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lunes, 31 de marzo de 2025

Se enredó el origen de los humanos

Nuestros orígenes como especie son más complicados de lo creía hasta ahora, según un nuevo estudio genético. Imagen de referencia, de un humano que vivió hace cerca de 160 000 años, fósil en el Smisthsonian Natural History Museum 


Ahora resulta que los animales humanos no descendemos de una sola población de ancestros. No. Un nuevo estudio genético dice que descendemos de dos poblaciones. ¿Pero cómo es eso?

Explico. El estudio fue publicado en Nature Genetics y revela cómo contribuyó cada una de esas poblaciones o grupos a nuestra composición genética.

A hoy, el punto prevaleciente en genética humana es que el Homo sapiens apareció primero en África hace 200 000 a 300 000 años y desciende de un solo linaje. Peor lo reportado en aquel journal nos muestra una historia más compleja.

Prosigo. Resulta que los análisis genéticos sugieren que el humano moderno es el resultado de un evento con una mezcla genética entre dos poblaciones que divergieron hace unos 1 500 000 años. Esta es solo una parte de la historia.

La otra: hace unos 300 000 años esos grupos se volvieron a juntar. ¿Entonces? Pues parece que uno de ellos contribuyó con el 80 % de nuestro equipaje genético y el otro con solo 20 %, per material igual de importante.

Veamos. Trevor Cousins, de Cambridge, primer autor, explicó que "La pregunta de dónde venimos ha fascinado a los humanos por siglos". Así, "Por mucho tiempo se ha asumido que evolucionamos de un solo linaje ancestro continuo, pero los detalles exactos de nuestros orígenes son inciertos", precisó el doctor.

Eso no es todo, de acuerdo con sus palabras, pues "Nuestra investigación muestra señales claras de que nuestros orígenes evolutivos son más complejos, involucrando diferentes grupos que se desarrollaron por separado durante más de un millón de años, y luego se juntaron para formar la moderna especie de Homo". Estas son palabras de Richard Durbin, también del Departamento de Genética de Cambridge.

Diferentes investigaciones han mostrado que los humanos se mezclaron con los neandertales y con los denisovanos hace unos 50 000 años. Pero antes ocurrió la mezcla citada arriba. Los neandertales contribuyeron solo con el 2 %del genoma de los animales humanos modernos no africanos, mientras que la juntanza de hace unos 300 000 años contribuyó con al menos 10 veces esa cantidad al genoma nuestro actual.

Aylwyn Scally, co autor, explicó que "De inmediato tras que las poblaciones se separaron, vemos un cuello de botella en una de ellas-sugiriendo que se redujo a un tamaño muy pequeño antes de volver a crecer con lentitud en un periodo de un millón de años. Continuó indicando que "Esta población contribuiría después con cerca del 80 %del material genético de los humanos modernos, y también parece ser la población de la cual divergieron los neandertales y los denisovanos".

La investigación mostró que los genes heredados de la segunda población estaban a menudo situados lejos de regiones del genoma ligado a funciones de los genes, sugiriendo que pudieron haber sido menos compatibles con el trasfondo genético mayoritario. Esto sugiere un proceso conocido como selección purificadora, en el que la selección natural elimina las mutaciones dañinas con el tiempo.

Cousins comentó que "Sin embargo, algunos de los genes de la población que contribuyeron con una minoría de nuestro material genético, en particular aquellos relacionados con la función cerebral y el procesamiento neuronal, pueden haber jugado un papel crucial en la evolución humana".

jueves, 11 de julio de 2019

A las arañas les sale caro el amor


Araña puesta sobre hojas secas, difícil percibirla. Foto UC

Hay arañas que mueren… por amor. Mientras cortejan a su pareja, son presas fáciles de depredadores como las aves.
El biólogo George Uetz, de la University of Concinnati, creía que el baile llamativo de las arañas lobo les podría ser fatal.
Junto a Dave Clark de Alma College y Tricia Rubi de la University of Minnesota usaron una colonia en cautiverio de arrendajos azules a los que entrenaron para hundir un botón cuando veían una araña lobo (Schizocosa ocreata) en unas pantallas.
Les pasaban videos de arañas macho en cortejo, caminando o quietas. Vistas desde arriba, las arañas desaparecían entre las hojas del suelo. Al estar quietas tenían problemas en verlas.
Menos complicado era detectarlas caminando. Y cuando estaban en cortejo con sus patas delanteras ondeándose, las hallaban mucho más fácil y con mayor rapidez.
Estas arañas se comunican por comunicación multimodal. Las hembras dejan un trazo de feromonas en la seda y cuando restriegan el abdomen en el suelo.
Cuando los machos entran en el rango visual, rebotan sus patas en las hojas para generar vibraciones que llegan lejos hasta sus potenciales parejas. También ondean sus patas delanteras para llamar la atención de la hembra.
Uetz ha comprobado que estas arañas temen a pájaros como los arrendajos y los cardenales, que comen insectos y arácnidos, pero no a las aves que se alimentan de semillas. Con aquellos prácticamente se congelan de miedo.
Esos pájaros ven con facilidad los machos que son más expresivos durante el cortejo.
¿Por qué persiste esta conducta de exhibicionismo si puede significar la muerte?
La selección natural es para la supervivencia, dice la bióloga Rubi, pero la selección sexual es dominada por las hembras y ellas seleccionan un cortejo más llamativo.
Para el individuo puede ser mejor minimizar el riesgo pero no para la especie: el bienestar se mide por el número de descendientes sanos producidos.
El estudio fue publicado en Behavioural Processes.

El Tiranosaurio rex no era nada frío