martes, 9 de junio de 2026

Esta sustancia ayuda a romper hábitos

La red cerebral que modifica conductas es amplia y compleja. Ahora se conoce un elemento clave que incide en nuevos comportamientos o no. Imagen HU


¿Cómo actuar cuando ocurre algo inesperado? ¿Cuál es la capacidad de adaptar el comportamiento a las nuevas situaciones? Adaptarse es clave,más en situaciones que ponen en riesgo la supervivencia. Y existen personas con una gran respuesta, otras a las que les queda difícil adaptarse.

Además, ¿cómo sabe el cerebro cuándo es el momento de abandonar una estrategia antigua y probar algo nuevo?

Hay un descubrimiento interesante en este sentido, descubrimiento que a futuro podría ser benéfico para ciertas condiciones de las personas.

Un estudio, publicado en Nature Communications da luces sobre esa situación. Neurocientíficos del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa, Japón, identificaron un mecanismo cerebral clave que ayuda a los animales a adaptarse cuando las circunstancias cambian de repente. Un hallazgo que podría mejorar la comprensión de las afecciones que dificultan romper hábitos, como la adicción, el trastorno obsesivo-compulsivo y la enfermedad de Párkinson.

¿Qué fue lo que descubrieron? Estos investigadores, al observar a ratones navegar por un laberinto virtual, descubrieron que la decepción -cuando no aparecía la recompensa esperada-desencadenaba un aumento del neurotransmisor acetilcolina, que hacía que los animales fueran más propensos a probar una nueva estrategia.

Cuando se bloqueó la acetilcolina, los ratones se volvieron menos flexibles y tendieron a aferrarse a opciones obsoletas.

Cuando los ratones sentían la decepción por no obtener la recompensa, se liberaba acetilcolina y a más cantidad liberada era más probable que los ratones cambiaran sus opciones futuras. Escribieron los autores que "Nuestros resultados demostraron la importancia de la acetilcolina para romper los hábitos y permitir hacer nuevas elecciones".

Los investigadores destacaron que la flexibilidad conductual implica una red mucho más amplia que un solo neurotransmisor o tipo de célula cerebral. Múltiples regiones cerebrales y sistemas de señalización química trabajan en conjunto para ayudar a animales y humanos a adaptarse a situaciones cambiantes.

Pero, aún así, estos nuevos hallazgos aportan una pieza clave del rompecabezas.

Esa extraña lluvia que está cayendo

Los problemas que pueden causarlos químicos que están cayendo desde la atmósfera a la superficie no se han evaluado bien todavía. FotoPxHere


Era una solución, todavía lo es, pero los efectos secundarios no se conocían. Resulta que los químicos introducidos para ayudar a reparar y proteger la capa de ozono de la Tierra han creado un problema ambiental.

Eso sugiere un estudio de científicos de Lancaster University, algunas de las sustancias que remplazaron las nocivas que dañaban la capa de ozono, son ahora responsables de diseminar enormes cantidades de un persistente 'químico eterno' por todo el planeta.

Los investigadores estiman que esos químicos que remplazaron a los clorofluorocarbonos (CFC) que alteraban la capa y ciertos anestésicos han provocado que unas 335 000 toneladas de ácido trifluoroacético hayan caído de la atmósfera a la superficie desde 2020 a 2022.

El problema crece cada vez más. Esos químicos de remplazo permanecen décadas en la atmósfera, por lo que la lluvia de ese ácido proseguirá. Se estima que la producción de estos químicos llegará a un pico de acá a 2100.

Los científicos todavía estudian los problemas que pueden provocar esos químicos que están cayendo. Por ejemplo, la Agencia Química Europea los clasifica como dañinos par la vida marina.

Algunas otras agencias dicen que los niveles actuales no son problema para los humanos. Lo que no se sabe es qué pasará cuando aumente la cantidad, dada además su alta persistencia.

El estudio fue publicado en Geophysical Research Letters.

sábado, 6 de junio de 2026

El tiempo verde sí que ayuda a la salud mental

Pasar tiempo en contacto con la naturaleza entrega beneficios mentales. Despeja la mente y reduce sentimientos de ansiedad y depresión. Foto Public Domain


El asunto es muy sencillo: las personas que pasan tiempo  caminando, jardineando o sentadas en ambientes naturales, reportan menores niveles de ansiedad, estrés y depresión. ¿Que cómo se llegó a esa conclusión? Fue tras la revisión sistemática de casi 4000 estudios que abarcaban más de 10 millones de personas.

