¿Es esto real? En buena parte, sí. Y es acá donde hay un detalle llamativo: se habla de los tiranosaurios, como el famoso Tiranosaurio rex, y otros grupos. ¿Qué tenían? Pues para ser tan rapaces, tenían unos miembros superiores o brazos muy pequeños. ¿Entonces cómo iban tras sus presas? Extraño, ¿no?
Ahora investigadores de University College London y Cambridge University parecen haber dado con la respuesta. El estudio, publicado en Proceedings of the Royal Society B, analizó 82 especies de terópodos (de dos patas, dinosaurios más que todo comederos de carne) y encontró que los brazos cortos estaban en cinco grupos, incluyendo los tiranosáuridos.
El equipo, incluyendo a la Doctora Elizabeth Steell, profesora en Cambridge y al profesor Paul Upchurch del UCL encontró que los brazos pequeños se relacionaban con el desarrollo de grandes y poderosos cráneos y mandíbulas, más que con un mayor tamaño en general, y esto indica que los brazos pequeños no eran simplemente un subproducto de tamaño del cuerpo.
Los investigadores sugirieron que el aumento del tamaño de las presas, en forma de saurópodos gigantes (herbívoros de cuello y cola largos) y otros grandes herbívoros, puede haber dado lugar a un cambio hacia la caza utilizando las mandíbulas y la cabeza en lugar de las garras.
El autor principal, Charlie Roger Scherer, candidato a Doctor en la UCL, afirmó que "Todos sabemos que el T. rex tenía brazos diminutos, pero otros dinosaurios terópodos gigantes también desarrollaron extremidades anteriores relativamente pequeñas. El Carnotaurus tenía brazos ridículamente pequeños, incluso más pequeños que los del T. rex".
El investigador precisó que "Buscamos comprender qué impulsaba ese cambio y encontramos una fuerte relación entre los brazos cortos y las cabezas grandes y robustas. La cabeza sustituyó a los brazos como método de ataque. Es un caso de úsalo o piérdelo: los brazos dejan de ser útiles y se reducen de tamaño con el tiempo".
El candidato a Doctor explicó que "Estas adaptaciones solían darse en zonas con presas gigantescas. Intentar agarrar y sujetar a un saurópodo de 30 metros de largo con las garras no es lo ideal.Atacar y sujetar con las mandíbulas podría haber sido más efectivo".






