Una sola sesión de sauna puede desencadenar una respuesta sorprendente en el sistema inmunitario. Investigadores en Finlandia descubrieron que pasar tan solo 30 minutos en una sauna -con una breve ducha fría a mitad de la sesión- provoca que los glóbulos blancos inunden el torrente sanguíneo. Estas células son fundamentales para las defensas del organismo, ya que ayudan a identificar y combatir infecciones, así como otras posibles amenazas.
Los hallazgos sugieren que el uso de la sauna podría movilizar temporalmente células inmunitarias que, por lo general, permanecen en los tejidos, permitiéndoles circular de manera más amplia por todo el cuerpo. Este mayor movimiento podría ayudar al sistema inmunitario a vigilar la presencia de patógenos nocivos, como bacterias y virus.
Los investigadores observaron un aumento en todos los tipos de glóbulos blancos circulantes que analizaron. Entre ellos se encontraban los neutrófilos y los linfocitos, dos grupos importantes de células inmunitarias. Los neutrófilos suelen ser de los primeros defensores en responder ante una infección, mientras que los linfocitos incluyen células capaces de reconocer amenazas específicas, producir anticuerpos y ayudar a coordinar las respuestas inmunitarias.
El incremento fue temporal: 30 minutos después de la sesión de sauna, los recuentos de neutrófilos y linfocitos habían vuelto a sus niveles originales.
El Doctor Ilkka Heinonen, investigador de la Universidad de Turku,expre´so que "Esto podría indicar que el uso de la sauna moviliza glóbulos blancos adicionales desde los tejidos hacia el torrente sanguíneo, para luego regresar a los tejidos una vez finalizada la sesión. Esta liberación periódica de glóbulos blancos en la sangre resulta beneficiosa, ya que, al abandonar sus lugares de almacenamiento, estas células pueden patrullar mejor el organismo y responder ante los patógenos".
Este proceso se conoce como «vigilancia inmunitaria». En lugar de permanecer en un solo lugar, las células inmunitarias se desplazan a través del torrente sanguíneo y los tejidos en busca de signos de infección u otras anomalías. Al aumentar temporalmente el número de glóbulos blancos en circulación, el organismo podría mejorar su capacidad para detectar posibles amenazas.
Resulta interesante señalar que una respuesta similar ocurre durante el ejercicio físico. El ejercicio puede incrementar temporalmente el número de células inmunitarias que circulan por el torrente sanguíneo, facilitando su distribución por todo el cuerpo. Estos nuevos hallazgos sugieren que el uso de la sauna podría generar una respuesta a corto plazo comparable, aunque esto no implica que ambas actividades proporcionen exactamente los mismos beneficios para el sistema inmunitario.
El estudio fue publicado en la revista científica Temperature.






