También de los primitivos
humanos, los perros fueron buenos amigos. Eso sugieren dos artículos publicados
en Nature, que identificaron los genomas caninos más antiguos registrados en
restos de yacimientos arqueológicos de Europa y Oriente Medio.
Estos restos, del Reino
Unido, Suiza y Turquía, tienen entre 14.000 y 16.000 años de antigüedad y
amplían el registro genético de los perros en más de 5.000 años. También
identifican una población temprana de perros domésticos (Canis lupus
familiaris) que se extendió por Eurasia occidental y fue criada por diversos
grupos humanos de cazadores-recolectores. Una huella genética que aún está
presente en los perros actuales.
En estas investigaciones
no se precisa dónde, cuándo ni por qué los humanos domesticaron a los perros
por primera vez, pero investigadores afirman que ayudan en esa búsqueda.
Estos estudios muestran además
que los perros fueron exportados e intercambiados por diversos grupos humanos y
esto significa que eran importantes para las primeras comunidades con
diferentes formas de vida.
Lachie Scarsbrook, una
genetista evolutiva de la Universidad Ludwig Maximilian en Alemania, coautora,
dijo que “Cada vez que la gente se muda, se lleva a sus perros consigo”.

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