No fue por azar, tampoco una actividad ocasional. No. Un nuevo estudio sugiere que hubo otro elemento clave para que los humanos evolucionaron: comer carroña. Sí, tal como los buitres (gallinazos y otros animales.
En el estudio, publicado en el Journal of Human Evolution, los autores argumentan que la carroña no fue un recurso ocasional, sino un estrategia fundamental de supervivencia que se repitió a lo largo de la evolución humana.
La carroña, plantearon, ofreció beneficios a los primeros humanos. Hay razones obvias. Encontrar y explotar cadáveres de animales requería mucha menos energía que cazarlos y brindaba alimentación en momentos de escasez. Es que durante las hambrunas, la carroña podía ser una de las fuentes de alimentación confiables y disponible.
Explicaron que "El pH ácido del estómago humano puede actuar como defensa contra patógenos y toxinas, y el riesgo de infección disminuyó considerablemente cuando comenzamos a utilizar fuego para cocinar. Además, nuestra capacidad para viajar largas distancias con bajo gasto energético fue clave para encontrar alimento".
Esto, más la tecnología temprana, entregaron a los humanos claras ventajas. El lenguaje y las herramientas de piedra, incluso las más simples, ayudaron a coordinar esfuerzos grupales, localizar cadáveres y extraer recursos valiosos como carne, grasa y médula ósea. Así, la actividad carroñera funcionó junto con la caza y la recolección de plantas como parte de una estrategia alimentaria flexible y eficiente.
Para los autores, la recolección de alimento de la carroña nunca fue solo un paso en el camino hacia la caza.. En cambio,, fue una parte constante y esencial de la supervivencia humana que complementó otros métodos de recolección de alimentos. De tal modo, comer carroña, lejos de una conducta marginal jugó un papel central en la configuración de la evolución humana y, en última instancia, ayudó a hacernos humanos.
El estudio lo desarrollaron investigadores de universidades españolas.

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