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domingo, 22 de diciembre de 2024

Fotonoticia: las guerras del hambre

Acciones iniciales de la guerra, en la ciudad de Bucha en Ucrania. La guerra ha aumentado el hambre en el mundo. Foto Flickr


La guerra de Rusia y Ucrania no solo ha dejado millones desplazados, decenas de miles de muertos, destrucción de ciudades y campos sino que ha afectado las cosechas que calman el hambre de millones.

Es que veamos: Un estudio publicado en Communications Earth & Environment, hecho con base en imágenes de satélites para evaluar la pérdida de tierras cultivadas y con base en modelos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación reveló que en 2022 13 millones más de humanos estaban desnutridos y que Ucrania había perdido la producción des cereales de invierno que hubieran suplido las necesidades calóricas de 71 millones de adultos en un año.

El estudio se centró en trigo, cebada y avena. Y encontró además, dato llamativo, que la guerra había tenido mucho más impacto en países alejados que en los más cercanos a Ucrania.

Así se interconectado está el mundo, donde unos dependen de lo que produzcan los otros.


jueves, 5 de octubre de 2023

Comienzo de la agricultura tuvo ayuda del cielo: científicos

En el suelo se hallaron incrustaciones de vidrio derretido y otros elementos en huesos (color azul). Allí hubo un gran impacto. Foto U. Californai/Santa Bárbara


 A veces el cielo interviene en la vida en la Tierra y en los humanos, y poco o nada puede hacerse contra eso. Solo aceptar los designios del destino. Pues bien, en un artículo en Science Open: Airbursts y Cratering Impacts, científicos llegaron a la conclusión de que la agricultura en Siria (uno de los lugares donde comenzó primero en el Neolítico) empezó hace 12 800 años más o menos  en el asentamiento de Abu Hureyra, y en eso hubo intervención celeste.

Sí, los científicos argumentan que un cometa fragmentado golpeó la atmósfera terrestre, situación que generó grandes cambios medio ambientales que forzaron a  los cazadores-recolectores de entonces a adoptar prácticas agrícolas para aumentar las posibilidades de supervivencia.

La conclusión se hizo en cuatro papers, que son el último resultado de las investigaciones acerca de la Hipótesis del Impacto del Dryas Reciente, la idea de que un enfriamiento anormal y anómalo de la Tierra hace cerca de 13 milenios fue debido a un impacto cósmico.

"En esta región en general, hubo un cambio de condiciones más húmedas con diferentes fuentes de alimento para los cazadores-recolectores, condiciones más secas y frías en las que no podían subsistir solo como cazadores-recolectores", dijo James Kennett, científico de la Tierra, profesor emérito de la Universidad de California en Santa Bárbara. El asentamiento de Abu Hureyra es famoso entre los arqueólogos por su evidencia de una temprana transición de recolección a agricultura. "Los del villorio comenzaron a cultivar cebada, trigo y legumbres", dijo. "Es lo que la evidencia muestra".

En estos días, Abu Hureyra y su rico registro arqueológico yacen bajo el lago Assad, un embalse creado por la represa Taqba en el río Éufrates en los años 70. Pero antes de esta inundación, los arqueólogos extrajeron mucho material para estudiar. "Los habitantes de la villa", escribieron los autores en el artículo, "dejaron un abundante y constante registro de semillas, legumbres y otros alimentos".

Al estudiar los restos, los científicos lograron discernir los tipos de plantas que estaban siendo recolectadas en el ambiente húmedo y caliente y en los días secos y fríos luego de la aparición de lo que conocemos ahora como el período frío del Dryas Reciente o Dryas Joven.

Antes del impacto, encontraron, la dieta de esas personas prehistóricas incluía legumbres y granos silvestres, y "pequeñas pero significantes cantidades de frutas silvestres y bayas. En las capas correspondientes al periodo frío, las frutas y bayas desaparecieron de su dieta, que cambió hacia granos más domésticos y lentejas, al comenzar la gente a experimentar con métodos temprano de cultivo.

En los estratos de hace 12 800 años, correspondientes al cambio entre la caza y la recolección y la agricultura, se encontraron evidencias de una quema masiva, capaz ricas en carbono con altas concentraciones de platino, nanodiamantes y pequeñas esférulas metálicas que solo se pudieron formaren temperaturas demasiado elevadas, mayores a las que podían producir las tecnologías existentes en esa época.

El pedazo de cometa llegado del cielo acabó árboles y pastos, cereales y granos, así como las primitivas edificaciones, herramientas y animales y seguramente humanos.


    

miércoles, 22 de enero de 2020

¿Toma whisky? Mejor lea esta noticia


Toneles para el whisky. No siempre el añejamiento es real. Foto Wikipedia

Una botella de whisky escocés costó 1 millón de dólares el año pasado. Los catadores y expertos pagan lo que sea, ¿pero es buen whisky?
Como en todo, hay estafadores, quienes venden como licor antiquísimo bien conservado y tratado un licor que es reciente.
Pero hay una forma de conocer la verdad, aunque no está a disposición de todos.
Gordon Cook, de la University of Glasgow en el Reino Unido y colegas usaron una ingeniosa manera de verificar la autenticidad del whisky.
Se valieron de las pruebas de bombas nucleares del siglo pasado, que liberan grandes cantidades de carbono 14 a la atmósfera. Este es absorbido por los seres vivos al decaer a una tasa ya conocida, por lo que una muestra orgánica, como de la cebada destilada para este licor puede ser medida con absoluta precisión con base en cuándo carbono 14 tiene.
Así, el grupo recogió muestras de whisky con fechas conocidas de producción y midió las tasas de carbono 14, 13 y 12. Luego compararon el carbono 14 con licor no verificado con las medidas de muestras datadas y encontraron múltiples impostores. Por ejemplo: una bebida que se decía era de 1863, fue hecha realmente entre 2007 y 2014.
Así que si toma whisky costoso, tenga fe en que sí es añejo, así quede la duda.
El artículo apareció en el journal Radiocarbon.