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jueves, 3 de julio de 2025

Hallaron fábrica de hace 125 000 años

Los neandertales son parientes cercanos de los humanos y aparecieron hace unos 400 000 años, para desaparecer hace unos 30 000, dato sobre el cual sin embargo hay distintas estimaciones. Foto Wikipedia Commons


Hace 125 000 años hubo una fábrica, la primera conocida en la historia. Una cuya producción pudo salvar la vida de sus creadores y 'clientes'.

Es que un estudio publicado en Science reveló el hallazgo en Alemania de una factoría en la cual se procesaba o extraía grasa animal. Y no fueron los Homo sapiens los que la establecieron, sino unos parientes cercanos: los neandertales.

Esta fábrica, sugiere la investigación salvó a esa población de una condición letal de salud. Extraían la grasa de los huesos de animales para complementar la dieta y evitar así el llamado envenenamiento por proteínas, que se presenta cuando se ingieren estas y nada más.

El hallazgo sugiere que estos homíninos y tal vez los humanos sapiens practicaban la intensificación de recursos al obtener más utilidad de los materiales disponibles. Antes de este estudio el primer caso de esa intensificación databa de hacía 28 000 años, mucho después .según ciertos estudios- de la extinción de los neandertales.

Pero, ¿cómo se halló esa fábrica y en qué consistía? Esta factoría del Paleolítico se encontró al descubrir restos fragmentados de 172 grandes animales, incluyendo caballos, venados y ganado, así como yunques y martillos fabricados por ellos. Tras analizar los huesos, los investigadores descubrieron que estos eran machacados para obtener el tuétano, ese tejido blando dentro de estos, algo que hacían antes de hervirlos para sacar la grasa. Parece que comían tanto el tuétano como la grasa, con lo cual maximizaban la cantidad de alimentos y nutrientes que obtenían del cuerpo de los animales.

Se hallaron cerca de 2000 fragmentos de huesos en Neumark-Nord, un sitio arqueológico en Alemania central, huesos que habían sido machacados para extraerles la grasa.

Wil Roebroeks, coautor, de Laiden University en Países Bajos, explicó que "La fragmentación de los huesos de grandes mamíferos en tan grande cantidad de fragmentos es una tarea intensiva y demandante de tiempo", es decir que debía tener un propósito claro.

Esa grasa era consumida a necesidad, pues hubo hambrunas y debieron desesperarse por obtener calorías. La grasa suministra dos veces más calorías por gramo que los carbohidratos y las proteínas.

miércoles, 28 de junio de 2023

El Covid-19 fue lo mejor para los animales


Un puma recorriendo calles en Santiago de Chile durante la pandemia. Tomado de YouTube


Las historias fueron muchas. Durante el encierro por Covid-19, vieron tímidos pumas pasear por Santiago de Chile, venados en prados londinenses y cabras salvajes en los vecindarios en Gales, una civeta por las calles de Calcuta o un elefante recorriendo Dehradun, también en India. Pero son muchas más. Sí, la pandemia fue una bendición para los animales.

Marlee Tucker, ecólogo en Radboud University en Países Bajos, contactó más de 170 científicos de los seis continentes para rastrear con dispositivos 2300 mamíferos terrestres de 43 especies, en tiempos e los encierros en las ciudades.

Recogieron datos desde el íbice en Francia, los perros salvajes en Botswana, los leopardos de la nieve en Mongolia, los jaguares en Paraguay, el elk (ciervo canadiense) en Wyoming y el caribú en Canadá, por citar algunos.

Los investigadores analizaron los movimientos de los animales durante el pico de los toques de queda en 2020 y compararon sus movimientos durante el mismo tiempo el año previo a ese.

En los sitios con encierros más estrictos, los animales se movieron con mayor amplitud. El resultado es diciente: se desplazaron un 73 % más en un periodo de 10 días que lo que hicieron el año previo. En áreas con una gran huella humana como edificios y calles, los animales mostraron mayor disposición en acercarse a las carreteras: un 36 % más cerca en promedio.

La evidencia de los animales sintiéndose más cómodos con la civilización no fue universal. Esto ilustra cuán sensibles pueden ser a tener humanos cerca. En lugares con toques de queda menos estrictos, se movieron menos. "Esto puede deberse a que en esos encierros la gente fue animada a estar con la naturaleza. Como resultado, algunas áreas estuvieron más concurridas que antes del Covid-19", dijo Thomas Mueller, ecólogo de Goethe University en Frankfurt quien ayudó a diseñar el estudio.

El comportamiento varió asimismo entre animales. Mientras los leones de montaña en Norteamérica desarrollaron un gusto por más aventuras urbanas, los osos negros, los linces rojos y los coyotes en esas áreas no hicieron lo mismo.

Esta investigación aporta información sobre la respuesta de los animales al tráfico en las vías, que pueden ser útiles para el manejo de los animales silvestres enáreas protegidas.