A 1500 años luz de nosotros se encuentra, hacia la constelación Tauro, cerca al borde de Perseo, la nebulosa planetaria de la Bola de Cristal. Fue descubierta por el astrónomo germano-británico William Herschel en 1790. Ahora la volvió a mirar en detalle el telescopio Gemini Norte de 8.1 metros, situado en Mauna Kea, Hawái y hay detalles para resaltar.
Primero, una nebulosa planetaria no tiene que ver con planetas, es el remanente de una estrella pequeña a mediana que llegó al final de su vida y expulsó sus capas externas. La que la generó no está sola, vive con una compañera, las cuales orbitan una a la otra en un periodo de unos 9 años.
Y acá viene el otro detalle:las nebulosas planetarias por lo general tienen forma redonda, pero la Bola de Cristal no. Obedece a que en la órbita que recorre, el par deforma la estructura, compuesta de gas con una temperatura de unos 15 00 kelvin (14 726 Celsius).
La estrella que arrojó sus capas y dejó el núcleo desnudo pudo tener una masa algo mayor a la del Sol.

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