jueves, 11 de junio de 2026

Que sí, hombre, que el Universo sigue expandiéndose

Restos de la supernova tipo Ia RCW 86, la más antigua documentada, imagen lograda con cuatro telescopios espaciales. Foto NASA/JPL-Caltech 


En 2025, astrónomos surcoreanos publicaron un estudio que causó sensación: sugerían que el Universo había entrado en una etapa de desaceleración, no se estaba expandiendo ya a la velocidad que tenía. Este hallazgo ponía en entredicho el modelo vigente.

Pero parece que no hay tal. un grupo de investigadores, incluidos dos premios Nobel, dice que no es cierta aquella conclusión y que el Universo sigue expandiéndose. Porqué lo hace todavía es materia de investigación porque no se entiende bien.

El Doctor Phil Wiseman, de la Universidad de Southampton, líder del nuevo estudio, explicó que "Las mediciones previas que tenemos funcionan bien y nuestro actual entendimiento del destino del Universo permanece robusto". Agregó el Doctor que "Siquiera hemos evitado esta crisis (del modelo), pero el misterio acerca de la tasa de expansión del Universo continúa, se mantiene".

Se considera que la expansión se debe a una fuerza que no se ha podido identificar, llamada energía oscura. Si esta es constante, proseguirá la expansión, si decrece, se detendrá y podría haber una reversión.

El nuevo estudio incluye a los Nobel Adam Riess y Brian Schmidt, que ganaron ese premio en 2011 junto a Saul Perlmutter.

El trío estudió las supernovas Ia -violentas y luminosas explosiones de estrellas enanas blancas- y determinaron que los objetos más distantes aparecen moviéndose más rápido, llegando a la conclusión de que el Universo sigue expandiéndose.

Los surcoreanos en su estudio de 2025 consideraron que la forma como se medía aquellas supernovas estaba errada, sugiriéndose que entonces los astrónomos habían sido burlados y en verdad el Universo había dejado de expandirse.

En el nuevo estudio los científicos demostraron que aquellos estaban errado y no habían tenido en cuenta ciertos elmentos, como la masa de las galaxias donde ocurren esas supernovas. Las supernovas del tipo Ia se consideran un faro quía para medir distancias cósmicas, pues su luminosidad es constante: liberan la misma cantidad de luz y son extremadamente luminosas, detectándose a miles de millones de años luz.

El Doctor Reiss expresó que "Cuando calibramos esas supernovas, teniendo en consideración los ambientes locales y las poblaciones, la evidencia sobre la expansión cósmica permanece con una consistencia increíble".

La expansión del Universo o no son claves para conocer cuál será su destino final. De continuar la aceleración por siempre, llegará el momento en el que no se podrán formar nuevos cuerpos, ni siqueira átomos y todo desaparecerá, para lo cual hay dos hipótesis planteadas.

El nuevo estudio se publicó en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

miércoles, 10 de junio de 2026

Gracias al sexo, la vida es como es hoy

Fósil de Dickinsonia, animal que vivió en el Ediacárico hace 560 a 550 millones de años; era ancho y ovalado con rayas o segmentos en el cuerpo. Las formas vivas eran muy diferentes a las modernas y regía la reproducción asexual Foto Wikipedia


Era un mundo calmado en cuanto a las formas vivas se refiere. Eran muy primitivas. La evolución entonces pareció detenerse. Sí entre hace 635 millones de años y 539 poco ocurrió en términos de la vida que florecía en el planeta. Eran organismos que se reproducían asexualmente.

Investigadores de la UNiversidad de Cambridge estudiaron fósiles de los animales más antiguos de la Tierra, de hace 574 millones de años, y encontraron que la reproducción asexual enlenteció la evolución porque limitó la competición entre los diferentes grupos que había.

Es que luego de más de mil millones de años de vida microbiana, durante el período ediacárico, entre hace 635 y 539 millones de años, la vida explotó en tamaño y aparecieron los primeros animales. Algunos de estos, como los Fractofusus, podían crecer hasta dos metros, aunque la mayoría eran pequeños.

Estos animales se parecían más a helechos que a cualquier animal que se pudiera reconocer hoy: no parecían tener bocas, órganos o medios de movimiento, y se cree que absorbían los nutrientes del agua a su alrededor. Como la mayoría del periodo Ediacárico, desaparecieron del registro fósil al comienzo del Cámbrico, hace unos 540 millones de años, haciendo difícil poder vincularlos con formas vivas actuales.

Los científicos han determinado, antes, que esos animales tempranos se reproducían asexualmente, enviando clones a través de estolones o rastreros, como las plantas de fresa modernas. En las ricas aguas del Ediacárico prosperaron.

El Doctor Emily Mitchell, cabeza del estudio, dijo que "La vida era agradable durante el Ediacárico, así que la necesidad de sexo er limitada". Explicó que "Había relativamente poca competencia, de modo que no había presión para cambiar algo".

La competencia y el estrés han sido motores fundamentales de la evolución durante miles de millones de años, pero en las profundidades marinas del Ediacárico, la reproducción asexual limitaba la competencia. La también Doctora, Andres Mancia, aclaró que "Si estás conectado a tu vecino mediante estos corredores, compartes nutrientes y no necesitas competir con él".

