Las comidas listas para consumir y los aperitivos que solo requieren calentarse se han vuelto cada vez más habituales en las dietas de todo el mundo en las últimas décadas. A medida que aumenta el consumo de estos productos altamente procesados, los investigadores han intentado determinar si existe una cantidad segura de ingesta y en qué punto comienzan los riesgos para la salud a largo plazo.
Un amplio análisis combinado, publicado en la revista de acceso abierto Family Medicine and Community Health, reveló que un mayor consumo estaba vinculado a un riesgo más elevado de padecer diversas enfermedades crónicas y de morir por cualquier causa. En un conjunto de 51 estudios que abarcaron a 8.819.894 adultos, se observó que los riesgos aumentaban, por lo general, en función de la cantidad consumida.
Los alimentos ultraprocesados se someten a un intenso procesamiento industrial y suelen contener diversos aditivos. Asimismo, tienden a tener un alto contenido calórico, de azúcar y de sal, al tiempo que aportan cantidades relativamente bajas de fibra, proteínas, vitaminas o minerales. Sin embargo, comprender su relación con la salud requiere ir más allá de conocer su composición. Los investigadores se propusieron examinar cómo la cantidad consumida se relacionaba con la probabilidad de desarrollar enfermedades a lo largo del tiempo.
Abordaron esta cuestión de dos maneras: comparando a personas con una ingesta elevada frente a una baja, y analizando cómo variaba el riesgo con cada cantidad adicional consumida. En el caso de los eventos cardiovasculares, un mayor consumo se asoció a un riesgo un 24 % superior. Al analizar las cantidades diarias, se observó que cada 100 gramos adicionales (unas 3,5 onzas) se vinculaban a un aumento del 14 % en el riesgo. Los eventos cardiovasculares estudiados incluyeron infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares (ictus), ataques isquémicos transitorios —a veces denominados miniictus—, enfermedad de las arterias coronarias y muerte de origen cardiovascular.
Estos porcentajes reflejan diferencias relativas entre los riesgos; no significan que el 24 % o el 14 % de las personas que consumían estos alimentos sufrieran un evento cardiovascular.
En cuanto al cáncer, el análisis vinculó un mayor consumo a un riesgo un 12 % superior, mientras que cada 100 gramos adicionales diarios se asociaron a un incremento del 4 %. Los desenlaces oncológicos examinados incluyeron las muertes por cáncer. La mortalidad por cualquier causa también fue más probable entre las personas con una mayor ingesta, observándose un riesgo general un 18 % mayor y un aumento del 3 % asociado a cada incremento de 100 gramos en el consumo diario.
Los hallazgos también vincularon el consumo de alimentos ultraprocesados con problemas relacionados con el azúcar en sangre, la presión arterial y el peso corporal. Un mayor consumo se asoció con un riesgo un 24 % mayor de síndrome metabólico o diabetes. El síndrome metabólico engloba un conjunto de afecciones —entre ellas, niveles elevados de presión arterial y de azúcar en sangre— que, en conjunto, aumentan el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y diabetes. El análisis también reveló un riesgo un 11 % mayor de hipertensión arterial y un riesgo un 23 % mayor de sobrepeso u obesidad entre las personas con una mayor ingesta.





