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lunes, 3 de marzo de 2025

Hay cuatro tipos de amantes: estudio. ¿Cuál es usted?

No todos amamos de la misma manera. Las diferencias en intensidad, obsesión y sexo sn grandes en diferentes subgrupos. Foto PixaHive


Sea que la pareja esté unida solo por lujuria y placer, por compañerismo o un compromiso romántico, las personas que experimentan el amor romántico encajan, probablemente, un una de las cuatro categorías distintas de amantes románticos, según la primera investigación de este tipo que hicieron científicos de The Australian National University.

El estudio fue publicado en Personality and Individual Differences y agrupó a 809 parejas de adultos jóvenes, que estaban enamorados con base en la intensidad de su amor romántico, el pensamiento obsesivo, el compromiso y la frecuencia de sexo en la semana.

El resultado reveló cuatro clases de amantes románticos: amantes románticos suaves, amantes románticos moderados, amantes románticos libidinosos(o lujuriosos)y amantes románticos intensos.

Esos cuatro subtipos de amantes se caracterizan por distintas características, como la rapidez con la que se enamoran o la cantidad de café y sueño que necesitan.

Para Adam Bode, investigador principal, los resultados ponen de relieve la diversidad en la forma en que las personas experimentan el amor romántico.

"La conclusión es que no todos amamos de la misma manera; algunas personas tienen relaciones sexuales hasta 20 veces por semana cuando se enamoran", dijo. Además, "La forma en que nos enamoramos está asociada a una variedad de otros comportamientos interesantes".

¿Y hay alguna clase de amantes que se destaque?

Sí. El grupo más numeroso es el de los amantes moderados (o 'comunes'), que representan más del 40 % de los amantes.

La investigación definió esta clase como "absolutamente normales" debido a sus características de amor romántico nada excepcionales.

Bode indicó que "Estos amantes muestran una intensidad relativamente baja y un pensamiento obsesivo relativamente bajo, un compromiso relativamente alto y una frecuencia de sexo relativamente moderada".

Además, "Los puntajes más bajos del espectro caracterizan a estos amantes como bastante estándar y, curiosamente, también es más probable que sean hombres".

El grupo más pequeño, los amantes románticos libidinosos, representa solo el 9.4 %y se caracterizan principalmente por una frecuencia extremadamente alta de sexo, un promedio de 10 veces por semana. Explicó que "Entre otras características, también tenían la proporción más alta de querer viajar, gastar más dinero de lo habitual y fumar más cigarrillos de lo habitual".

El segundo grupo más grande, que representa más del 29 % de los amantes, es lo que los investigadores llaman el tipo de amantes "perdidamente enamorados" con puntajes de alta intensidad en todas las mediciones. Bode dijo que "Estos amantes obtuvieron la mayor intensidad, el pensamiento obsesivo más alto, el mayor compromiso y una frecuencia de sexo relativamente alta".

"Estas personas son del tipo 'loco de amor'. tienen la mayor proporción de personas que se enamoran antes de que comenzara su relación romántica y son el único grupo con más mujeres (60 %) que hombres".

Agregó que "Otras características notables de los amantes intensos son que obtuvieron las puntuaciones más altas en amabilidad, escrupulosidad y disfrute del trabajo, pero tuvieron la proporción más baja de conducción arriesgada, consumo de café y alcohol y consumo de drogas que lo habitual".

En contraste, el segundo grupo más pequeño, los amantes románticos moderados (o benignos), conforman el 20 % de los amantes y se caracterizan principalmente por puntuaciones consistentemente bajas en todas las mediciones del amor romántico.


lunes, 2 de septiembre de 2024

Científicos identifican dónde está el amor en el cerebro

Hay áreas que se activan con mayor intensidad según el tipo de amor que se experimente. Aunque algunas se comparten, no todas. Imagen Cerebral Cortex


¿Dónde está el amor? En el aire, en las flores, en la sonrisa de un niño, en la voz de la persona amada, en los padres, en la naturaleza, en los amigos y en los animales de compañía. El amor anda por todos lados. Pero ¿dónde está el amor en el cerebro? ¿Qué se nos activa en este órgano cuando sentimos amor?

Mediante imágenes de resonancia magnética funcional científicos vieron en qué regiones del cerebro se activaban seis tipos distintos de amor.

A 55 papás se les presentaron escenarios como "usted ve al bebé recién nacido por primera vez. Es suave, saludable y la gran maravilla de su vida. Usted siente amor por ese pequeño". De este modo, en los seis casos diferentes de amor:

Amor romántico, amor paterno, amor por un amigo, amor por un extraño, amor por un animal de compañía y amor por la naturaleza.