Sin embargo, a medida que la vida en el Ediacárico se extendió lentamente desde las profundidades oceánicas a aguas menos profundas, los primeros animales se enfrentaron a mayores presiones: las mareas, las tormentas, los cambios de temperatura y los niveles de nutrientes hicieron la vida más precaria y esto provocó una mayor competencia por los recursos.

Mitchell afirmó que "Si de repente te encuentras en un entorno donde prácticamente muere un par de veces al año, eso cambia todo". Y agregó que "El estrés conduce a la reproducción sexual, y cuando esto ocurre, podemos observar un aumento masivo en las distancias de dispersión, ya que los animales intentan colonizar nuevas áreas debido al incremento de la competencia".

Cuando estos animales tempranos se adaptaron tanto al nuevo modo de reproducción como a los nuevos hábitats, hubo un aumento correspondiente en la diversificación, llevando al Ediacárico a una 'segunda ola' de evolución animal, a aproceso que se aceleró más en el Cámbrico, una vez los animales se tornaron móviles.

El estudio se publicó en Nature Ecology and Evolution.

martes, 9 de junio de 2026

Esta sustancia ayuda a romper hábitos

La red cerebral que modifica conductas es amplia y compleja. Ahora se conoce un elemento clave que incide en nuevos comportamientos o no. Imagen HU


¿Cómo actuar cuando ocurre algo inesperado? ¿Cuál es la capacidad de adaptar el comportamiento a las nuevas situaciones? Adaptarse es clave,más en situaciones que ponen en riesgo la supervivencia. Y existen personas con una gran respuesta, otras a las que les queda difícil adaptarse.

Además, ¿cómo sabe el cerebro cuándo es el momento de abandonar una estrategia antigua y probar algo nuevo?

Hay un descubrimiento interesante en este sentido, descubrimiento que a futuro podría ser benéfico para ciertas condiciones de las personas.

Un estudio, publicado en Nature Communications da luces sobre esa situación. Neurocientíficos del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa, Japón, identificaron un mecanismo cerebral clave que ayuda a los animales a adaptarse cuando las circunstancias cambian de repente. Un hallazgo que podría mejorar la comprensión de las afecciones que dificultan romper hábitos, como la adicción, el trastorno obsesivo-compulsivo y la enfermedad de Párkinson.

¿Qué fue lo que descubrieron? Estos investigadores, al observar a ratones navegar por un laberinto virtual, descubrieron que la decepción -cuando no aparecía la recompensa esperada-desencadenaba un aumento del neurotransmisor acetilcolina, que hacía que los animales fueran más propensos a probar una nueva estrategia.

Cuando se bloqueó la acetilcolina, los ratones se volvieron menos flexibles y tendieron a aferrarse a opciones obsoletas.

Cuando los ratones sentían la decepción por no obtener la recompensa, se liberaba acetilcolina y a más cantidad liberada era más probable que los ratones cambiaran sus opciones futuras. Escribieron los autores que "Nuestros resultados demostraron la importancia de la acetilcolina para romper los hábitos y permitir hacer nuevas elecciones".

Los investigadores destacaron que la flexibilidad conductual implica una red mucho más amplia que un solo neurotransmisor o tipo de célula cerebral. Múltiples regiones cerebrales y sistemas de señalización química trabajan en conjunto para ayudar a animales y humanos a adaptarse a situaciones cambiantes.

Pero, aún así, estos nuevos hallazgos aportan una pieza clave del rompecabezas.

Esa extraña lluvia que está cayendo

Los problemas que pueden causarlos químicos que están cayendo desde la atmósfera a la superficie no se han evaluado bien todavía. FotoPxHere


Era una solución, todavía lo es, pero los efectos secundarios no se conocían. Resulta que los químicos introducidos para ayudar a reparar y proteger la capa de ozono de la Tierra han creado un problema ambiental.

Eso sugiere un estudio de científicos de Lancaster University, algunas de las sustancias que remplazaron las nocivas que dañaban la capa de ozono, son ahora responsables de diseminar enormes cantidades de un persistente 'químico eterno' por todo el planeta.

Los investigadores estiman que esos químicos que remplazaron a los clorofluorocarbonos (CFC) que alteraban la capa y ciertos anestésicos han provocado que unas 335 000 toneladas de ácido trifluoroacético hayan caído de la atmósfera a la superficie desde 2020 a 2022.

El problema crece cada vez más. Esos químicos de remplazo permanecen décadas en la atmósfera, por lo que la lluvia de ese ácido proseguirá. Se estima que la producción de estos químicos llegará a un pico de acá a 2100.

Los científicos todavía estudian los problemas que pueden provocar esos químicos que están cayendo. Por ejemplo, la Agencia Química Europea los clasifica como dañinos par la vida marina.

Algunas otras agencias dicen que los niveles actuales no son problema para los humanos. Lo que no se sabe es qué pasará cuando aumente la cantidad, dada además su alta persistencia.

