domingo, 26 de abril de 2026

Hallan 42 páginas perdidas del Nuevo Testamento

 

Una página de los textos recuperados del Códice H. Foto U. Glasgow


Un equipo de académicos, liderado por el profesor Garrick Allen de la Universidad de Glasgow, recuperó 42 páginas perdidas de uno de los manuscritos más importantes del Nuevo Testamento: el Códice H.

Es una copia del siglo VI de las Cartas de San Pablo, que se perdió cuando fue desmantelado en el Monasterio de la Gran Laura, en el Monte Athos, Grecia, en el siglo XIII. Sus páginas fueron entintadas de nuevo y reutilizadas como material de encuadernación y guardas para otros manuscritos. Hoy, los fragmentos que se conservan se encuentran dispersos en bibliotecas de Italia, Grecia, Rusia, Ucrania y Francia.

El profesor Allen explicó que “El avance se basó en un punto de partida importante: sabíamos que, en algún momento, el manuscrito fue entintado de nuevo. Los químicos de la nueva tinta causaron daños por "desplazamiento" en las páginas enfrentadas, creando esencialmente una imagen especular del texto de la hoja opuesta; a veces, dejando rastros a varias páginas de profundidad, apenas visibles a simple vista, pero muy claros con las técnicas de imagen más recientes”.

El texto recuperado contiene fragmentos conocidos de las Cartas de Pablo, pero el descubrimiento ofrece una perspectiva única sobre cómo el Nuevo Testamento ha evolucionado y se ha comprendido a lo largo de los siglos. Arroja nueva luz sobre las personas que crearon y utilizaron el manuscrito, la forma en que interactuaban con sus textos sagrados y las maneras en que los libros se reutilizaban una vez que se deterioraban.

El profesor Allen afirmó que “Dado que el Códice H es un testimonio tan importante para nuestra comprensión de las Escrituras cristianas, haber descubierto cualquier nueva evidencia —y mucho menos esta cantidad— de su aspecto original es sencillamente monumental".

Entre los hallazgos clave se incluyen:

Listas de capítulos antiguas. Las páginas contienen los primeros ejemplos conocidos de listas de capítulos de las Cartas de Pablo, que difieren drásticamente de cómo las dividimos hoy.

Información sobre los escribas: Los fragmentos muestran cómo los escribas del siglo VI corregían, anotaban e interactuaban con los textos sagrados.

Reciclaje medieval: El estado físico del manuscrito revela cómo se reutilizaban y adaptaban las obras sagradas una vez que se deterioraban.


Nota: con información de la Universidad de Glasgoow.

sábado, 25 de abril de 2026

África se partirá antes de lo pensado

Ilustración de cómo podría partirse África de acuerdo con el proceso geológico activo en la región oriental. Foto Facebook


Tarde que temprano, pero más temprano que tarde habrá dos Áfricas. No por una división geopolítica ni por guerras civiles. No, Esta vez se debe a la geología, al movimiento natural de las placas del planeta. 

Desde hace años se sabe que ese continente se está partiendo y no hay nada que lo impida. Pero ahora un estudio en Nature Communications sugiere que la corteza terrestre en el Rift de Turkana, al oriente del continente, se ha adelgazado mucho más de lo que se estimaba.

Claro, nos e partirá en unos pocos años, pero es que la naturaleza, el planeta, no se gastan afanes. Ese Rift se extiende por unos 500 kilómetros por Kenia y Etiopía y forma parte del Sistema del Rift del Oriente de África, un sistema que se extiende desde la depresión Afar en el nordeste de Etiopía hasta Mozambique, separando la placa tectónica Africana de las placas somalí y arábiga. Estas dos se están apartando 4.7 milímetros por año.

No todas las fallas geológicas parten continentes, pero en este caso la de Turkana sí lo hará.

El nuevo estudio encontró que la corteza en el centro de la falla tiene un grosor de solo 13 kilómetros, que son 35 hacia otro sector, un proceso de formación de un cuello.

Un dato de interés es que esa región puede ser la cuna de la humanidad. Allí se han hallado más de 1200 fósiles de homíninos de los últimos cuatro millones de años, casi un tercio de todo lo que se ha encontrado de fósiles allí. El centro de la evolución humana para muchos antropólogos y científicos.

viernes, 24 de abril de 2026

Ají y cáncer: una relación inquietante

El ají está en la mesa de personas alrededor de todo el planeta. Sin embargo, persisten las inquietudes sobre su relación con algunos tipos de cáncer. Foto Pexels


Lo consumen  cientos de millones de personas, pero a muchas puede causarles mal: cáncer. Un estudio publicado en Frontiers in Nutrition sugiere que el consumo continuo de ajíes está relacionado con mayor riesgo de desarrollar cáncer. Ciertos tipos de cáncer.

