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lunes, 31 de agosto de 2026

¿A qué horas comer para evitar ciertas enfermedades?

Familia filipina cenando. No solo importa para la salud qué se cómo sino la hora en que se ingieren los alimentos. Imagen Easy-Peasy, con IA

Lo que comemos desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de un estilo de vida saludable. Una comida equilibrada, rica en micronutrientes esenciales, no solo proporciona energía al cuerpo, sino que también puede ayudar a proteger contra enfermedades metabólicas y cardiovasculares. Cabe preguntarse: ¿Importa tanto el momento en que comemos como lo que comemos?

Un estudio reciente exploró esta cuestión con mayor profundidad, analizando si el horario de las comidas y la duración de nuestro periodo de alimentación diario están asociados con el riesgo de mortalidad y la esperanza de vida en adultos estadounidenses.

Los datos recopilados de más de 30 000 adultos de 40 años o más revelaron que el momento en que comemos la primera y la última comida del día pueden estar relacionados con nuestro riesgo de muerte y nuestra esperanza de vida general. Comenzar el día con la primera comida más tarde se asoció con un riesgo progresivamente mayor de muerte por cualquier causa y de enfermedad cardiovascular. Las personas que comieron su primera comida después del mediodía tuvieron un 29 % más de riesgo de muerte por cualquier causa en comparación con quienes comieron su primera comida entre las 7 y las 8 de la mañana.

En cuanto a la última comida, el menor riesgo se observó entre las 7 y las 8 de la tarde, y el mayor riesgo se observó entre quienes comieron después de la medianoche.

Los hallazgos se publicaron en el European Journal of Clinical Nutrition.

martes, 8 de julio de 2025

Las orcas son como los gatos: regalan comida a los humanos

En las fotos cuatro casos en los que orcas ofrecieron comida a personas, desde trozos de rayas hasta una foca entera. Casos sucedidos en el oeste del Pacífico Sur, Pacífico Tropical Oriental, Pacífico Nororiental. Imágenes Journal of Comparative Psychology


Quien conviva con un gato conoce de primera mano que este en ocasiones le 'regala' alguna de las presas de sus cacerías: desde ratones a murciélagos y otros. En eso se les parecen, quién creyera, las orcas, conocidas como las ballenas asesinas. Sí, como lee, también muestran su lado amable y su desprendimiento con el alimento. 

En un estudio, investigadores de Canadá, Nueva Zelanda y México reportaron 34 interacciones a lo largo de dos décadas en las cuales las orcas en su medio natural intentaron ofrecerles su comida a personas. Incidentes que tuvieron lugares en distintas regiones del planeta, de California a Nueva Zelanda, de Noruega a la Patagonia.

Jared Towers, quien condujo el estudio, de Bay Cetology en British Columbia, Canadá, explicó que "Las orcas con frecuencia comparten alimento unas con otras, es una actividad prosocial y una manera de construir relaciones con otras". El investigador agregó que "Que también compartan con humanos puede mostrar su interés en relación con nosotros".

Towers, Ingrid Visserde Orca Research Trust en Nueva Zelanda, y Vanessa Prigollini de Marine Education Asociation en México, recogieron y analizaron la información de los 34 incidentes de compartir comida que ellos y otros vivieron.

¿Que hallaron? En 11 ocasiones las personas estaban en el agua cuando las orcas se les acercaron. En 21 casos estaban en botes y en 2 casos estaban en la costa. Algunas fueron capturadas en videos y fotos; otras fueron descritas en entrevistas.

El análisis fue riguroso. Se consideraron solo casos en los que fueron las orcas las que se aproximaron a las personas y no al revés y les dejaron la comida al lado; en todos los casos menos uno, las orcas esperaron a ver qué pasaba tras su ofrecimiento de comida y en siete casos intentaron más de una vez ofrecer la comida cuando las personas se rehusaron inicialmente.

