Investigadores de la
Universidad de Kioto utilizaron los cambios orbitales de unos 1200 satélites
Starlink para cartografiar la termosfera terrestre, una región delgada y
difícil de observar de la atmósfera superior. Su análisis produjo el primer
mapa tomográfico de este tipo, que revela patrones de densidad atmosférica a
unos 482 kilómetros sobre la Tierra. El estudio se publicó en la revista Earth,
Planets, and Space.
Aunque los satélites en órbita terrestre baja viajan a través de lo que parece ser el espacio vacío, quedan rastros de atmósfera incluso a cientos de kilómetros sobre la superficie. Las colisiones con estas partículas dispersas generan resistencia, reduciendo gradualmente la velocidad y la altitud de la nave espacial.
Este efecto se intensifica cuando la actividad solar calienta y expande la atmósfera superior. Las tormentas geomagnéticas pueden aumentar rápidamente la densidad atmosférica a la altitud de los satélites, alterando las órbitas previstas y dificultando la evasión de colisiones.
Conocer cómo varía la
densidad en la termosfera es fundamental para el seguimiento de satélites, la
predicción de reentradas, la planificación de maniobras y la estimación de las
trayectorias de los desechos espaciales. Sin embargo, la región sigue siendo
difícil de observar directamente.
La termosfera se extiende desde aproximadamente 100 hasta 1000 kilómetros sobre la Tierra. En esta región, más del 99 % de la atmósfera superior está compuesta por gas eléctricamente neutro. En comparación, las partículas con carga eléctrica de la ionosfera representan menos del 1 %.





