miércoles, 8 de octubre de 2025

Cómo despeinarse en Marte

Uno de los demonios de polvo observado por una nave en órbita. Foto NASA


No todo es quietud. Es un mundo desolado hoy, alterado solo por uno que otro explorador robótico llegado de la Tierra y una cantidad de naves que le dan vueltas a ver qué ven y allegando datos sobre numerosos tópicos de interés.

Pero este mundo, que pudo tener vida microbiana en un pasado remoto, no es tan quieto. En Marte soplan fuertes vientos. No se notan mucho y no se veían por todos lados. Una prueba irrefutable de su existencia son los demonios de polvo, una especie de tornados, largas columnas de polvo que se mueven por la superficie.

Se ha considerado que son vientos suaves, de hasta 50 kilómetros por hora. Ahora, un nuevo estudio publicado en Science, que recoge datos de varios años de imágenes de la sonda europea ExoMars, concluye que eso no es cierto. En realidad los vientos pueden ser fuertes, de hasta 160 kilómetros por hora.

Los científicos, liderados por la University of Bern en Suiza, analizaron imágenes en estéreo de unos 300 demonios de polvo para llegar a esa conclusión. Saber la velocidad del viento marciano es importante para conocer su clima y hacer predicciones, que además pueden servir para el éxito de futuras misiones.

Los vientos, se estableció, soplan en todo el planeta y no solo en algunas regiones. Levantan polvo que puede cubrir parte de la atmósfera e incidir, también, en el desempeño de los robots que recorren la superficie.

No todo es calma en el tranquilo planeta rojo. Soplan vientos fuertes, como para despeinarse.

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