Los investigadores tienen la hipótesis de que "Ofrecer cosas a los humanos podría incluir oportunidades para las orcas de practicar una conducta aprendida, explorar o jugar y al hacerlo, aprender de eso, manipular o desarrollar relaciones con nosotros". También escribieron que "Dadas las avanzadas capacidades cognitivas y la naturaleza social y cooperativa de esta especie, asumimos que cualquiera de las explicaciones y resultados de tal comportamiento son posibles".

El estudio fue publicado en el Journal of Comparative Psychology.

sábado, 8 de marzo de 2025

Abstinencia al celular altera el cerebro

Las restricciones en el uso del smartphone semejan en el cerebro cambios como los que produce la abstinencia a sustancias adictivas. Foto Xiangrui Huang/Flickr 


Solo tres días sin teléfono celular genera cambios en el cerebro parecidos a aquellos vistos en personas con adicción al alcohol o las drogas.

En un estudio, durante ese lapso los científicos tomaron imágenes de resonancia a los participantes y los escáneres mostraron cambios en las regiones del cerebro que se relacionan con la recompensa y el deseo. Se altera la química del cerebro.

Durante la prueba, esos adultos jóvenes tuvieron uso limitado del smartphone: solo para algo de trabajo o contacto con familiares.

Para algunos se trata de una adicción al celular, que otros científicos prefieren no llamar así porque se crea una imagen poco precisa de los aspectos emocionales mentales y sociales complejos asociados con el exceso en el uso de smartphones.

De todas maneras, la neurociencia ha visto un creciente foco en el exceso del uso debido a sus asociaciones negativas con efectos en la salud física y mental, y sus vínculos con comportamientos adictivos.

En el estudio se trabajó con25 adultos jóvenes de 18 a 30 años de edad. Para evaluar su estado de ánimo, hábitos con el celular y antojos completaron dos cuestionarios, antes de las imágenes cerebrales. 

Estos escáneres revelaron cambios en áreas asociadas con la dopamina y la serotonina, esos neurotransmisores que regulan el ánimo, las emociones y también la adicción.

Notaron los investigadores que la restricción del celular semeja en algunos aspectos a la abstinencia de sustancias adictivas o incluso a los antojos de comida, algo que se observó tanto en los que usaban el celular de manera habitual como en los que no.

El estudio fue publicado en Computers in Human Behavior.

domingo, 2 de marzo de 2025

Peces en el mar distinguen a los humanos

Uno de los peces nada cerca a Tomasek en el experimento en el Meditarráneo. Foto Tomasek/MPI of Animal Behavior


Sorpresas te dan los animales silvestres. Sí, cada día. Ahora científicos del Max Planck Institute of Animal Behavior encontraron un comportamiento que no se conocía en peces y que muestra la capacidad cognitiva que poseen.

Notaron que peces seguían a los buceadores que llevaban comida empleada en sus experimentos como recompensa. Entonces, lógico, se preguntaron si era que podían reconocerlos y vaya que hallaron algo interesante.

¿Qué fue? Pues pudieron determinar que los peces sí identifican a los buceadores basándose en señales visuales de su equipo de buceo.

Pero miremos algo más del contexto:

No hay muchos estudios que con evidencias demuestren que los peces, en cautiverio o en su medio natural, puedan reconocer a los humanos. Bueno, tal vez hay uno bien llamativo: en él se encontró que un pez arquero en cautiverio era capaz de reconocer rostros humanos.

Pero...

Maëlan Tomasek, del citado Instituto, expresó que "Pero nadie se ha preguntado alguna vez si los peces silvestres tienen la capacidad, o la una motivación, para reconocernos cuando entramos en su mundo submarino".

Entonces procedieron con los experimentos. ¿Lugar? el mar Mediterráneo, cerca de Córcega, Francia. ¿Qué especies estudiaron? Dos. La oblada -Oblada melanura, y la chopa -Spondyliosoma cantharus. Ningún pez estuvo en cautiverio durante la investigación.