La nueva investigación fue publicada en Nature Human Behaviour. El análisis encontró sin embargo, que la mayoría de los estudios contemplados se comparaba el tiempo pasado en la naturaleza con hacer nada y no con otros tratamientos, por lo que quedan preguntas abiertas, como ¿cómo comparar una caminata en el parque con otras formas probadas de mejorar el bienestar mental?

De todas maneras, los hallazgos son incontrovertibles. El tiempo en la naturaleza reduce drásticamente los resultados negativos. En comparación con los grupos de control, las personas que participaron en programas de inmersión en la naturaleza reportaron puntajes más bajos en estrés, ansiedad y depresión.

Los mayores beneficios son en ansiedad y los síntomas depresivos. La frecuencia cardiaca era más baja. En otras palabras, las personas eran más calmadas y menos ansiosas tras estar en ambientes verdes.

Es más, las intervenciones basadas en la naturaleza no solo remueven malos sentimientos; alientan un estado de ánimo positivo.Los participantes reportaron significativamente efectos positivos más altos y mucha más relajación tras pasar tiempo en la naturaleza.

Los investigadores resaltaron que claramente la naturaleza ayuda, pero que en asuntos de estrés se necesitan pruebas mucho más rigurosas.


viernes, 5 de junio de 2026

Aire contaminado daña la enciclopedia del cerebro

La exposición permanente a material particulado de 2.5 afecta funciones cerebrales básicas para el desarrollo de la vida diaria. Foto Picryrl.


Si durante muchos años una persona está sometida a altas exposiciones de contaminación del aire, a material particulado fino de 2,5, tiene menor memoria semántica. La memoria semántica actúa como la enciclopedia del cerebro para cosas como hechos, palabras y conocimiento general a largo plazo.

Eso dice el estudio de investigadores de la Universidad de California en Davis. Kathryn Conlon, primera autora, explicó que "La memoria semántica es esencial para la comunicación, la comprensión y la navegación de cada día". Y continuó afirmando que "Nuestros hallazgos sugieren que la exposición de largo plazo al aire contaminado no solo afecta la salud física, sino que puede también moldear cómo envejece el cerebro, en particular en modos que importan para la independencia y la calidad de vida".

Dos otros aspectos de la función cognitiva -la función ejecutiva y la memoria verbal episódica- no mostraron impacto relacionado con esa contaminación.

Los hallazgos fueron publicados en Alzheimer & Dementia: Behavior & Socioeconomics of Aging.

La investigación analizó datos de un largo estudio de población lanzado en 2017. Se analizaron datos de 740 adultos, con edades de 53 a 94 años de edad.

El hallazgo clave que la relación de contaminación del aire y una exposición durante muchos años a la afectación de la memoria semántica.

Se encontró además que si se reduce la polución del aire, disminuye el riesgo de alzheimer.

jueves, 4 de junio de 2026

Goethe no supo lo que tenía

Una de las piezas de ámbar que poseía el escritor Goethe, interesado en los colores que reflejaban. Foto B. Bock-D. Tröger


Johann Wolfgang Goethe nunca supo lo que tenía. Su colección de 40 piezas de ámbar del Báltico, que reposan en el Museo Nacional Goethe tenía dos sorpresas.

Científicos encontraron en ellas tres animales fosilizados, casi imposibles de ver a simple vista porque los ámbares nunca fueron pulidos. Pero científicos de la Universidad de Jena en Alemania usaron técnicas modernas de escaneo y hallaron lo que Goethe nunca vio.

El escritor se interesaba en esas piezas de ámbar solo por sus propiedades ópticas. Poseía lentes para mirar los efectos de colores en esas resinas, como parte de su trabajo sobre la teoría del color.

Los investigadores,mediante tomografía microcomputarizada de sincrotrones rastrearon los dos fósiles en el interior de las piezas de ámbar. Los estudios revelaron tres insectos: un mosquito de los un hongos, una mosca negra y una hormiga.

La que más llamó la atención fue la hormiga, de la especie extinta Ctenobethylus goepperti, muy común en ámbar. Pero por la excelente preservación y la extensa investigación, se pudo describir en gran detalle y obtener más información de esa especie. Un individuo de hace 40 millones de años. También lograron una detallada reconstrucción del insecto en 3D.

