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jueves, 11 de abril de 2024

Estudio demuestra cómo olvidar los insultos

Cuando se escribe la reacción negativa por una discusión o un insulto, la rabia pasa pronto. Foto Flickr/P. Strahm


Si discute con alguien y queda con rabia, si lo insultan, para no quedarse con ese sentimiento negativo que arruina horas y hasta días, científicos japoneses encontraron una manera de hacerle frente y evitar que la rabia lo consuma.

La receta no incluye fórmulas matemáticas ni extensas consideraciones teóricas. Es más bien algo sencillo cuyo experimento superó las expectativas de los investigadores, que no creían en un principio que pudiera generarse tal alivio, tal grado de reducción de la ira, como dijo el investigador Nobuyuki Kawai.

El hallazgo es útil para toda clase de ambientes, como el laboral y el hogar, reduciendo consecuencias negativas que afectan la vida.

Los resultados de este estudio, publicados en Scientific Reports, son la culminación de años de investigaciones sobre la materia.

Pero ¿cuál es la fórmula propuesta? Se trata de escribir en un papel las reacciones al incidente desafortunado, como un insulto. Luego botar el papel. Los resultados fueron sorprendentes.

En la investigación los participantes escribían sobre algún problema social. Luego se les dijo que  estudiantes de doctorado evaluarían sus escritos. Peor no había tales estudiantes. Independiente del texto de cada uno, se escribió como evaluación que carecían de inteligencia, interés, lógica y otras calificaciones que demeritaban el trabajo.

Luego se les dijo a los participantes escribir sus emociones sobre las respuestas recibidas. A unos se les dijo que guardaran lo escrito, a otros que lo botaran en la caneca. Aquellos que lo botaron calificaron después su rabia con menor valor, frente a los que se les pidió que guardaran el escrito.

 

lunes, 18 de diciembre de 2023

Científicos conversaron 20 minutos con una ballena

Ballena jorobada, uno de los animales marinos más inteligentes. Foto F. Flores/Flickr


Podría parecer una información de periódicos sensacionalista o hasta una historia de un libro de ficción, pero no. Es realidad: científicos conversaron con una ballena durante 20 minutos. Sí, así como lo lee.

La historia es como sigue: científicos del Instituto Seti, University of Californai Davis y Alaska Whale Foundation tuvieron un encuentro con una inteligencia acuática no humana. El grupo ha estado estudiando sistemas de comunicación de la ballena jorobada en un intento para desarrollar filtros de inteligencia para la búsqueda de inteligencia extraterrestre.

En respuesta a una llamada de 'contacto' de una ballena jorobada reproducida en el mar a través de un altavoz submarino, una ballena jorobada llamada Twain se acercó y rodeó el bote de los científicos respondiendo en un estilo conversacional a la señal de saludo. Durante los 20 minutos de intercambio, Twain respondió a cada llamado que sonó en la grabación y comparó las variaciones de intervalo entre cada señal.

La descripción de lo sucedido y un análisis fue presentado en un artículo en el journal PeerJ. "Creemos que este es el primer intercambio comunicativo entre humanos y las ballenas jorobadas en el lenguaje de ellas", dijo la autora principal, Brenda McCowan, de UC Davis.

"Las ballenas jorobadas son extremadamente inteligentes, tienen sistemas sociales complejos, hacen herramientas (con burbujas para atrapar peces) y se comunican extensamente con canciones y llamados sociales", dijo el coautor Fred Sharpe, de la Alaska Whale Foundation.

"Dadas las actuales limitaciones tecnológicas, una suposición importante de la búsqueda de inteligencia extraterrestre es que los extraterrestres estarán interesados en hacer contacto y enfocarse en receptores humanos. Esta suposición es respaldada por el comportamiento de las ballenas jorobadas", dijo Laurance Doyle, del Instituto Seti.


martes, 15 de noviembre de 2022

Filman pelotera entre pulpos

Una interacción entre los pulpos. ¿Violenta? Imagen Plos One


Para inteligencia, los pulpos. Son de los animales más inteligentes. Se han demostrado habilidades como levantar una concha y esconderse debajo. También se sabe, según parece, que sueñan, por el rápido movimiento de sus ojos al dormir. 

Ahora se añade una nueva cualidad: ¿son peleadores?

Pues bueno, estos cefalópodos, que por lo general son creaturas solitarias, se las traen. En la bahía Jervis en Australia los pulpos Octopus tetricus viven en densidades altas a diferencia de muchas otras especies. Un grupo de científicos quería filmarlos para ver cómo interactuaban en su medio.

Cuando retiraron las cámaras del agua tras más de 20 horas de filmación, hubo una conducta que llamó mucho la atención: con sus brazos agarraban objetos como conchas y los lanzaban. También barro y algas. Las impulsaban con chorros de agua desde sus sifones (esas estructuras en las partes blandas).

Aunque parecía en algunos momentos que solo estaban arrojando cosas y restos de comida, en otras ocasiones parecía que se las lanzaban entre ellos.

Los investigadores hallaron señales de que deliberadamente le tiraban cosas a otro pulpo. Los tiros que hacían contacto con otro pulpo eran fuertes y a menudo ocurrían cuando el lanzador exhibía un color corporal oscuro o de medio cuerpo colorido solo. Además, se notaba que el pulpo al que le lanzaban algo esquivaba el objeto.

Los que daban en el objetivo eran lanzados con un conjunto específico de brazos y era más probable que el proyectil fuera pantano.