Explicó Katinka Soller, coautora, que "Los peces podían venir e ir a voluntad según quisieran".

Antes del entrenamiento con comida, ningún pez seguía a los buzos. Katinka pasó 12 días entrenando peces. Luego, dijo, "Una vez yo entraba al agua, en solo segundos los veía nadando hacia mí, apareciendo de la nada".

Al comienzo del entrenamiento, ella usó un chaleco rojo brillante y otros accesorios llamativos junto con su equipo de buceo estándar. A medida que avanzaba el entrenamiento, gradualmente se deshizo de los accesorios. Hacia el final, solo nadaba con el equipo de buceo estándar y no proporcionaba comida en el punto de partida. Los peces seguían siguiéndola.

En la segunda parte del experimento, Tomasek se unió. Usó otros colores en su equipo de buceo. Por cinco días repitió lo que hizo Katinka, pero cada uno iba en distintas direcciones. Soller los alimentaba, él no.

En el primer día un número parecido de peces seguía a cada uno. Al segundo día, más la seguían a ella y el número aumentó durante los cinco días.

Tomasek comentó que "Es un resultado llamativo porque demuestra que los peces no solo estaban siguiendo a Katinka por hábito o porque otros peces estaban allí. Eran conscientes de ambos buzos, examinando a cada uno y aprendiendo que Katinka producía una recompensa al final de la nadada".

 En la parte final, ambos usaron idéntica vestimenta y equipo. Los peces no pudieron distinguir a cada uno, hecho que demuestra que se basan en señales visuales para identificarlos.

Ah, se me olvidaba contarles que la interesante investigación fue publicada en Biology Letters.



domingo, 16 de febrero de 2025

Primer caso de aves agregándole sabor a su alimento

Una cacatúa remoja en yogur saborizado el alimento. Foto Current Biology


Ni bobas que fueran: si les dan la oportunidad, mezclan su comida con otro producto que les gusta más y no con opciones poco atractivas. Es que investigadores de la University of Veterinary Medicine en Viena mostraron que las cacatúas (Cacatua goffiana) le dan sabor a su alimento sumergiéndolo en yogur con sabor, en vez de untarla con otro sin sabor o en agua.

Sumergir comida en animales no humanos se considera una innovación en busca de alimento. Se asocia típicamnete con reblandecerla comida seca, limpiarla, dar sabor, ahogar presas o transportar líquidos.

Se han reportado casos de unas pocas especies que sumergen su comida, pero que le den sabor no es común.

El estudio, publicado en Current Biology, comenzó cuando observaron dos cacatúas sumergiendo pedazos de papa cocinada en yogur de soya con sabor de arándano.

Entonces comenzaron pruebas de14 a 30 minutos en el desayuno. A 18 cacatúas se les dio acceso a un recipiente con papas o fideos con tres medios para remojar: agua, yogur de soya con sabor y yogur de soya neutral. 

Nueve de las 18 cacatúas remojaron la comida, prefiriendo los fideos. Los análisis mostraron que remojaban la comida dos veces más en el yogur saborizado que en el otro. Ninguna remojó en agua. Y algunas comieron de una vez el yogur con sabor.

Los científicos se aseguraron de que la remojada no se debiera a otras razones. La comida en el yogur con sabor se la comían, mostrando que la preferían así.


miércoles, 5 de febrero de 2025

Hallan células que dicen "deje de comer ya"

Unas células especiales en la base del cerebro son las que dicen que ya se ha comido lo suficiente. Foto Flickr/Melisa


No es uno solo, son varios los circuitos en el cerebro que tienen un papel en la ingestión de alimentos, pero las neuronas en ellos no son las que toman la decisión final sobre dejar de comer.

Ahora, científicos de Columbia University descubrieron esas neuronas y dónde están situadas. Esas que le dicen "deje de comer ya" son parte de esos circuitos pero se encuentran en el tronco encefálico, la parte más antigua del cerebro de los vertebrados.

