Es posible que los Neandertales utilizaran una sustancia pegajosa derivada de la corteza de árbol no solo para fabricar herramientas, sino también para tratar heridas y combatir infecciones bacterianas. Los científicos descubrieron que el alquitrán de abedul -un material comúnmente asociado a la fabricación de herramientas prehistóricas- posee propiedades antibacterianas que podrían haberlo convertido en una forma primitiva de medicina.
Estos hallazgos provienen de un estudio realizado por investigadores de las universidades de Colonia, Oxford y Lieja, así como de la Universidad de Cape Breton (Canadá). Mediante la recreación de técnicas que se cree utilizaban los neandertales, el equipo produjo alquitrán de abedul y evaluó su capacidad para inhibir bacterias nocivas.
Los resultados sugieren que este adhesivo prehistórico pudo haber cumplido una segunda función, hasta ahora pasada por alto: ayudar a proteger las heridas contra infecciones.
La investigación se publicó en la revista PLOS One bajo el título "Propiedades antibacterianas del alquitrán de abedul producido experimentalmente y sus aplicaciones medicinales en el Pleistoceno".
El alquitrán de abedul es una sustancia espesa y pegajosa que se obtiene calentando la corteza de este árbol. Los arqueólogos han hallado restos de este material en numerosos yacimientos neandertales de toda Europa, a menudo adheridos a antiguas herramientas de piedra.
Durante décadas, estos hallazgos llevaron a los investigadores a creer que los Neandertales utilizaban el material principalmente como adhesivo. En concreto, el alquitrán de abedul les habría servido para fijar láminas o puntas de piedra a mangos de madera, una técnica conocida como enmangue. Este proceso permitía unir distintos componentes para crear herramientas más prácticas y eficaces.
Sin embargo, los científicos exploran cada vez más la posibilidad de que el alquitrán de abedul desempeñara un papel más amplio en la vida prehistórica.
"No obstante, nuevos estudios sugieren que el alquitrán de abedul también pudo haberse utilizado para otros fines", afirma Tjaark Siemssen, investigador de las universidades de Colonia y Oxford que dirige el estudio actual.






