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martes, 8 de septiembre de 2026

¿Qué tanto inciden los genes en nuestra personalidad?

Hay cientos de genes relacionados con los rasgos de personalidad, pero solo pueden explicar una mínima parte de esta. Imagen de IA en Magnific


Un equipo internacional de científicos ha identificado más de 1.200 variantes genéticas asociadas a los "cinco grandes" rasgos de la personalidad. Los hallazgos también sugieren que muchos de los patrones genéticos vinculados a la personalidad se relacionan con una amplia gama de resultados vitales, como la salud, la longevidad, la educación, la trayectoria profesional y los ingresos.

El estudio, dirigido por el consorcio Revived Genomics of Personality, reunió datos de 46 cohortes de investigación de todo el mundo. Los participantes proporcionaron muestras de ADN y completaron cuestionarios diseñados para medir los cinco grandes rasgos de la personalidad: apertura a la experiencia, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo.

Estos rasgos describen patrones relativamente estables en la forma en que las personas tienden a pensar, sentir y comportarse. Los investigadores compararon los datos genéticos de los participantes con las diferencias en sus puntuaciones de personalidad para identificar las variantes genéticas asociadas a cada rasgo.

"No existe un único 'gen de la personalidad'", afirmó Ted Schwaba, autor principal del estudio y miembro del Departamento de Psicología de la MSU. "Los rasgos de personalidad están asociados a muchas variantes genéticas, pero incluso los efectos más significativos de las variantes individuales siguen siendo muy pequeños. Sin embargo, aunque una variante genética concreta apenas influya en la personalidad, los efectos combinados de muchas variantes pueden ser más considerables".

Aunque la influencia de cualquier variante genética individual era mínima, los investigadores descubrieron que sus efectos combinados resultaban más sustanciales y consistentes. Asimismo, los patrones genéticos parecían mantenerse constantes en grupos de personas muy diversos.

Por ejemplo, las variantes asociadas a la extraversión en un adulto joven que vive en los Países Bajos también podían ayudar a predecir la extraversión en un adulto mayor jubilado en Estados Unidos. Mediante métodos que comparaban a familiares entre sí, el equipo halló pruebas de que estas asociaciones genéticas no podían explicarse simplemente por el hecho de haberse criado en el mismo entorno.

Aun así, la genética es solo una parte del panorama. Los resultados también reforzaron el importante papel que desempeña el entorno de una persona en la configuración de su personalidad.

Los investigadores descubrieron que, aun con tantas variantes genéticas implicadas, el ADN explica solo una proporción modesta de las diferencias de personalidad entre unas personas y otras.


Los investigadores descubrieron que las variantes genéticas asociadas a la personalidad se solapan con patrones genéticos vinculados a muchos otros ámbitos de la vida. Entre ellos figuran la salud física y mental, la longevidad, la educación, las decisiones y resultados profesionales, así como la percepción que tienen de la persona quienes la rodean.


Algunas de estas conexiones guardaban relación con hábitos cotidianos. Las variantes genéticas asociadas a la responsabilidad también se relacionaban con una mayor actividad durante el día. Por otro lado, las variantes asociadas a la apertura a la experiencia y a la extraversión se vincularon con una mayor tendencia a ser una persona nocturna.

Los resultados también ponen de relieve cómo la genética y el entorno pueden interactuar entre sí, en lugar de actuar de forma independiente.

Por ejemplo, ciertas variantes genéticas comunes asociadas a la apertura a la experiencia se vincularon con una mayor probabilidad de mudarse a un barrio más cosmopolita. Vivir en ese tipo de entorno podría, a su vez, reforzar o moldear aún más dicho rasgo de personalidad.

La investigación se publicó en Nature.

lunes, 3 de marzo de 2025

Hay cuatro tipos de amantes: estudio. ¿Cuál es usted?

No todos amamos de la misma manera. Las diferencias en intensidad, obsesión y sexo sn grandes en diferentes subgrupos. Foto PixaHive


Sea que la pareja esté unida solo por lujuria y placer, por compañerismo o un compromiso romántico, las personas que experimentan el amor romántico encajan, probablemente, un una de las cuatro categorías distintas de amantes románticos, según la primera investigación de este tipo que hicieron científicos de The Australian National University.

El estudio fue publicado en Personality and Individual Differences y agrupó a 809 parejas de adultos jóvenes, que estaban enamorados con base en la intensidad de su amor romántico, el pensamiento obsesivo, el compromiso y la frecuencia de sexo en la semana.

El resultado reveló cuatro clases de amantes románticos: amantes románticos suaves, amantes románticos moderados, amantes románticos libidinosos(o lujuriosos)y amantes románticos intensos.

Esos cuatro subtipos de amantes se caracterizan por distintas características, como la rapidez con la que se enamoran o la cantidad de café y sueño que necesitan.

Para Adam Bode, investigador principal, los resultados ponen de relieve la diversidad en la forma en que las personas experimentan el amor romántico.

"La conclusión es que no todos amamos de la misma manera; algunas personas tienen relaciones sexuales hasta 20 veces por semana cuando se enamoran", dijo. Además, "La forma en que nos enamoramos está asociada a una variedad de otros comportamientos interesantes".

¿Y hay alguna clase de amantes que se destaque?

Sí. El grupo más numeroso es el de los amantes moderados (o 'comunes'), que representan más del 40 % de los amantes.

La investigación definió esta clase como "absolutamente normales" debido a sus características de amor romántico nada excepcionales.

