martes, 3 de marzo de 2026

Orugas aprenden a 'hablar' como hormigas

Oruga de mariposa cuidada y transportada por una hormiga gracias a las imitaciones química y rítmica de esta última. Foto Vibrant Lab-Torino


Imitar la química de otros animales es una táctica conocida en diferentes especies, imitación bien sea para depredar o para recibir favores. Pues bien, ahora científicos de la Universidad de Warwick encontraron que hay orugas de mariposas que utilizan sofisticadas señales rítmicas para comunicarse con las hormigas y así obtienen protección, alimento y acceso a los hormigueros.

Es que algunas especies de mariposas dependen de las hormigas para sobrevivir en las primeras etapas de vida como orugas. Las hormigas tratan a las crías de oruga como miembros de la colonia, llevándolas a los nidos, protegiéndolas de los depredadores e incluso alimentándolas. A cambio, las orugas proporcionan secreciones azucaradas a las hormigas o se comportan en forma similar a estas para integrarse a la colonia.

En el estudio, que contó con la colaboración de la Universidad de Turín y el Forest Research Institute, publicado en Annals of the New York Academy of Sciences, se demostró que las orugas utilizan también ritmos vibratorios sincronizados con precisión para atraer y apaciguar a sus hormigas anfitrionas.

La Doctora Chiara De Gregorio, investigadora del Departamento de Psicología de Warwick , afirmó que "Estas orugas, en esencia, hablan el lenguaje de las hormigas, no solo químicamente, sino rítmicamente. Al seguir el ritmo de las hormigas, pueden convencerlas de que pertenecen a ese lugar".

Agregó que "El ritmo es fundamental en la vida humana: bailamos al ritmo, aplaudimos y nos damos cuenta al instante de que algo parece desfasado. Sin embargo la organización rítmica compleja se ha observado principalmente en primates, lo lo que descubrir que incluso las hormigas y las orugas dependen de señales rítmicas cuidadosamente sincronizadas para comunicarse es muy emocionante".

Y finalizó la Doctora De Gregorio con que "Así que, la próxima vez que muevas el pie al ritmo de una canción, recuerda que en algún lugar bajo tierra, las orugas podrían estar haciendo algo sorprendentemente similar: marcar el ritmo para mantenerse vivas".

Los investigadores analizaron señales vibroacústicas (pequeñas vibraciones que se propagan a tra és de plantas, el suelo o las paredes de los hormigueros) de dos especies de hormigas y nueve especies de orugas con distintos niveles de mirmecofilia (una descripción de la estrecha relación que las orugas mantienen con las hormigas).

Examinaron características rítmicas, como el ritmo del pulso, la temporización de los intervalos y la regularidad de los patrones.

Las orugas con la mirmecofilia más intensa produjeron señales con una temporización muy regular y patrones rítmicos especialmente complejos, como ritmos musicales con alternancia de ritmos fuertes y débiles. Estos ritmos se asemejaban mucho a los utilizados por las propias hormigas. En cambio, las especies con menor o nula asociación con las hormigas produjeron ritmos más simples o irregulares. 

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