No pudo ser peor su suerte, esa que también acompañó a centenares de mujeres en su época oscura. Es que excavaciones en un cementerio de Pierí, en Polonia, dirigido por investigadores del Instituto de Arqueología de la Universidad Nicolás Copérnico, condujeron un misterioso descubrimiento.
¿De qué se trató tan inusual hallazgo? Ya les cuento:
En la tumba número 75 hallaron los restos de una mujer joven de 400 años de antigüedad, enterrada de una manera inusual e inquietante. Como en una película de terror.
Sigamos:
Había una hoz de hierro curvada colocada directamente sobre el cuello, con la hoja apuntando hacia la garganta, mientras que un candado triangular de hierro estaba sujeto al dedo gordo de su pie izquierdo.
¿De qué se trataba? Había que reconstruir la vida de esa mujer.
En el estudio, publicado en el Journal of Archaeological Science: Reports, presentaron las pistas arqueológicas y químicas para reconstruir su vida, su muerte y el contexto histórico que explica por qué fue enterrada de tan extraña manera.
Un examen detallado de sus restos reveló diminutos hilos metálicos cerca de su cráneo, hechos de plata pura y alambre dorado procedente de un lujoso tocado de seda. Estos materiales eran demasiado caros en el siglo XVII y esto sugiere que perteneció a una familia adinerada.
Esta mujer de clase alta quizás era muy temida, dadas las duras realidades y supersticiones de la Polonia de entonces.
La tierra en su interior estaba revolcada y mezclada, hecho que indica que alguien exhumó su tumba antes de que su cuerpo se descompusiera por completo, cuando sus articulaciones aún estaban unidas por tejido blando. Los investigadores relacionan estas alteraciones con alguien que tiró de su brazo izquierdo hacia el noreste y colocó una hoz en la tumba con la hoja apuntando hacia ella, posiblemente para impedir que resucitara.
El candado y la hoz en la tumba eran coherentes con los rituales antidemoniacos, prácticas destinadas a proteger a los vivos de los muertos. En la Mancomunidad Polaco-Lituana del siglo XVII, las enfermedades, el hambre y otras desgracias podían devastar las comunidades, y los muertos se convertían en chivos expiatorios para desviar la culpa.
Pero sigamos con la explicación:
De vez en cuando, la herramienta de excavación de un arqueólogo da con una tumba dispuesta de tal manera que revela el profundo temor que la comunidad tenía hacia el difunto. Estas tumbas suelen denominarse vampíricas o antivampíricas, donde los muertos eran sometidos a medidas específicas para impedir ue resucitan como vampiros, como la decapitación, la colocación de piedras pesadas sobre el cuerpo oestacas de hierro.
Cientos de tumbas vampíricas se han hallado en Europa del sur y central, desde tiempos post medievales a modernos. Pero tumbas como la número 75 de entre los siglos 16 a 18, poca atención han recibido y de ahí la importancia de esta investigación sobre la pobre mujer.

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