Un vecindario movido el de estos pulpos. Imagen Plos One


"No pudimos evaluar por qué razones lo hacen", dijo David Scheel, ecólogo comportamental de Alaska Pacific University. Lanzar cosas "puede ayudarlos a tratar con el hecho de que son muchos pulpos en los alrededores". Puede ser un asunto social.

¿Una forma de comunicación? También podría ser. El caso es que no se había observado nunca esta conducta en estos inteligentes animales marinos.

El estudio fue publicado en Plos One.

Nota: con datos de Nature.


sábado, 10 de julio de 2021

¿Qué es lo más parecido al cerebro? ¡Los testículos!

El cerebro humano tiene más de 14 000 proteínas. Foto Euskalanato


¿Hay en el cuerpo humano algún otro órgano parecido al cerebro? Sí, Aunque no lo crea: los testículos.

Eso concluyeron científicos que compararon 33 tejidos del cuerpo, pues cerebro y testículos tienen más de 13 000 proteínas en común, la mayoría relacionadas con el desarrollo de tejido y la comunicación celular.

No es descabellado ni un hallazgo loco. Hace ya algún tiempo que se ha relacionado la inteligencia con algunos parámetros de la calidad del semen, indicaron los investigadores encabezados por Barbara Matos y colegas de universidad de Portugal e Inglaterra, en el journal Open Biology, publicación de The Royal Society.

Y en el plano funcional, neuronas y espermatozoides comparten varias características como la presencia de receptores similares y el proceso de la exocitosis (que se da en la célula). No es de extrañar, dado que cerebro y testículos requieren gran cantidad de energía para tareas esenciales como pensar y producir millones de espermatozoides al día. Por esto sufren estrés oxidativo que puede derivar en daños celulares y del tejido.

"Con este análisis concluimos que el cerebro humano y los testículos comparten varias características bioquímicas, que además de estar relacionadas con el proceso de especiación, podrían ser en parte responsables de la expresión de una gran cantidad de proteínas comunes", escribieron.

De las 14 315proteínas que constituyen el proteoma del cerebro y las 15 687 de los testículos, 13 442 son comunes en ambos tejidos. Entre neuronas y espermatozoides comparten 5048 proteínas.

No obstante, aclararon que es un tema poco explorado y que la conexión entre estos dos tejidos requiere ser aclarada, hecho que podría ayudar a entender las disfunciones que afectan cerebro y testículos así como al desarrollo de estrategias terapéuticas.


Los testículos comparten miles de proteínas con el cerebro. Foto S.Animations


miércoles, 28 de agosto de 2019

¿Puede una planta tener cerebro y conciencia?

¿Pueden sentir las plantas? ¿Padecen dolor cuando se les corta? Aunque no lo crea, de eso se ocupa hoy, no sin poca oposición un nuevo campo: la neurobiología de plantas.

Según la neurobiología de plantas, estas pueden sentir al cortarlas. Foto National Park Service, EEUU

No es un asunto nuevo. En 1966 Cleve Bakcster hizo un experimento con el cual demostró que respondían a los pensamientos que tenía él, mediante una mayor actividad eléctrica. Y parecían reaccionar de manera diferente si los pensamientos eran positivos o negativos.
Se apoyó en un estudio de Jagadish Chandra Bose, que en otro experimento sugirió que con música crecían más rápido.
En otro discutido estudio en el Journal of Parapsychology en 1968, el grupo de Backster conectó plantas a un polígrafo y concluyó que reaccionaban frente a alguien que había matado una de ellas.
Los hallazgos no pudieron ser replicados, pese a todo. Pero un estudio de 2006 en Trends in Plant Science, un grupo de biólogos argumentó que la conducta que se ve en las plantas no es un producto de procesos genéticos o bioquímicos.
Entre los autores figuraban Eric D. Brenner, biólogo molecular de plantas; Stefano Mancuso, fisiólogo italiano de plantas; František Baluška, a biólogo celular eslovaco;  y Elizabeth Van Volkenburgh, bióloga de plantas, quien declaró que debía surgir un nuevo campo, el de la neurobiología para entender las plantas y cómo procesan la información.
En sus observaciones explicaron que presentan conductas coordinadas por un sistema de comunicación y respuesta, conductas que respondían a numerosas variables ambientales como luz, temperatura, agua, microbios, componentes del suelos e incluso la gravedad.
Sugirieron que emplean señales eléctricas y producen químicos similares a las neuronas en animales, permitiéndoles responder a otras plantas.
Estudios mostraron que tenían de 15 a 20 sentidos separados, desde oler a ver, tocar y oír.
No es que tengan cerebro del tipo que conocemos, sino inteligencia.
Para Mancuso, quien dirige el International Laboratory of Plant Neurobiology cerca a Florencia, Italia, las plantas piensan de modo distinto a nosotros, utilizando una inteligencia distribuida. Reúnen información de su ambiente y responden de modo que sea adecuado para todo su organismo. Y afirma que se comunican: usan 3000 químicos en su vocabulario.
¿Es todo esto verdad? Para Lincoln Taiz, profesor retirado de la Universidad de California en Santa Cruz, no tiene sentido hablar de neurobiología de las plantas, que implicaría sostener que sienten alegría o dolor y generan emociones, o tal vez hasta conciencia.
No es cierto todo lo que se afirma de las plantas y en un artículo de este mes en Trends in Plant Science lo reafirma en su titular: “Las Plantas Ni Poseen ni Requieren Conciencia”.
¿Quién tiene la razón? ¿Son inteligentes y si así es hasta qué punto? ¿Pueden sentir? ¿Comunicarse? O ¿son definitivamente organismos que carecen de todo esto que se les atribuye?
Contribución: BigThink