No se puede probar que la soledad y el aislamiento generan X o Y enfermedad, pero sí inciden en el deterioro de la salud de la persona. Foto Wikipedia
Los hábitos saludables pueden reducir parte de la carga sanitaria asociada al aislamiento social, pero la soledad parece ser más resistente a los cambios en el estilo de vida.
Vivir más tiempo es solo una parte de la ecuación de la salud. Otra cuestión es cuántos de esos años se viven libres de enfermedades físicas y mentales graves. Nuevas investigaciones sugieren que la calidad de nuestra vida social podría influir en esa cifra más de lo que se pensaba.
La soledad y el aislamiento social ya están muy extendidos en muchos países e investigadores llevan tiempo relacionando la soledad y el aislamiento social con un peor estado de salud y una muerte prematura, pero su efecto sobre el número de años de vida saludable que una persona puede esperar vivir no estaba tan claro.
Un nuevo estudio observacional de la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical Celia Scott Weatherhead de la Universidad de Tulane ofrece una de las estimaciones más claras hasta la fecha. La investigación, publicada en Nature Communications, reveló que las personas que experimentan soledad y aislamiento social podrían perder varios años de vida libres de enfermedades graves. La mayor diferencia se observó en la salud mental, llegando a casi seis años en algunos participantes.
El autor principal, el Doctor Lu Qi, explicó que "En general, el estudio concluyó que el aislamiento social y la soledad pueden tener un impacto significativo en la esperanza de vida libre de enfermedades". Y agregó que "Esto incluye tanto enfermedades físicas como mentales".
La soledad y el aislamiento social describen experiencias relacionadas pero distintas. El aislamiento social puede medirse mediante factores como la frecuencia y el alcance de las conexiones sociales de una persona. La soledad es algo más personal; refleja el grado de satisfacción de una persona con la calidad de dichas relaciones, lo que significa que alguien puede mantener contactos sociales frecuentes y, aun así, sentirse solo.
Ambas experiencias pueden afectar a la salud de formas diferentes. Los investigadores han propuesto varias vías posibles que vinculan una conexión social débil con un peor estado de salud, incluyendo cambios en los niveles de estrés, el sueño y los hábitos saludables. Sin embargo, estos mecanismos son complejos y un estudio observacional no puede determinar que la soledad o el aislamiento causen directamente una enfermedad concreta.
Qi comentó que "Los resultados no me sorprendieron". Explicó que "Estudios previos han determinado que el aislamiento social y la soledad están relacionados con la mortalidad, especialmente la prematura, y este estudio aporta pruebas adicionales".
Para examinar el posible efecto sobre la esperanza de vida saludable, los investigadores analizaron datos de 277.489 adultos de entre 40 y 69 años. Al inicio del estudio, los participantes no padecían ninguna de las siete enfermedades principales consideradas: diabetes, cardiopatías, enfermedades pulmonares, demencia, cáncer, depresión y ansiedad.
Tomando como referencia los 50 años de edad, el equipo estimó la esperanza de vida libre de enfermedades, que representa el número de años que se espera que una persona viva sin desarrollar las afecciones incluidas en el análisis.
Las mayores pérdidas se registraron entre las personas que experimentaban tanto soledad como aislamiento social.
En cuanto a la salud física, las mujeres de este grupo vivieron 2,4 años menos sin enfermedades en comparación con aquellas que no sufrían ninguna de las dos condiciones. En el caso de los hombres, la diferencia fue de 1,7 años.
La brecha en salud mental fue considerablemente mayor. Las mujeres que experimentaban soledad y aislamiento social vivieron unos 3,7 años menos sin trastornos mentales, mientras que los hombres vivieron aproximadamente 5,8 años menos.
Para el Doctor Qi "Esto se debe a las diferencias de género entre hombres y mujeres. Nuestra investigación reveló que los hombres son más propensos a verse afectados por la soledad. También sabemos que las mujeres tienden a vivir más que los hombres; existen ventajas de género frente a determinadas enfermedades".