El hallazgo se hizo en ratones y fue publicado en el journal Cell.

Alexander Nectow, científico en el Vagelos College of Physicians and Surgeons en esa universidad, quien dirigió el estudio junto a Srikanta Chowdhury, explicó que "Estas neuronas son diferentes a cualquier otra involucrada en la regulación de la saciedad".

Es que "Otras neuronas en el cerebro están usualmente restringidas a sentir los alimentos en la boca, o cómo la comida llena el estómago, o la nutrición obtenida de la comida. Las neuronas que hallamos son especiales en que parecen integrar todas esas piezas de información diferentes y más".

La decisión de parar de comer es un fenómeno familiar y Nectow comentó que "Sucede cada vez que nos sentamos a comer. En cierto punto, cuando estamos comiendo, comenzamos a sentirnos llenos, y luego más llenos, hasta un punto donde pensamos, listo, es suficiente".

¿Cómo sabe el cerebro que el cuerpo ya ha comido suficiente y cómo actúa con esa información para dejar de comer?

Ellos desarrollar una técnica para distinguir los distintos tipos de células en el cerebro y así vieron las del tronco encefálico y cómo es su composición molecular. Así encontraron células no reconocidas antes, con características parecidas a otras neuronas relacionadas con regular el apetito.

Para ver si influían en el comer,  las modificaron, para activarlas o apagarlas. 

"Esencialmente estas neuronas pueden oler la comida, verla, sentirla en la boca y en el estómago, e interpretar todas las hormonas estomacales que son liberadas en respuesta a comer, dijo Nectow, para rematar que "Finalmente aprovechan toda esa información para decidir cuándo suficiente es suficiente".

Como el tronco encefálico es esencialmente el mismo en todos los vertebrados, muy posiblemente esas células también están en los animales humanos.

Este hallazgo podría conducir en un futuro a medicinas y tratamientos frente a problemas de obesidad.

viernes, 10 de enero de 2025

El mañanero sí tiene beneficios: mejor el café en las mañanas

La hora en que se ingiere el café parece tener incidencia en la salud cardiovascular y general, de acuerdo con la nueva investigación. Foto Public Domain


Tome café, pero tómeselo por la mañana. Esa podría ser el resumen de una nueva investigación que encontró que quienes lo hacen tienen menor riesgo de morir de enfermedad cardiovascular y en general un menor riesgo de mortalidad en comparación con quienes beben café todo el día.

El estudio fue conducido por Lu Qi de Celia Scott Weatherhead School of  Public Health and Tropical Medicine en Tulane University, New Orleans.

Dijo que "La investigación hasta ahora sugiere que tomar café no aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular, y parece que disminuye el riesgo de algunas enfermedades crónicas, como la diabetes tipo 2. Entonces, dados los efectos de la cafeína en el cuerpo quería saber si la hora en que se ingiere el café tenía algún impacto en la salud cardiaca".

El estudio incluyó 40 725 adultos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Estados Unidos entre 1999 y 2018. A los participantes se les preguntó por toda la comida y bebidas que consumían al menos una vez al día, incluyendo café y a un subgrupo se le preguntó por un diario detallado de la comida y bebida durante una semana.

Los investigadores lograron vincular la información con registros de muertes y causa de muerte durante un periodo de 9 a 10 años.

Cerca del 36 % de las personas en el estudio bebían café sobre todo en la mañana, 16 % lo hacía durante todo el día y 48 % no lo bebían.

En comparación con quienes no lo bebían, los que lo consumían en la mañana eran un 16 % menos probable que murieran por alguna causa y 31 % menos probable por enfermedad cardiovascular. No había reducción del riesgo entre quienes bebían café todo el día en comparación con los no bebedores.

Y hay más:

Los que tomaban café en la mañana se beneficiaban de esos menores riesgos si eran bebedores moderados, de dos a tres pocillos o altos consumidores, más de tres. Quienes solo tomaban un pocillo o menos tenían un riesgo menos reducido.