Bode indicó que "Estos amantes muestran una intensidad relativamente baja y un pensamiento obsesivo relativamente bajo, un compromiso relativamente alto y una frecuencia de sexo relativamente moderada".

Además, "Los puntajes más bajos del espectro caracterizan a estos amantes como bastante estándar y, curiosamente, también es más probable que sean hombres".

El grupo más pequeño, los amantes románticos libidinosos, representa solo el 9.4 %y se caracterizan principalmente por una frecuencia extremadamente alta de sexo, un promedio de 10 veces por semana. Explicó que "Entre otras características, también tenían la proporción más alta de querer viajar, gastar más dinero de lo habitual y fumar más cigarrillos de lo habitual".

El segundo grupo más grande, que representa más del 29 % de los amantes, es lo que los investigadores llaman el tipo de amantes "perdidamente enamorados" con puntajes de alta intensidad en todas las mediciones. Bode dijo que "Estos amantes obtuvieron la mayor intensidad, el pensamiento obsesivo más alto, el mayor compromiso y una frecuencia de sexo relativamente alta".

"Estas personas son del tipo 'loco de amor'. tienen la mayor proporción de personas que se enamoran antes de que comenzara su relación romántica y son el único grupo con más mujeres (60 %) que hombres".

Agregó que "Otras características notables de los amantes intensos son que obtuvieron las puntuaciones más altas en amabilidad, escrupulosidad y disfrute del trabajo, pero tuvieron la proporción más baja de conducción arriesgada, consumo de café y alcohol y consumo de drogas que lo habitual".

En contraste, el segundo grupo más pequeño, los amantes románticos moderados (o benignos), conforman el 20 % de los amantes y se caracterizan principalmente por puntuaciones consistentemente bajas en todas las mediciones del amor romántico.


domingo, 29 de diciembre de 2024

Personas toda una vida solteras están menos satisfechas

Aunque cada persona es diferentes, la soltería parece proporcionar una menor satisfacción de vida, de acuerdo con el nuevo estudio. Foto Pexels


La conclusión es clara: las personas que han sido solteras toda la vida marcan menos en mediciones sobre la satisfacción de vida en diferentes rasgos de la personalidad comparación con aquellas que tienen pareja. Lo reveló una investigación hecha en Alemania, publicada en Psychological Science.

Un hallazgo que señala la necesidad de redes de apoyo que sean mejores para esas personas.

"Cuando hay diferencias, pueden ser importantes para las personas de edad que enfrentan más asuntos de salud y financieros", dijo Julia Stern, una de las cabezas del estudio, de la Universidad de Bremen. "Necesitan más ayuda y la ayuda usualmente es el compañero".

Stern y colegas compararon individuos solteros y con pareja sobre la satisfacción de vida y los cinco grandes rasgos de la personalidad: apertura a experiencias, responsabilidad, extroversión, amabilidad y neuroticismo. 

El estudio usó  una encuesta de más de 77 000 europeos de más de 50 años. Los hallazgos revelan que además de menor satisfacción de vida, los solteros de toda la vida son menos extrovertidos, menos conscientes y menos abiertos a las experiencias, en comparación con las personas con pareja.

Estudios anteriores utilizaban  distintas definiciones de soltería, a veces considerando solo el estado actual y otras veces estableciendo como límite el no haberse casado nunca o, alternativamente, el no haber vivido nunca con una pareja. Pero las personas que han tenido una relación seria en el pasado, incluso si esta ha terminado, pueden tener rasgos de personalidad diferentes a los de quienes nunca han estado comprometidos.

Para su investigación, los investigadores agruparon a los encuestados según las diferentes definiciones: en pareja, nunca habían vivido con una pareja, nunca se habían casado o nunca habían tenido una relación a largo plazo.

Quienes nunca habían tenido una relación seria a largo plazo obtuvieron puntuaciones más bajas en extroversión, apertura y satisfacción con la vida que las que estaban soleteras pero habían vivido con una pareja o habían estado casadas en el pasado. Todos los solteros tuvieron puntuaciones más bajas en estas medidas que las personas que tenían una relación en ese momento.

Aunque este estudio, dijeron, no puede descifrar definitivamente si las diferencias de personalidad se deben a la selección (las personas con ciertos tipos de personalidad pueden ser más propensas a iniciar relaciones) o a la socialización (las relaciones a largo plazo pueden cambiarlas personalidades), la evidencia apunta a lo primero. Stern dijo que los cambios en la personalidad por estar en una relación son pequeños y temporales. Por ejemplo, aunque una persona extrovertida que comienza una nueva relación puede estar dispuesta a permanecer con su pareja, con el tiempo la extroversión regresa.

Stern explicó que "Es mas probable que se produzcan estos efectos de selección. Por ejemplo, las personas más extrovertidas tienen más probabilidades de entablar una relación", pero advirtió que los resultados son efectos promedio y no necesariamente descriptivos de todos; por supuesto, hay extrovertidos solteros e introvertidos en relaciones comprometidas.

La población tomada era de 27 países. En aquellos con mayores tasas de matrimonio (como los del sur de Europa) la soltería daba incluso menos marcadores de satisfacción. 

Al comparar géneros y edad, se encontró que las mujeres solteras marcaban mejor en satisfacción de vida que los hombres solteros, y las personas de más edad tendían a ser más felices con su estado de soltería que los de edad media.

Los solteros pueden crecer felices con la edad, pero sus marcadores más bajos en comparación con los casados son preocupantes.. Es que la satisfacción de vida y en particular los rasgos de personalidad (excluyendo extroversión y responsabilidad) han mostrado estudios anteriores, pueden predecirla salud y la mortalidad