El ají contiene capsaicina, la que da esa sensación de ardor, que en algunos estudios ha sido relacionada con beneficios para la salud, como reducir la inflamación. También existen investigaciones que sugieren que puede estimular el crecimiento de ciertas células de cáncer.

En el nuevo estudio se analizaron 14 estudios que incluían más de 11 000 personas, incluyendo más de 5000 cánceres. En general, las personas que más consumían ají tenían un 64 % más de riesgo de desarrollar cánceres gastrointestinales, en comparación con quienes consumían menos.

El vínculo más fuerte es para el cáncer de esófago, pues los grandes consumidores tienen tres veces mayor riesgo de desarrollarlo. No hubo incremento significativo para los cánceres de estómago y colorrectal.

Los investigadores especulan porqué es mayor el riesgo para el cáncer de esófago. La capsaicina activa los receptores de calor y dolor, creando una sensación que quemazón con las comidas condimentadas así.Con el tiempo, la irritación repetida puede hacer el esófago más vulnerable. Las diferencias en la rapidez en que los tejidos se renuevan también puede influir.

Los investigadores advirtieron que el estudio prueba una relación, no que el ají sea directamente el culpable de los cánceres. Esto debe ser definido en estudios con ese objetivo.

jueves, 23 de abril de 2026

Hallan la Ilíada dentro de una momia

Pedazos de papiro con fragmentos del libro 2 de la Ilíada hallados dentro de una momia egipcia del periodo romano. Foto Universidad de Barcelona


Ni modo de pensar que era un gran lector, tanto que se comió un pedazo de la Ilíada. Nada de eso. Pero qué sorpresa se llevaron arqueólogos en Egipto cuando descubrieron una momia con un pedazo de ese épico poema dentro de su abdomen.

Se trata de un papiro escrito en griego, parte del libro 2 de la Ilíada que detalla la legendaria guerra de Troya. El texto hallado dentro de la momia lista los barcos utilizados contra la ciudad de Troya, dice un comunicado de la Universidad de Barcelona, España. Debió ser puesto dentro del abdomen durante el ritual de embalsamamiento.

La momia, que data del periodo cuando los romanos controlaron Egipto, fue encontrada en una tumba dentro del cementerio en la moderna ciudad de Al-Bahnasa, conocida como Oxyrhynchus en tiempos antiguos. Los romanos controlaron Egipto desde el año 30 antes de nuestra era, luego del suicidio de Cleopatra, hasta el año 641 de nuestra era, cuando un califato tomó e control.

Valga decir que ese sitio, Oxyrhynchus ha sido excavado por más d eun siglo, desde finales del 19 y en él se han hallado cerca de 500 000 fragmentos de papiros.

Para Esther Pons Mellado, codirectora d ela misión en esa pueblo "El papiro se puso en el abdomen para proteger al muerto en la otra vida". En esa época era común poner papiros en los cadáveres muertos para proteger los muertos, aunque no se sabe bien cómo podían protegerlos.

En ese cementerio también se encontraron momias con lenguas de oro, que los antiguos egipcios creían que podían ayudarles a comunicarse en la otra vida.

miércoles, 22 de abril de 2026

Encuentran glaciares interestelares

Amplios complejos congelados en la región de formación de estrellas Cygnus X en nuestra galaxia.El hielo de agua aparece de azul sobre las líneas oscuras del polvo interestelar. Foto SHEREx/NASA/JPL/Caltech/IPAC


Puro hielo, sí hielo de agua. La misión SPHEREx de la NASA mapeó hielo interestelar en escala sin precedentes, cubriendo regiones de nuestra galaxia, la Vía Láctea, a lo largo de más de 600 años luz.

Ese rastreo detectó hielo dentro de gigantes nubes moleculares -vastas regiones de gas y de polvo donde densos grumos de materia colapsan bajo gravedad, para dar nacimiento a estrellas.

Los investigadores creen que esos reservorios de hielo, adheridos a las superficies de pequeños granos de polvo, son donde la mayoría del agua del Universo se forma y almacenada. El agua en los océanos de la Tierra -y los hielos en cometas y otros planetas y lunas en nuestra galaxia- se origina en esas regiones.

Phil Korngut, científico de SPHEREx en Caltech, en Pasadena, California, coautor del estudio, explicó que "Estos grandes complejos congelados son como 'glaciares interestelares' que pueden suministrar una gran cantidad de agua a nuevos sistemas solares que nacerán en esa región". Agregó que "Es una idea profunda que estamos mirando un mapa de material que podía llover en planetas nacientes y potencialmente soportar la vida".

Este hallazgo respalda la hipótesis de que el hielo interestelar se forma en la superficie de pequeñas partículas de polvo, que no son más grandes que las que se forman en el humo de una candela, y que las regiones densas regiones de polvo blindan los hielos de la intensa radiación ultravioleta emitida por estrellas nacientes. Sin embargo, no todos los hielos son tratados de igual manera en el medio interestelar.

