La relación humano-perro es una comunicación de doble vía, en la que este puede leer diversas emociones en la persona. Foto Brando/Flickr
Los perros poseen una gran
habilidad para interpretar las emociones humanas, desde sonrisas y risas hasta
ceños fruncidos y lágrimas. Científicos y dueños de perros han reconocido esta
capacidad durante años, pero los mecanismos biológicos que la hacen posible han
permanecido en gran medida desconocidos.
Un estudio publicado en la
revista iScience de Cell Press ofrece una visión más detallada de lo que sucede
en el cerebro de un perro al percibir diferentes expresiones faciales humanas.
Los investigadores descubrieron que las sonrisas desencadenan una actividad
distintiva en partes específicas del cerebro canino. También hallaron la
primera evidencia de que los perros pueden diferenciar varias expresiones
negativas, como la ira, la tristeza y el miedo.
Un análisis cerebral
completo reveló patrones de actividad neuronal distintos para el miedo en
comparación con la ira y la tristeza. Según los investigadores, esta es la
primera evidencia de que los perros pueden distinguir entre expresiones
faciales humanas negativas específicas.
Esto no significa
necesariamente que los perros experimenten las emociones de la misma manera que
las personas. Los investigadores también señalan que una imagen estática solo
captura una pequeña parte de la comunicación en el mundo real. Los perros normalmente
interpretan a las personas utilizando múltiples señales simultáneamente,
incluyendo expresiones faciales, lenguaje corporal, tono de voz y olor.
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