"Ahora entregamos un retrato más comprensible de la actividad cerebral asociada con diferentes tipos de amor, que en estudios previos", dijo Pärttyli Rinne, filósofo e investigador que coordinó el estudio con colegas en Aalto University.

Y entonces esto fue lo que hallaron:

El amor por los bebés es el que genera la más intensa actividad cerebral, seguida de cerca por el amor romántico.

"En el amor parental hay una activación profunda en el sistema de gratificación en el stratium mientras se imagina el amor, y esto no se vio en los otros tipos de amor", expresó Rinne. 

La actividad cerebral es influenciada no solo por la cercanía del objeto del amor, sino también por si es un ser humano, otra especie o la naturaleza.

No fue sorpresa encontrar que el amor por extraños generaba una menor activación cerebral.

El amor por la naturaleza activaba el sistema de recompensas -gratificación- y las áreas visuales del cerebro, pero no las áreas sociales.

Sí fue una gran sorpresa que las áreas del cerebro asociadas con el amor entre personas terminaba siendo muy similar, con diferencias sobre todo en la intensidad de la activación.

Pero vaya otro hallazgo llamativo:

En el caso de las mascotas, se les decía esto: "Usted está en casa, recostado en el sofá y las patitas de su gato encima. El gato se acurruca junto a usted y comienza a ronronear. Usted ama su mascota".

"Cuando se miraba el amor por los animales de compañía y la actividad cerebral asociada a él, las áreas cerebrales relacionadas con sociabilidad revelaban estadísticamente si una persona tiene o no mascota. Cuando se trata de dueños de mascotas, esas áreas se activan más que en los no poseedores (de animales)".

Las activaciones del amor se controlaron en el estudio con historias neutrales, como mirar por la ventana de un buso lavarse los dientes. Tras escuchar a un actor profesional relatar cada una de las pequeñas historias, a los participantes se les pidió imaginar cada emoción por 10 segundos.

Me faltaba incluir que la investigación se publicó en el journal Cerebral Cortex.

Al menos ya sabemos dónde está el amor.

domingo, 14 de enero de 2024

Detectan la huella química del deseo entre personas

La dopamina media  para mantener el vínculo con la persona amada, que ha dejado su huella química en el cerebro. Foto Flickr


En un artículo en Current Biology, científicos de CU Boulder en Estados Unidos, explicaron cuál es el mecanismo detrás del deseo romántico en las personas.

El trabajo fue realizado con topillos de la pradera, que están entre el 3 al 5 % de los mamíferos que son monógamos, comparten hogar, levantan juntos la cría y experimentan cierta tristeza cuando muere la pareja.

¿Qué encontraron? Que esa hormona detrás de los antojos y centro de recompensas como cuando se trata del azúcar, nicotina y otras sustancias es la que responde por las ansias de estar con la persona amada: la dopamina. Cuando se trata de ese encuentro con aquella persona pareciera que sale a chorros, pero cuando se trata de encontrarse solo con un conocido como que apenas gotea.

La dopamina, entonces, tiene un rol crítico para mantener el amor vivo.

"Como humanos, nuestro mundo social entero está definido básicamente por distintos grados de deseo selectivo para interactuar con diferentes personas, si es su pareja romántica o sus amigos más cercanos", explicó Zoe Donaldson, autor senior. "Este estudio sugiere que ciertas personas dejan una huella química única en nuestro cerebro que nos hace mantener esos vínculos en el tiempo".

Para el estudio utilizaron neuroimágenes de última tecnología para medir en tiempo real qué sucede en el cerebro de aquellos roedores cuando intentan estar con su pareja. El topo tenía que presionar para abrir una puerta hacia el sitio donde estaba su pareja. En otro ensayo debía saltar un obstáculo para reunirse.

Mientras esto sucedía se medía segundo a segundo la actividad en el núcleus accumbes, región cerebral responsable de la motivación en humanos para obtener recompensas, desde tomar agua a comer o abusar de drogas. Cada momento el sensor detectaba el brote de dopamina. Cuando al otro lado de la pared estaba la pareja, manaba mucha hormona, pero si era solo otro topo emanaba poca.

En otra parte del estudio se separaban las parejas durante semanas, toda una vida en la corta vida de los topillos. Cuando se reunían, ya no se reconocían, eran indiferentes. Su cerebro, parece, se había reseteado, una posible señal de que el cerebro tiene un mecanismo inherente para protegernos de un amor no correspondido o que se ha terminado.