jueves, 2 de abril de 2026

Comer al 80 %: una opción sana

No quedar satisfechos del todo al alimentarse puede ser una estrategia para mantener el peso y los beneficios que esto conlleva. Foto Wikipedia Commons


Comer como lo hacen muchos japoneses, incluso aquellos que más años viven, parece ser bueno para la salud. La idea es simple: no como hasta que esté lleno, tampoco como esos que dicen que se van a estallar. No. Pare en el 80 %, cuando sienta que se ha alimentado pero todavía no está satisfecho del todo.

Esa práctica se conoce como  hara hachi bu y es tradicional en Japón, un concepto que viene desde las enseñanzas de Confucio que se enfocan en la moderación y ha venido ganando reconocimiento como una manera para manejar el peso.

Desde el punto de vista científico no se ha estudiado mucho. La mayoría de los estudios se han enfocado en los patrones de consumo en poblaciones donde ese hábito es común, no aislando la regla del 80 %. De todas maneras, la evidencia disponible señala algunos beneficios interesantes. 

Quienes siguen la práctica consumen menos calorías, además se relaciona con menor ganancia de peso a lo largo del tiempo y a un menor promedio de índice de masa corporal. En algunos estudios, los hombres que lo practican también eligen mejor lo que comen, incluyendo más vegetales y menos granos.

Vale recordar que hara hachi bu no se basa en prohibición de alimentos sino en la moderación y la buena selección de alimentos y el equilibrio, hecho que genera hábitos a largo plazo.

Es una filosofía para comer que viene bien en un mundo moderno en el cual cerca del 70 % de las personas usan su celular al alimentarse y están distraídas y esto se ha relacionado con mayor consumo de calorías, menor de frutas y verduras.

miércoles, 1 de abril de 2026

Este insecto hace magia

Un individuo rosado de Arota festae, pero luego cambiará de coloración según lo hacen las plantas en su entorno. Imagen Tropical rEsearch Institute/University of Amsterdam


En las selvas colombianas, panameñas y Surinam vive un mago del camuflaje. Se trata de un pequeño saltamontes, que en pocas horas cambia su coloración de rosado a verde para protegerse. Se trata de Arota festae.

Su truco de supervivencia fue observado por un científico del Smithsonian Tropical Research Institute, que vio un individuo del saltamontes, de color rosado, descansando bajo una luz de la Estación del instituto en la isla Barro Colorado. 

Tenía un color rosado intenso, pero solo siete días después se había tornado en verde. No se trata de una transformación al azar, sino que se trata d euna estrategia conocida como reverdecimiento tardío. En muchas especies tropicales, las horas recién brotadas presentan tonalidades rosadas o rojas brillantes antes de volverse verdes gradualmente a medida que maduran.

Ese  momento puede ser crucial. En la isla Barro Colorado, cerca de un tercio de las especies vegetales producen estas hojas jóvenes coloridas durante todo el año. Para un insecto que puede adaptarse a ambas etapas, el bosque ofrece un entorno de cobertura en constante cambio.

Benito Wainwright, líder del estudio, expresó que "En lugar de una extraña peculiaridad genética, esto podría ser en realidad una estrategia de supervivencia muy precisa que imita el ciclo de vida de las hojas de la selva tropical a las que este insecto intenta parecerse".

Los investigadores mantuvieron el insecto en cautiverio durante 30 días y lo fotografiaron a diario. Su brillante color rosa se suavizó hasta convertirse en un tono pastel después de cuatro días, y al undécimo día, lucía idéntico a la forma verde típica.

El individuo de Arota festae transformado ya con un color verde tradicional. Imagen TRI/UAmsterdam


Una forma fácil de alejar el riesgo de 8 enfermedades

Una actividad física vigorosa y corta incide en la disminución del riesgo de desarrollar diferentes condiciones de salud. Foto Public Domain


Un seguimiento a 96 408 personas durante siete años reveló que quienes practicaban cortos estallidos de ejercicio, como correr para alcanzar el bus o subir las escaleras a toda prisa, reducía el riesgo de desarrollar ocho condiciones de salud serias.