El estudio fue publicado en Geophysical Research Letters.

sábado, 6 de junio de 2026

El tiempo verde sí que ayuda a la salud mental

Pasar tiempo en contacto con la naturaleza entrega beneficios mentales. Despeja la mente y reduce sentimientos de ansiedad y depresión. Foto Public Domain


El asunto es muy sencillo: las personas que pasan tiempo  caminando, jardineando o sentadas en ambientes naturales, reportan menores niveles de ansiedad, estrés y depresión. ¿Que cómo se llegó a esa conclusión? Fue tras la revisión sistemática de casi 4000 estudios que abarcaban más de 10 millones de personas.

La nueva investigación fue publicada en Nature Human Behaviour. El análisis encontró sin embargo, que la mayoría de los estudios contemplados se comparaba el tiempo pasado en la naturaleza con hacer nada y no con otros tratamientos, por lo que quedan preguntas abiertas, como ¿cómo comparar una caminata en el parque con otras formas probadas de mejorar el bienestar mental?

De todas maneras, los hallazgos son incontrovertibles. El tiempo en la naturaleza reduce drásticamente los resultados negativos. En comparación con los grupos de control, las personas que participaron en programas de inmersión en la naturaleza reportaron puntajes más bajos en estrés, ansiedad y depresión.

Los mayores beneficios son en ansiedad y los síntomas depresivos. La frecuencia cardiaca era más baja. En otras palabras, las personas eran más calmadas y menos ansiosas tras estar en ambientes verdes.

Es más, las intervenciones basadas en la naturaleza no solo remueven malos sentimientos; alientan un estado de ánimo positivo.Los participantes reportaron significativamente efectos positivos más altos y mucha más relajación tras pasar tiempo en la naturaleza.

Los investigadores resaltaron que claramente la naturaleza ayuda, pero que en asuntos de estrés se necesitan pruebas mucho más rigurosas.


viernes, 5 de junio de 2026

Aire contaminado daña la enciclopedia del cerebro

La exposición permanente a material particulado de 2.5 afecta funciones cerebrales básicas para el desarrollo de la vida diaria. Foto Picryrl.


Si durante muchos años una persona está sometida a altas exposiciones de contaminación del aire, a material particulado fino de 2,5, tiene menor memoria semántica. La memoria semántica actúa como la enciclopedia del cerebro para cosas como hechos, palabras y conocimiento general a largo plazo.

Eso dice el estudio de investigadores de la Universidad de California en Davis. Kathryn Conlon, primera autora, explicó que "La memoria semántica es esencial para la comunicación, la comprensión y la navegación de cada día". Y continuó afirmando que "Nuestros hallazgos sugieren que la exposición de largo plazo al aire contaminado no solo afecta la salud física, sino que puede también moldear cómo envejece el cerebro, en particular en modos que importan para la independencia y la calidad de vida".

Dos otros aspectos de la función cognitiva -la función ejecutiva y la memoria verbal episódica- no mostraron impacto relacionado con esa contaminación.

Los hallazgos fueron publicados en Alzheimer & Dementia: Behavior & Socioeconomics of Aging.

La investigación analizó datos de un largo estudio de población lanzado en 2017. Se analizaron datos de 740 adultos, con edades de 53 a 94 años de edad.

El hallazgo clave que la relación de contaminación del aire y una exposición durante muchos años a la afectación de la memoria semántica.

Se encontró además que si se reduce la polución del aire, disminuye el riesgo de alzheimer.

jueves, 4 de junio de 2026

Goethe no supo lo que tenía

Una de las piezas de ámbar que poseía el escritor Goethe, interesado en los colores que reflejaban. Foto B. Bock-D. Tröger


Johann Wolfgang Goethe nunca supo lo que tenía. Su colección de 40 piezas de ámbar del Báltico, que reposan en el Museo Nacional Goethe tenía dos sorpresas.

Científicos encontraron en ellas tres animales fosilizados, casi imposibles de ver a simple vista porque los ámbares nunca fueron pulidos. Pero científicos de la Universidad de Jena en Alemania usaron técnicas modernas de escaneo y hallaron lo que Goethe nunca vio.

El escritor se interesaba en esas piezas de ámbar solo por sus propiedades ópticas. Poseía lentes para mirar los efectos de colores en esas resinas, como parte de su trabajo sobre la teoría del color.

Los investigadores,mediante tomografía microcomputarizada de sincrotrones rastrearon los dos fósiles en el interior de las piezas de ámbar. Los estudios revelaron tres insectos: un mosquito de los un hongos, una mosca negra y una hormiga.

La que más llamó la atención fue la hormiga, de la especie extinta Ctenobethylus goepperti, muy común en ámbar. Pero por la excelente preservación y la extensa investigación, se pudo describir en gran detalle y obtener más información de esa especie. Un individuo de hace 40 millones de años. También lograron una detallada reconstrucción del insecto en 3D.

Los científicos estiman que esas hormigas antiguas podrían haber vivido en grandes nidos en los árboles, hecho que explicaría porqué aparecen tanto en ámbar.

El hallazgo y su análisis fue reportado en Scientific Reports.