Estaban en el Caribe y rastreaban un cachalote, cuando de repente encontraron una reunión de 11 individuos cerca de la superficie, no estaban activos sino calmados y entonces los investigadores lanzaron dos drones para filmarlos, recuerda el biólogo marino Shane Gero.
Una hora más tarde, la calma se rompió. Las ballenas daban vueltas y, de repente, el mar se tiñó de rojo. ¿Un ataque mortal? ¿Depredadores en acción? Todos se asustaron, esperando encontrar lo peor. Pero no fue así.
Por casualidad estaban presenciando las labores de parto de una de las ballenas. Las demás asistían. El ballenato comenzó a nacer -primero sale la cola-. Pusieron micrófonos bajo el agua para grabar y analizar las vocalizaciones. Lo más llamativo estaba por venir.
Durante horas las hembras, incluso sin afinidad genética con la madre y el bebé ballenato, empezaron a turnarse para mantenerlo a flote en la superficie.
Los cachalotes viven en grupos matrilineales: abuelas, madres e hijas. Las hembras permanecen juntas, mientras que los machos se independizan al llegar a la adolescencia. La hembra que parió era conocida, tenía un nombre, Rounder. El grupo que observaban tenía dos linajes matrilineales distintos que no suelen pasar mucho tiempo cerca. Cerca de la mitad de las ballenas presentes en el parto no estaban emparentadas directamente con la madre.
Eso no impidió que todas ayudaran. Las crías de ballena tienen flotabilidad negativa. No tienen el órgano oleoso completamente desarrollado en la nariz que ayuda a los adultos a subir a la superficie. Por lo tanto, las crías se hunden. Durante las primeras tres horas de la nueva cría, todas las ballenas se turnaron para mantenerla a flote.
Gero afirmó que "Los comportamientos que observamos reflejan una sociedad cooperativa compleja que no se puede explicar simplemente con un 'ah, están emparentados'". Aclaró que "Hay algo más profundo allí: una sociedad donde la expectativa es "Yo te ayudaré para que tú me ayudes".
Lo observado sugiere una serie de comportamientos culturales e innatos en estas ballenas.
Todo lo observado y su análisis apareció en dos artículos en Science y Scientific Reports.


_(weic2309a).jpg)



