Consumir con frecuencia papas fritas puede desencadenar en diabetes. Eso encontró un amplio estudio publicado en BMJ. Pero el problema no son las papas.
Es que la investigación encontró que consumir papas hervidas, asadas o en puré no generan ningún aumento en el riesgo de desarrollar esa condición.
Las papas aportan nutrientes, desde fibra a vitamina C y magnesio, pero también son ricas en almidón y su índice glucémico es relativamente alto y esto significa que pueden provocar un aumento rápido de los niveles de azúcar en lasangre. Por ello, estudios previos las han relacionado con mayor riesgo de diabetes tipo 2.
Pero, dijeron los investigadores, se pasan por alto dos factores importantes. En primer lugar, las papas se pueden preparar de formas diversas. Seguindo, sus efectos en la salud pueden depender de los alimentos que se consuman en su lugar.
Por eso la intención del nuevo estudio: conocer las implicaciones de las papas en la salud. El estudio recogió datos de más de 205 000 profesionales de la salud, que participaron ent res prolongadas investigaciones entre 1984 y 2021.
Al comienzo del estudio, no tenían diabetes. Durante los casi 40 años de seguimiento, 22 299 desarrollaron esa diabetes. Tras considerar hábitos de estilo de vida y factores de dieta que podían influir el riesgo de diabetes, se encontró que comer tres veces a la semana papas -una situación común en muchas personas- se asociaba con 5 % de mayor riesgo de diabetes tipo 2.
Pero sin embargo la asociación más fuerte incluyó las papas fritas. Tres veces a la semana se asociaban con 20 % de más riesgo. Pero comerlas en otras formas (hervidas, asadas o en puré) no aumentaba el riesgo.
También miraron los investigadores qué pasaba cuando se remplazaban las papas con otros alimentos. Remplazar esas tres veces semanales de papa por granos integrados disminuía el riesgo en 8 %. Remplazarlas asadas, en puré o hervidas redujo el riesgo fue 4 % menor. Pero remplazar las papas fritas por esos grans redujo el riesgo 19 %.






