No duerma mucho, pero tampoco poco. Es que investigadores que analizaron 23 relojes biológicos de envejecimiento encontraron que los menores niveles de envejecimiento se presentan en personas que duermen entre 6.4 a 7.8 horas. Dormir menos o más que ese rango se asoció con diferentes condiciones que afectan el cerebro, el corazón, los pulmones, el metabolismo y el sistema digestivo.
Junhao Wen, profesor asistente de radiología en el Colegio de Médicos y Cirujanos Vagelos de la Universidad de Colombia, explicó que "Estudios previos han demostrado que el sueño está estrechamente relacionado con el envejecimiento y la carga patológica del cerebro. Nuestro estudio va más allá y muestra que tanto la falta como el exceso de sueño se asocian con un envejecimiento más rápido en casi todos los órganos, hecho que respalda la idea de que el sueño es importante para mantener la salud de los órganos dentro de una red cerebro-cuerpo coordinada, incluyendo el equilibrio metabólico y un sistema inmunitario saludable".
Los investigadores examinaron 23 relojes biológicos en 17 órganos. Quienes dormían menos de seis horas y más de ocho tendían a un envejecimiento biológico más rápido. El rango ideal se ubicó entere las 6.4 y las 7.8 horas de sueño.
Los hallazgos no muestran que la duración del sueño por sí causa que los órganos envejezcan más rápido o más lento. En vez de eso, sugieren que dormir poco o mucho podía ser una señal de salud mala en todo el cuerpo.
El estudio fue publicado en Nature.

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