Un seguimiento a 96 408 personas durante siete años reveló que quienes practicaban cortos estallidos de ejercicio, como correr para alcanzar el bus o subir las escaleras a toda prisa, reducía el riesgo de desarrollar ocho condiciones de salud serias.
El estudio fue publicado en el European Heart Journal y las condiciones cuyo riesgo se reducía eran enfermedad coronaria, latidos irregulares, diabetes tipo 2, enfermedades inmunes inflamatorias, enfermedades respiratorias crónicas, enfermedad renal crónica y demencia.
Para lograr esos beneficios, esos estallidos cortos de actividad vigorosa deben ser rutinarios. Los beneficios incluyeron, por ejemplo, 63 % menos riesgo de demencia, 60 % menos de diabetes 2 y 46 % menos riesgo de muerte.
Los beneficios se presentaron incluso cuando los minutos dedicados a esa actividad física eran pocos. La importancia d ela intensidad variaba dependiendo de la enfermedad. Para condiciones inflamatorias como la artritis y la psoriasis, la intensidad parecía ser el primer factor en reducir el riesgo. Para condiciones como la diabetes y la enfermedad hepática crónica dependía de por cuánto tiempo las personas estaban activas y cuán vigorosa era la actividad física.

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