El estudio fue publicado en el European Heart Journal y las condiciones cuyo riesgo se reducía eran enfermedad coronaria, latidos irregulares, diabetes tipo 2, enfermedades inmunes inflamatorias, enfermedades respiratorias crónicas, enfermedad renal crónica y demencia.

Para lograr esos beneficios, esos estallidos cortos de actividad vigorosa deben ser rutinarios. Los beneficios incluyeron, por ejemplo, 63 % menos riesgo de demencia, 60 % menos de diabetes 2 y 46 % menos riesgo de muerte.

Los beneficios se presentaron incluso cuando los minutos dedicados a esa actividad física eran pocos. La importancia d ela intensidad variaba dependiendo de la enfermedad. Para condiciones inflamatorias como la artritis y la psoriasis, la intensidad parecía ser el primer factor en reducir el riesgo. Para condiciones como la diabetes y la enfermedad hepática crónica dependía de por cuánto tiempo las personas estaban activas y cuán vigorosa era la actividad física.

domingo, 29 de marzo de 2026

Los perros son 5000 años más viejos

 


También de los primitivos humanos, los perros fueron buenos amigos. Eso sugieren dos artículos publicados en Nature, que identificaron los genomas caninos más antiguos registrados en restos de yacimientos arqueológicos de Europa y Oriente Medio.

Estos restos, del Reino Unido, Suiza y Turquía, tienen entre 14.000 y 16.000 años de antigüedad y amplían el registro genético de los perros en más de 5.000 años. También identifican una población temprana de perros domésticos (Canis lupus familiaris) que se extendió por Eurasia occidental y fue criada por diversos grupos humanos de cazadores-recolectores. Una huella genética que aún está presente en los perros actuales.

En estas investigaciones no se precisa dónde, cuándo ni por qué los humanos domesticaron a los perros por primera vez, pero investigadores afirman que ayudan en esa búsqueda.

Estos estudios muestran además que los perros fueron exportados e intercambiados por diversos grupos humanos y esto significa que eran importantes para las primeras comunidades con diferentes formas de vida.

Lachie Scarsbrook, una genetista evolutiva de la Universidad Ludwig Maximilian en Alemania, coautora, dijo que “Cada vez que la gente se muda, se lleva a sus perros consigo”.

Tener hijos en el espacio no será fácil

Las condiciones de microgravedad no son ideales para la fertilización y eso deberá considerarse en el establecimiento de bases en otros mundos. Foto Wikipedia Commons


Eso de procrear hijos en el espacio no parece asunto fácil, de modo que en las futuras misiones espaciales de colonización espacial deberá tenerse en cuenta un nuevo factor.

Científicos analizaron el comportamiento de espermatozoides y óvulos, humanos, de cerdos y de ratones, en situación de microgravedad y encontraron sorpresas. En primer lugar, los espermatozoides parecían desorientados, los óvulos de ratones presentaban menos tasa de fecundación y los embriones de cerdos se desarrollaban de modo lento.

Los hallazgos tienen implicaciones cuando se trata de establecer una presencia permanente de humanos en bases en otros lugares, como la Luna y Marte. De hecho, la NASA anuncio que piensa construir una base lunar en la próxima década.

El estudio se hizo simulando condiciones en un dispositivo, una máquina clinostat, que funciona rotando continuamente las células o las muestras en múltiples direcciones de modo que lucen desorientadas.

Durante el experimento se añadió la hormona progesterona al sistema, pues esa hormona, es sabido, ayuda al espermatozoide a navegas hacia el óvulo. Así, hubo cierta mejoría, pero las concentraciones requeridas para producir un efecto fueron más altas a las que ocurren de modo natural en el tracto reproductivo femenino.

El estudio fue publicado en Communications Biology.

viernes, 27 de marzo de 2026

Un increíble parto en aguas del Caribe


El cachalote bebé, en el centro, es sostenido por las ballenas para que no se hunda y muera. Un comportamiento complejo que muestra una red social en esta especie. Foto CETI


Estaban en el Caribe y rastreaban un cachalote, cuando de repente encontraron una reunión de 11 individuos cerca de la superficie, no estaban activos sino calmados y entonces los investigadores lanzaron dos drones para filmarlos, recuerda el biólogo marino Shane Gero.

