Eso de procrear hijos en el espacio no parece asunto fácil, de modo que en las futuras misiones espaciales de colonización espacial deberá tenerse en cuenta un nuevo factor.
Científicos analizaron el comportamiento de espermatozoides y óvulos, humanos, de cerdos y de ratones, en situación de microgravedad y encontraron sorpresas. En primer lugar, los espermatozoides parecían desorientados, los óvulos de ratones presentaban menos tasa de fecundación y los embriones de cerdos se desarrollaban de modo lento.
Los hallazgos tienen implicaciones cuando se trata de establecer una presencia permanente de humanos en bases en otros lugares, como la Luna y Marte. De hecho, la NASA anuncio que piensa construir una base lunar en la próxima década.
El estudio se hizo simulando condiciones en un dispositivo, una máquina clinostat, que funciona rotando continuamente las células o las muestras en múltiples direcciones de modo que lucen desorientadas.
Durante el experimento se añadió la hormona progesterona al sistema, pues esa hormona, es sabido, ayuda al espermatozoide a navegas hacia el óvulo. Así, hubo cierta mejoría, pero las concentraciones requeridas para producir un efecto fueron más altas a las que ocurren de modo natural en el tracto reproductivo femenino.
El estudio fue publicado en Communications Biology.

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