Los científicos estiman que esas hormigas antiguas podrían haber vivido en grandes nidos en los árboles, hecho que explicaría porqué aparecen tanto en ámbar.

El hallazgo y su análisis fue reportado en Scientific Reports.

miércoles, 3 de junio de 2026

El problema no son las papas

Las papas fritas son la forma más nociva de preparar papas al aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo2. Foto Wikipedia


Consumir con frecuencia papas fritas puede desencadenar en diabetes. Eso encontró un amplio estudio publicado en BMJ. Pero el problema no son las papas.

Es que la investigación encontró que consumir papas hervidas, asadas o en puré no generan ningún aumento en el riesgo de desarrollar esa condición.

Las papas aportan nutrientes, desde fibra a vitamina C y magnesio, pero también son ricas en almidón y su índice glucémico es relativamente alto y esto significa que pueden provocar un aumento rápido de los niveles de azúcar en lasangre. Por ello, estudios previos las han relacionado con mayor riesgo de diabetes tipo 2.

Pero, dijeron los investigadores, se pasan por alto dos factores importantes. En primer lugar, las papas se pueden preparar de formas diversas. Seguindo, sus efectos en la salud pueden depender de los alimentos que se consuman en su lugar.

Por eso la intención del nuevo estudio: conocer las implicaciones de las papas en la salud. El estudio recogió datos de más de 205 000 profesionales de la salud, que participaron ent res prolongadas investigaciones entre 1984 y 2021.

Al comienzo del estudio, no tenían diabetes. Durante los casi 40 años de seguimiento, 22 299 desarrollaron esa diabetes. Tras considerar hábitos de estilo de vida y factores de dieta que podían influir el riesgo de diabetes, se encontró que comer tres veces a la semana papas -una situación común en muchas personas- se asociaba con 5 % de mayor riesgo de diabetes tipo 2.

Pero sin embargo la asociación más fuerte incluyó las papas fritas. Tres veces a la semana se asociaban con 20 % de más riesgo. Pero comerlas en otras formas (hervidas, asadas o en puré) no aumentaba el riesgo.

También miraron los investigadores qué pasaba cuando se remplazaban las papas con otros alimentos. Remplazar esas tres veces semanales de papa por granos integrados disminuía el riesgo en 8 %. Remplazarlas asadas, en puré o hervidas redujo el riesgo fue 4 % menor. Pero remplazar las papas fritas por esos grans redujo el riesgo 19 %.

martes, 2 de junio de 2026

¿Estresado? Cuidado se desorienta

Bajo condiciones de estrés, la persona puede perder orientación en diferentes espacios debido a la actividad de una hormona. Foto PxHere


Una consecuencia poco conocida del estrés: la desorientación. Eso confirmaron investigadores de Ruhr University Bochum en Alemania, que hicieorne l estudio con 40 hombres.
Un día les suministraron la hormona cortisol, al otro un placebo. Debían desempeñarse en una tarea de navegación virtual, mientras se les monitoreaba con imágenes de resonancia. El cortisol hizo que se desempeñaran peor en la prueba.
Parece que esa hormona interfiere con la actividad de las células que son fundamentales para la orientación.
Se sabe que el estrés puede afectar la forma como las personas piensan y se comportan, pero no estaba claro cómo el cortisol altera los circuitos cerebrales que sustentan la navegación.
E cortisol afectó claramente la capacidad de orientación de los participantes. En comparación con su desempeño tras tomar el placebo, cometieron errores mucho mayores al intentar llegar a sus destinos en la prueba virtual, independiente de la presencia de puntos de referencia espaciales o de la complejidad de la ruta.
Los efectos del cortisol también se observaron en las imágenes de resonancia. En condiciones normales, un grupo de neuronas de la corteza entorrinal se activan siguiendo un patrón reticular durante las tareas de navegación espacial. Estas neuronas, conocidas como neuronas de cuadrícula o rejilla, funcionan de forma similar al GPS interno del cerebro.
Tras la exposición al cortisol, el patrón de actividad de esas neuronas se volvió menos claro. El efecto fue especialmente pronunciado en entornos sin puntos de referencia, donde las neuronas prácticamente no funcionaban. "Bajo estrés, el cerebro pierde la capacidad de utilizar eficazmente sus mapas de navegación internos", dijo Osman Akan, uno de los investigadores.
El cortisol es la hormona del estrés. Ahí está la explicación.
El estudio se publicó en Plos Biology.

Esta sustancia ayuda a romper hábitos