Ahora se necesitarán otros estudios para corroborar lo hallado.

El estudio fue publicado en el European Heart Journal.

sábado, 21 de septiembre de 2024

Los empaques están llenando de químicos los alimentos

 

En el caso de alimentos orgánicos, pueden perder calidad por los químicos que sueltan los empaques, como el plástico. Foto Wikipedia Commons


No hay como los alimentos al natural, pero hoy es casi imposible: todos vienen en diversidad de empaques, siendo diversos tipos de plástico entre los más usados.

Pues bien, hay noticias. Un equipo de científicos de Suiza y otros países encontraron que de cerca de 14 000 químicos conocidos en esos empaques, 3601, casi el 25 %, han sido encontrados en el cuerpo humano, sea en muestras de sangre, en el cabello o en la leche materna.

Y la variedad es amplia. Hay desde metales, compuestos orgánicos volátiles, ftalatos y las sustancias PFAS y muchos otros vinculados en alteraciones del sistema endocrino y en diversas formas de cáncer.

Esta investigación fue publicada en el Journal of Exposure Science and Environmental Epidemiology y su objetivo no era analizar la relación de los químicos hallados con enfermedades, aunque el camino queda allanado para que otros estudios lo asuman.

"Hay químicos peligrosos que son conocidos por estar vinculados con resultados adversos en la salud humana", en palabras de Jane Muncke, jefa científica del Food Packaging Forum, una de las autoras de la investigación, citada en The Washington Post, y agregó que "Estos químicos se filtran de los empaques".

Y se filtran más rápido a altas temperaturas, por lo que se recomienda no poner en el microondas los alimentos en los empaques en que vienen. Además, los alimentos altos en grasas o en acidez también tienden a absorber más químicos de los empaques, así como aquellos en contenedores pequeños.

En su estudio, se hizo un inventario de los químicos que se conoce que están en los empaques de alimentos y en los equipos de procesamiento de alimentos, y luego buscaron los investigadores bases de datos globales por evidencias sobre qué químicos han sido hallados en el cuerpo humano.

Uno de los empaques que más adiciona químicos a la comida son los plásticos. Pero no son los únicos. Para Muncke "Probablemente los peores son el papel y el cartón reciclado" y añadió que "Sé que son muy duros para el estómago". Estos materiales reciclados vienen con tinta que se le pega a los alimentos, aumentando el riesgo químico.

domingo, 4 de febrero de 2024

¿Por qué las personas tienden a ocultar una enfermedad?

-¿Estás enfermo? -No, es una cosita de nada.

No, es solo una gripita de nada. Las personas esconden su enfermedad para no perderse actividades sociales. Foto Pexels


Es asunto casi diario que revela la condición humana: un alto número de personas esconden su enfermedad para poder asistir a una actividad social como una comida o un baile, a un viaje y hasta para no perder trabajo. 

Una investigación que constó de varios estudios, reportada en Psychological Science, que involucraron 4110 participantes sanos o enfermos reveló que 75 % dijo que escondieron a los demás una enfermedad infecciosa al menos una vez en el pasado y que... lo volverían a hacer.

Muchos lo hicieron por viajes, por citas o por otras interacciones sociales. Es más: 61 % de quienes trabajaban en el sector salud también ocultaron una enfermedad infecciosa.

También resultó llamativo que los investigadores encontraron una diferencia entre lo que la gente creía que actuaría y lo que en realidad hacía.

"Personas sanas predijeron quesería improbable que ocultaran una enfermedad nociva, una que se puede diseminar con facilidad, pero personas con enfermedad activa reportaron altos niveles de ocultamiento a pesar de cuán nociva podía ser su enfermedad para otros", explicó Wilson N. Merrell, director del estudio.

Tras los tres estudios, los resultados mostraron que en comparación con participantes sanos que solo imaginaban estar enfermos (en uno de los estudios), aquellos que sí estaban enfermos era más probable que ocultaran su enfermedad a pesar de su transmisibilidad. 

