domingo, 5 de abril de 2026

Una vida sencilla trae más felicidad: estudio

En la cultura occidental los almacenes y centros comerciales son sinónimo del elevado consumismo de las sociedades. Foto Wikipedia


No es necesario tener mucho ni ser consumista como muchos creen. Y aunque ese es el estilo de vida que sirve de modelo para no pocos, la satisfacción personal proviene de otra manera.

Una investigación generada n la Universidad de Otago sugiere que alejarse del exceso material puede estar relacionado con una mayor satisfacción cotidiana y conexiones sociales más sólidas.

A esa conclusión se llegó luego de que los investigadores se propusieran examinar cómo se relaciona el consumo con el bienestar.Sus hallazgos indican que las personas reportan mayores niveles de felicidad y satisfacción vital cuando adoptan estilos de vida más sostenibles y resisten los hábitos consumistas.

En el estudio se analizaron datos de una muestra representativa de más de 1000 neozelandeses, 51 % de ellos hombres y 49 % mujeres, con una edad media de 45 años y un ingreso familiar promedio de 50 000 dólares.

¿Qué encontró el análisis? Descubrieron que un estilo de vida sencillo, conocido formalmente como sencillez voluntaria, favorece el bienestar al crear más oportunidades de interacción social y conexiones significativas. Estos beneficios suelen surgir en entornos como huertos comunitarios, sistemas de recursos compartidos y plataformas de préstamos entre particulares, que difieren de los intercambios de mercado tradicionales.

Encontraron también que las mujeres eran más propensas que los hombres a adoptar estilos de vida más sencillos, una diferencia cuyas razones no se comprenden bien.

Leah Watkins, profesor asociada, explica que la cultura consumista suele vincular la felicidad con mayores ingresos y la capacidad de adquirir bienes materiales. La investigadora aclaró que "Sin embargo, la investigación demuestra claramente que las actitudes y experiencias relacionadas con enfoques materialistas de la vida no conducen a un aumento de la felicidad ni del bienestar. Tampoco conducen al consumo sostenible necesario para la salud del planeta".

Recordemos que de 2000 a 2019, el consumo material global doméstico creció 66 %. Desde los años 70, se ha triplicado, alcanzando 95 100 millones de toneladas métricas.

Y en eso no va la felicidad.

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