La avalancha por deshielo en los Himalayas que mató a miles en Nepal, la inusual temperatura actual de los océanos, la alta intensidad del Fenómeno de El Niño en marcha solo son tres de los efectos negativos -para los humanos y los seres vivos- del calentamiento global.
En ese sentido, las noticias no son buenas. Un nuevo informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) concluye que bajo las políticas actuales y las trayectorias posibles a corto plazo, ya es inevitable que se supere el límite de 1.5° Celsius de mayor temperatura frente a los niveles preindustriales.
Ese límite ha sido el objeto de acuerdos y negociaciones sobre el cambio climático de los últimos 10 años. La suerte está echada.
En 2024, la temperatura media del planeta se situó en 1.55° C por encima del promedio 1850-1900. El año más cálido de los 175 años de registros disponibles.
El PNUMA recordó que cada décima de grado de mayor temperatura aumenta los riesgos y los imapctos por el cambioo climático.Si se mantiene la tendencia ascendente y en el futuro no se logra revertir para volver a los 1.5° C, también se condicionan las posibilidades de adaptación a las nuevas circunstancias climáticas. Algunas consecuencias seguirían incluso sise logra volver por debajo de ese límite.
Pero para volver a bajar la temperatura la primera acción sería una reducción rápida y sostenida de las emisiones de gases de invernadero. El problema es que cada año se emiten más y no hay voluntad política de detener su crecimiento: más de 38 100 millones de toneladas de CO2 emitidas en 2025, más que en el año precedente (37 400 millones).
El informe de 141 páginas indica que pese a todos los avances en energías renovables, como eólica y solar, los países han continuado quemando combustibles fósiles de modo creciente. Esto para cientos de millones de personas no será nada bueno en las próximas décadas.

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