"Esto sugiere que personas sanas y personas enfermas evalúan de diferentes modos las consecuencias de su ocultamiento", dijo Merrell, "con las personas enfermas siendo relativamente insensibles a lo contagiosa y severa que su enfermedad podría ser para otros".

Una explicación es que como las personas tienden a reaccionar de manera negativa hacia quien esté enfermo, este trata de esconder su condición para no afectar sus actividades sociales o laborales.

viernes, 27 de diciembre de 2019

Qué harían las orcas sin la abuela


Familia de orcas en aguas canadienses. Foto T. Hubauer/Flickr

Nadie protege a los niños como las abuelas y esa es una historia que también pueden contar… las orcas.
Sí. Cuando las hembras post menopáusicas orcas están presentes en el grupo, las crías tienen mayor probabilidad de supervivencia, sugiere un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. (PNAS).
Es el llamado efecto abuela, tan común entre los humanos y que por primera vez se confirma en estos enormes animales marinos.
La organización de las orcas es un matriarcado. Las hembras llegan hasta los 90 años de edad. Su menopausia llega hacia los 45, por lo que disponen de media vida para transmitir información al resto del grupo familiar.
“En las ballena asesinas lo que la abuela sabe es realmente importante”, según declaró a Science Hal Whitehead de Dalhousie University, quien no participó en el estudio.
Los investigadores, encabezados por Daniel Franks de University of York, analizaron 40 años de información del censo de las poblaciones de orcas del norte y el sur. Cuando la abuela muere, la cría tiene cuatro veces más riesgo de morir en los dos años siguientes, un efecto mayor cuando no hay poblaciones de salmones disponibles.
Es que el salmón chinook, principal alimento de las orcas no nada en bancos. Cuando ellas cazan pueden sumergirse más de 150 metros y pasar 5 a 10 minutos cazando un pez. Los bebés, que pasan los primeros dos años de su vida bajo cuidado, esperan en la superficie a que su madre regrese de la cacería. Las abuelas los cuidan y defienden de algún depredador.
Se ha observado que tanto las madres como las abuelas comparten peces con los jóvenes luego de cazar.
Las madres tienden a compartir comida con sus crías machos hasta la edad adulta, pero a las hembras deja de proporcionársela cuando llegan a la madurez sexual, pero las abuelas comparten por igual.
Nadie como la abuela.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Científico propone canibalismo para solución alimentaria del futuro


Somos carnívoros, pero ¿caníbales? Foto Flickr

Hay una nueva forma de disminuir la presión de los humanos sobre el medio ambiente: comernos los unos a los otros. Canibalismo. Sí, pero no matando personas: comiendo los muertos.
Eso es lo que dijo el científico del comportamiento sueco Magnus Söderlund, quien es además estratega de marketing de la Stockholm School of Economics.
Comer carne humana debería ser una opción para discutir en el futuro, dijo. Para eso hay que superar tabús.
El canibalismo ha sido práctica en diversos periodos de la historia humana.
La opinión la presentó en un programa de televisión sobre la comida del futuro.
¿Se puede imaginar comiendo carne humana? Fue el título de la presentación con tópicos como “¿es el canibalismo la solución a la sostenibilidad alimentaria en el futuro” y “¿somos los humanos muy egoístas para vivir sosteniblemente?”.
Para él, los tabús conservadores desde tiempos antiguos contra consumir carne humana es el principal impedimento para que su idea se haga realidad.
Las fuentes de comida en el futuro serán más escasas, por eso hay que pensar en insectos y… carne humana. Que si se comienza a comer de a poco, sería aceptada por muchos según expresó.
Para él, el egoísmo tiene que ver con el impedimento a comer la carne de otros humanos.
Söderlund, tras su presentación y preguntas del público sobre si comería carne humana, expresó estar abierto a probarla al menos.