Hace 5500 alguien, o algunos tenían sífilis en lo que ahora es Bogotá. Si no, al menos portaban el bicho que la provoca: Treponema pallidum.
Científicos reconstruyeron con éxito el genoma del T. pallidum de restos humanos de aquella época hallados en lo que es la Sabana de Bogotá, una bacteria que causa varias enfermedades hoy, incluyendo la sífilis.
Con este hallazgo se extiende la historia genética del T. pallidum al menos 3000 años más en el pasado de lo que se conocía hasta ahora. La evidencia refuerza la idea de que las enfermedades del treponema existían en América mucho antes de lo que se tenía establecido.
Lars Fehren-Schmitz, genetista en la University of California en Santa Cruz, expresó que "Nuestros hallazgos muestran el el potencial de la paleogenómica para contribuir al entendimiento de la evolución de las especies, y los riesgos potenciales para comunidades pasadas y actuales".
El T. pallidum es una bacteria en forma espiral que existe en tres subespecies muy relacionadas. Cada una causa una enfermedad diferente: sífilis, pian y bejel. Una cuarta enfermedad treponémica, la pinta, es causada por Treponema carateum o Treponema pallidum subespecie carateum. De este último no se ha recuperado el genoma completo.
En este estudio, publicado en Science, se confirmó que el ADN antiguo pertenecía a la especie T. pallidum, pero no coincidía con ninguna de las formas conocidas que provocan la enfermedad en la actualidad.. Aunque muy relacionado con las cepas modernas, el genoma antiguo se separó en las primeras etapas de la historia evolutiva de la bacteria.
Una posibilidad es que se haya descubierto una forma antigua del patógeno causante de la pinta, del que pco se sabe, pero que es endémica de América Central y del Sur.
Con base en análisis genéticos, los científicos estiman que esa cepa antigua se separó de otros linajes de T. pallidum hace unos 13 700 años. En cambio las tres subespecies modernas parecen haber divergido mucho más tarde, hace unos 6000 años.
David Bozzi, de la Universidad de Lausana y el Instituto Suizo de Bioinformática SIB explicó que "Nuestros resultados retroceden miles de años en la asociación de T, pallidum con los humanos, posiblemente más de 10 000 años atrás, en el Pleistoceno Tardío".
El descubrimiento se basa en el yacimiento de Tequendama 1. Estudios previos del arqueólogo Miguel Delgado, de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina) y de Fehren-Schmitz, proporcionan información detallada sobre el esqueleto.

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