Parece increíble, pero los árboles emiten rayos

Pequeñas descargas eléctricas observadas en árboles durante una tormenta eléctrica. Un concepto que solo ahora se comprueba. Foto William Prune/Penn State


De todo se ve, pero en este mundo sí que faltan cosas por ver y descubrir. Ahora científicos lograron algo nunca observado, aunque se creía que existía: árboles que durante tormentas eléctricas emiten destellos eléctricos desde sus copas.

Unas descargas de corona, de las que se sospechaba hace tiempo, ahora se demostró que son realidad. Un trabajo de investigadores de Penn State. Estos, expertos en meteorología y ciencias atmosféricas, en junio de 2024 emprendieron un viaje por la costa este de Estados Unidos a bordo de una camioneta modificada. Estaba equipada con un instrumento meteorológico telescópico que se extendía desde el techo. La idea era rastrear tormentas eléctricas de verano, casi diarias en Florida.

Allí el clima no ayudó, pero de regreso encontraron una tormenta eléctrica que duró casi dos horas. Pero antes explico de qué se tratan esas descargas de corona. 

Estas consisten en pequeñas descargas eléctricas que se forman en las puntas de las hojas. Estos débiles pulsos eléctricos pueden hacer que las copas de los árboles emitan un brillo sutil en el rango ultravioleta (UV). Los científicos sospechaban desde hacía más de 70 años que los bosque podrían producir estos efectos durante tormentas debido a una actividad inusual del campo eléctrico, pero la evidencia directa seguía siendo esquiva.

Ahora, sí, volvamos al grano. Durante las dos horas que duró la mencionada tormenta, el equipo registró descargas de corona de un liquidámbar y también observó una actividad similar en un pino taeda cercano a medida que la tormenta se debilitaba. Estas observaciones marcaron la primera detección confirmada de descargas de corona en un entorno natural.

Los hallazgos fueron publicados en Geophysical Research Letters.

Patrick McFarland, quien trabajó junto a Jena Jenkins y David Miller, dijo que "Esto demuestra que todavía se realizan descubrimientos científicos. Así, algo propuesto hace más de 70 años se pudo demostrar ahor.

Bueno, ¿y cuál puede ser la utilidad? Simplemente podría transformar nuestra comprensión de los bosques, ya que estas descargas podrían ayudar a limpiar el aire al descomponer contaminantes. Esto, por ahora.

lunes, 20 de abril de 2026

Otro dinosaurio especial en el sur de Argentina

Rescate de los restos del B. dionidei en un sitio paleontológico al sur de Argentina. Un individuo que pudo medir 20 metros. Foto SNSB


Un nuevo dinosaurio, tal vez el primero de cuello largo en el sur del planeta, fue encontrado en Argentina, y data del periodo Jurásico Superior, es decir vivió hace unos 155 millones de años. Se trata del Bicharracosaurus dionidei.

Valga decir que los fósiles de dinosaurios de cuello largo del Jurásico en el Hemisferio Sur son rarísimos, así que este hallazgo ayuda a una mejor comprensión de estos gigantes herbívoros.

Con sus cuerpos macizos, largos cuellos y colas, y cabezas diminutas, los dinosaurios de cuello largo (saurópodos) representan la imagen típica de un dinosaurio para muchas personas. Los saurópodos incluyen a los animales terrestres más grandes conocidos de todos los tiempos, con longitudes corporales de hasta 40 metros: los ejemplos más conocidos son el Diplodocus y el Brachiosaurus.

Pero el nuevo dinosaurio de cuello largo del sur de Argentina no era tan grande. Los investigadores estiman que medía unos 20 metros. De él, se recuperaron partes de su columna vertebral, incluyendo más de 30 vértebras cervicales, dorsales y caudales, varias costillas, un fragmento del hueso pélvico. La estructura de los huesos indica que los restos pertenecen a un animal adulto que vivió en el continente austral Gondwana hace unos 155 millones de años.

El fósil resulta interesante para los investigadores, por varios detalles: combina características tanto de braquiosáuridos como de diplodócidos. Por ejemplo, algunas partes del esqueleto de Bicharracosaurus presentan similitudes con el Giraffatitan africano, un braquiosáurido de Tanzania. Otras características, como las de las vértebras dorsales, se asemejan a las del Diplodocus y sus parientes más cercanos en Norteamérica.

La Doctora Alexandra Reutter, primera autora del estudio, dijo que "Nuestros análisis filogenéticos del esqueleto indican que Bicharracosaurus dionidei estaba emparentado con los Brachiosauridae, lo que lo convertiría en el primer Brachiosauridae de Sudamérica".

El individuo fue hallado en la provincia argentina de Chubut y se conserva en el Museo Paleontológico Egidio Feruglio, en Trelew, Argentina. Y el estudio se publicó en Peer J.