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miércoles, 24 de septiembre de 2025

Otra prueba de la inteligencia de los perros

Los perros aprendieron a identificar el uso de los juguetes, incluso si eran juguetes nuevos con características físicas distintas. Foto Public Domain

Desde pequeños, los humanos aprenden de forma natural nuevas palabras y sus asociaciones, como que las cucharas se relacionan con los platos que se usan para comer. Bueno, los perros también.

En un estudio en Current Biology, un equipo de expertos en comportamiento animal demostró que igualmente los perros pueden categorizar objetos según su función. 

En unos juegos con sus dueños, un grupo de perros con habilidades excepcionales para aprender palabras, pudo distinguir entre juguetes para tirar y para recoger, incluso cuando los juguetes no tenían ninguna similitud física aparente y esas categorizaciones las pudieron recordar por largo tiempo.

Claudia Fugazza, de la Universidad Eötvös Loránd de Budapest, Hungría, explicó que "Descubrimos que esos perros HEA pueden extender las etiquetas a objetos que tienen la misma función o que se usan de la misma manera".

Y agregó una relación interesante al comentar que "La piedra y el martillo tienen aspecto diferente, pero se pueden usar para la misma función". Y, complementó, "Resulta que estos perros pueden hacer lo mismo".

Los estudios se hicieron en el entorno de los perros, con sus dueños. Al principio, se familiarizaron con las etiquetas verbales para dos grupos funcionales de objetos: tirar y recoger. Sus dueños usaban estas palabras con juguetes específicos y jugaban con ellos en consecuencia, aunque los juguetes no tenían características físicas similares.

Luego se hizo la prueba para ver si habían aprendido a asociar las etiquetas funcionales con el grupo correcto de juguetes, antes de jugar con juguetes nuevos de las dos categorías. Esta vez, los dueños no usaron las etiquetas tirar y recoger.

El equipo descubrió que los perros podían extender las etiquetas funcionales que habían aprendido a los nuevos juguetes, basándose en su experiencia jugando con ellos. En la prueba final, demostraron que podían aplicar correctamente las etiquetas verbales a los juguetes, tirando o recogiendo según correspondiera, incluso cuando sus dueños no les habían dado nombres.

Fugazza concluyó que "Para estos juguetes nuevos, no habían oído el nombre, pero sí habían jugado a tirar o recoger, y el perro tenía que elegir, por lo que tenían que elegir el juguete adecuado". La investigadora aclaró que "Esto se hizo en un entorno natural, sin entrenamiento previo. Los dueños jugaron con los juguetes durante una semana. Es una interacción completamente natural".

sábado, 27 de febrero de 2021

Parece que los perros tienen conciencia de sí mismos

El experimento con los perros. Crédito R. Lenkei

¿Sabe el perro que es un perro? Bueno, para aclarar: ¿sabe que es algo diferente al ambiente que lo rodea?

Parece que sí de acuerdo con un nuevo estudio y eso lo sitúa en el selecto grupo de animales que tienen conciencia de sí mismos. Aclaremos también;: de los que se ha podido establecer.

Conocimiento del cuerpo, una de las manifestaciones básicas de autorrepresentación o conciencia de sí, algo que, por ejemplo, desarrollan los humanos hacia el quinto mes de vida.

En este exclusivo grupo se encuentran los grandes simios, elefantes, delfines, córvidos, por ejemplo. Y una de las pruebas más usadas para comprobar esa conciencia es el espejo, ver si se reconocen en él.

Pero Peter Pongrácz, profesor del departamento de Etología en Eötvös Loránd University en Budapest (Hungría) y colegas lo hicieron de otra manera. Querían ver si los perros tenían al menos un nivel bajo de autorrepresentación, que puede ser importante para ellos por su inteligencia, rapidez de movimientos y por moverse en un ambiente complejo.

Para eso reclutaron 32 perros y diseñaron una tarea de obstáculos corporales, un test que solo se había seguido en elefantes y bebés.

Los perros tenían que recoger y darle un objeto a su dueño mientras permanecían en un pequeño tapete, objeto amarrado a este, de modo que el can tenía que salir del tapete para para levantar ese objeto. Es decir, su cuerpo servía como un obstáculo y entonces tenían que removerlo para poder agarrar el elemento.

Los perros halaban el objeto pero levantaban el tapete, entendiendo que este estaba pisado por sus patas y salían de él para obtener el juguete y dárselo a sus dueños.

Los investigadores hallaron que los canes salían más del tapete cuando el elemento estaba atado a este y no cuando lo pegaban al suelo.

Para Pongrácz esta "es la primera evidencia de que los perros son capaces de entender la conexión entre su cuerpo y el ambiente a través del efecto de retroalimentación de sus propias acciones".

El estudio fue publicado en Scientific Reports.

Nota: con aporte de Live Science.


El Tiranosaurio rex no era nada frío