de 2025

Esta dieta parece mejor que la mediterránea

La dieta vegana, incluso con productos vegetales poco recomendados en la guía sobre alimentación con plantas, permitió bajar más de peso. Foto rawpixel


Personas que siguen una dieta vegana y que en ella consumen productos considerados como poco saludables según el índice de dietas basadas en plantas, pierden más peso que quienes siguen la recomendada dieta mediterránea.

Eso sugiere un análisis del Comité de Médicos por una Medicina Responsable, publicado en Frontiers in Nutrition.

Esta pérdida de peso se relacionó con varios factores, como: evitar los productos animales; consumir alimentos como las papas y los cereales refinados, que se clasifican como poco saludables; y limitar los aceites añadidos y los frutos secos, que aquel índice califica como saludables.

La doctora Hana Kahleova, directora de investigación de ese Comité y autora principal del estudio, expresó que "Nuestra investigación demuestra que incluso cuando una dieta vegana baja en grasas incluye los llamados alimentos vegetales poco saludables, según la definición del índice de dietas basadas en plantas, como los cereales refinados y las papas, es mejor que la dieta mediterránea para perder peso, ya que evita los productos animales y los aceites añadidos".

El análisis se basa en un estudio previo del Comité que comparó directamente una dieta vegana baja en grasas con una dieta mediterránea. En dicho ensayo, 62 adultos con sobrepeso fueron asignados aleatoriamente a uno de los dos patrones durante 16 semanas. El plan vegano incluía frutas, verduras, cereales y legumbres, mientras que el plan mediterráneo incluía frutas, verduras, legumbres, pescado, lácteos bajos en grasa y aceite de oliva virgen extra. No se impusieron restricciones calóricas a ninguno de los grupos.

Luego de las 16 semanas, las personas volvieron a sus dietas habituales durante cuatro semanas y luego cambiaron al plan contrario de 16 semanas. Los resultados del estudio original mostraron que la dieta vegana condujo a una mayor pérdida de peso y a mejoras en la composición corporal, la sensibilidad a la insulina y los niveles de colesterol.