Está demostrado que bostezar es contagioso y más temprano que tarde ver a alguien bostezar nos lleva a hacer lo mismo. Se relaciona con la conexión emocional y social y el cerebro como espejo, con lo cual de modo automático nos alineamos y simulamos las emociones y acciones de las personas a nuestro alrededor.
Un estudio publicado en Current Biology sugiere que este comportamiento comienza... en el útero.
En él, los investigadores grabaron las expresiones faciales de mujeres preñadas mientras un aparato de ultrasonido capturaba imágenes en tiempo real de sus fetos. Al comparar las dos grabaciones, observaron que los fetos bostezaran tras el bostezo de sus madres, con un retraso de 90 segundos.
Tal parece que el bosteza comienza en humanos hacia las 11 semanas de desarrollo. Como no hay aire donde está el feto, durante un bostezo abre lentamente la boca, realiza movimientos como si respirara y luego cierra la boca.
Se estimaba que el bostezo en fetos se debía a procesos biológicos internos, pero no había suficiente evidencia para comprobarlo o no.
En este estudio, los investigadores reclutaron38 mujeres preñadas con embarazos saludables de 28 a 32 semanas.
Las madres veían tres tipos de videos. En uno había bostezos. Se registró cuando ellas bostezaban. Luego mediante una red neuronal vieron si había correlación con los fetos.
Se encontró que el bostezo fetal se incrementaba mucho solo cuando la madre bostezaba. Un contagio comportamental prenatal.
Se cree que esta acción refuerza la conexión emocional entre madre y el futuro bebé.

No hay comentarios:
Publicar un comentario