Casi todos los humanos ten
emos genes heredados de los neandertales, pues nuestros ancestros se aparearon
con individuos de esa especie. Tenemos genes en casi todo nuestro genoma, menos
en el cromosoma X y no se sabía por qué.
Ahora, un estudio del
laboratorio de Sarah Tishkoff en la Universidad de Pensilvania revela que las
preferencias de apareamiento prehistóricas entre humanos y neandertales podrían
explicar ese enigma.
Llamados desiertos
neandertales se pensaba que no estaban allí porque eran tóxicos para los
humanos. Alexander Plattt, investigador, dijo que “Durante años, simplemente
asumimos que estos desiertos existían porque ciertos genes neandertales eran
biológicamente ‘tóxicos’ para los humanos, como suele ocurrir cuando las
especies divergen, por lo que pensamos que los genes podrían haber causado problemas
de salud y probablemente fueron eliminados por la selección natural”.
Ese no parece ser el caos según
los hallazgos, publicados en Science. El análisis de los genomas neandertal y
humano moderno sugiere que las preferencias de apareamiento de larga data, más
que la incompatibilidad genética, determinaron qué secuencias de ADN neandertal
persistieron en los humanos modernos y cuáles se perdieron gradualmente. Sus
hallazgos revelan el papel de las interacciones sociales en la configuración
del genoma humano, cuestionando la idea de que la evolución humana se basó
únicamente en la supervivencia del más apto.
Platt informó que "Encontramos
un patrón que indica un sesgo sexual: el flujo genético se produjo
predominantemente entre hombres neandertales y mujeres humanas anatómicamente
modernas". Esto resultó en la pérdida de los cromosomas X del ADN
neandertal de los humanos modernos.
Hace cerca de 600.000
años, los ancestros de los humanos anatómicamente modernos y su especie más
emparentada, los neandertales, divergieron, formando dos grupos distintos,
afirma Tishkoff, profesor de Genética y Biología de la Universidad David y Lyn
Silfen en la Facultad de Medicina y Artes y Ciencias Perelman. Dijo que “Nuestros
ancestros evolucionaron en África, mientras que los ancestros de los
neandertales evolucionaron y se adaptaron a la vida en Eurasia. Pero esa
separación no fue ni mucho menos permanente”. A lo largo de cientos de
milenios, añade, las poblaciones humanas migraron a territorios neandertales y
regresaron, y cuando estos grupos se encontraron, se aparearon, intercambiando
segmentos de ADN.
El estudio fue este: para
determinar si los cromosomas X neandertales contienen alelos de humanos, el
equipo identificó ADN humano moderno preservado en tres neandertales (Altai,
Chagyrskaya y Vindija) y comparó este conjunto de datos con uno de diversos
genomas africanos, un grupo de control que históricamente nunca se había
encontrado con un neandertal.
Daniel Harris, otro de los
investigadores del laboratorio, explicó que “Lo que encontramos fue un
desequilibrio sorprendente". Además, dijo, "Si bien los humanos
modernos carecen de cromosomas X neandertales, los neandertales tenían un
exceso del 62 % de ADN humano moderno en sus cromosomas X en comparación con
sus otros cromosomas". Esta inversión especular fue su respuesta. Si las
dos especies fueran biológicamente incompatibles, el ADN humano moderno también
debería haber faltado en los cromosomas X neandertales. Pero debido a que el
equipo encontró una abundancia de ADN humano en los cromosomas X neandertales,
pudieron descartar la incompatibilidad reproductiva o las interacciones
genéticas tóxicas como la barrera.
La explicación restante,
argumenta el equipo, radica en el mestizaje con sesgo sexual.
Dado que las hembras
portan dos cromosomas X y los machos solo uno, la dirección del apareamiento es
importante. Si los machos neandertales se aparearan con mayor frecuencia con
hembras humanas modernas, menos cromosomas X neandertales entrarían en el acervo
genético humano y más cromosomas X humanos entrarían en las poblaciones
neandertales.

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