Una hora más tarde, la calma se rompió. Las ballenas daban vueltas y, de repente, el mar se tiñó de rojo. ¿Un ataque mortal? ¿Depredadores en acción? Todos se asustaron, esperando encontrar lo peor. Pero no fue así.

Por casualidad estaban presenciando las labores de parto de una de las ballenas. Las demás asistían. El ballenato comenzó a nacer -primero sale la cola-. Pusieron micrófonos bajo el agua para grabar y analizar las vocalizaciones. Lo más llamativo estaba por venir.

Durante horas las hembras, incluso sin afinidad genética con la madre y el bebé ballenato, empezaron a turnarse para mantenerlo a flote en la superficie. 

Los cachalotes viven en grupos matrilineales: abuelas, madres e hijas. Las hembras permanecen juntas, mientras que los machos se independizan al llegar a la adolescencia. La hembra que parió era conocida, tenía un nombre, Rounder. El grupo que observaban tenía dos linajes matrilineales distintos que no suelen pasar mucho tiempo cerca. Cerca de la mitad de las ballenas presentes en el parto no estaban emparentadas directamente con la madre.

Eso no impidió que todas ayudaran. Las crías de ballena tienen flotabilidad negativa. No tienen el órgano oleoso completamente desarrollado en la nariz que ayuda a los adultos a subir a la superficie. Por lo tanto, las crías se hunden. Durante las primeras tres horas de la nueva cría, todas las ballenas se turnaron para mantenerla a flote.

Gero afirmó que "Los comportamientos que observamos reflejan una sociedad cooperativa compleja que no se puede explicar simplemente con un 'ah, están emparentados'". Aclaró que "Hay algo más profundo allí: una sociedad donde la expectativa es "Yo te ayudaré para que tú me ayudes".

Lo observado sugiere una serie de comportamientos culturales e innatos en estas ballenas.

Todo lo observado y su análisis apareció en dos artículos en Science y Scientific Reports.

jueves, 26 de marzo de 2026

Quienes sueñan con intensidad, duermen mejor

Para tener un sueño reparador soñar vívidamente parece ayudar al descanso pleno del cerebro y el cuerpo. Foto Public Domain


¿Por qué a veces dormimos ocho horas y nos sentimos cansados y por qué en ocasiones dormimos solo cinco y nos sentimos plenos?

Un estudio publicado en Plos Biology sugiere que un buen descanso no depende solo de cuántas horas dormimos, sino de cuán profundo y continuo ha sido el sueño.

En la investigación, durante cuatro noches los participantes fueron despiertos más de 1000 veces y se les preguntó que describieran qué estaban experimentando antes de despertar. También calificaron cuán profundo sentían que habían dormido y si se sentían somnolientos.

Los resultados fueron sorprendentes. Los resultados mostraron que las personas reportaban el sueño más profundo no solo cuando0 no tenían experiencia consciente sino también luego de sueños vívidos e inmersivos. En contraste, el sueño más suave se relacionó con experiencias mínimas o fragmentadas, como un vago sentido de presencia sin un claro contenido de un sueño.

Giulio Bernardi, profesor de Neurociencia en el IMT School y autor principal explicó que "En otras palabras no toa actividad mental durante el sueño se siente igual: la cualidad de la experiencia, especialmente cuán inmersiva es, parece ser crucial". Entonces, dijo, "Esto sugiere que soñar puede reformar cómo la actividad cerebral es interpretada por quien duerme: a más inmersivo se sueñe, se siente más profundo el sueño".

Los hallazgos también sugieren que las experiencias al soñar pueden ayudar a mantener el sentimiento de sueño profundo incluso cuando la necesidad biológica del cuerpo por dormir se reduce.

Los sueños inmersivos, además, pueden ayudar también a mantener un sentido de separación del ambiente externo, un factor clave en el sueño restaurativo, incluso mientras partes del cerebro permanezcan activas.

Comer al 80 %: una opción sana