jueves, 10 de febrero de 2022

Así es la revolución de la orina

Orinar puede llegar a tener un sentido ambiental sano. Estación de tren en Latvia. Foto Piqsels


No es que haya nacido allí, pero implementaron la idea por necesidad. Fue en la isla Gotland de Suecia, la más grande, donde el agua escasea y las aguas residuales de alcantarillados y drenajes de cultivos están contaminando el mar Báltico.

 Se dieron cuenta de que... la orina vale oro. Sí, la orina humana. Mediante el alquiler de orinales públicos esperan recolectar 70 000 litros en 3 años en orinales sin agua, y en unos especializados para captar el aporte turístico.

¿Para qué recolectar los residuos humanos? Mediante un proceso secan la orina (que va del orinal a un depósito por una tubería) en unos dispositivos de concreto, que luego pulverizan y comprimen en pequeños aglomerados de fertilizante que sirven en los equipos que se usan en las granjas. Un proceso desarrollado por la Universidad de Ciencias Agrícolas en Uppsala, que creó una compañía llamada Sanitation360.

Una granja usa esos comprimidos de orina para cultivar cebada, de modo que el ciclo es completo pues luego retorna como fertilizante.

En cualquier parte del mundo se puede desarrollar esta práctica sana.

Lo de esta isla es solo un ejemplo de varios caso en desarrollo. Lo hay en Oregon (Estados Unidos). Y en París estudian un plan para 1000 residencias y para 80 sanitarios de la Agencia Espacial Europea (ESA), de acuerdo con el artículo aparecido en Nature.

En edificios de apartamentos u oficinas se pueden instalar sin necesidad de tuberías adicionales. La orina iría a un tanque en la parte baja. Y se estudian varios sistemas, como unos sanitarios que separan la orina y la secan hasta convertirla en polvo, una solución para áreas urbanas donde es complciado instalar tuberías adicionales o transportar la orina a un sitio de recolección.

Un estimativo de uno de los científicos dice que los humanos producen suficiente orina para remplazar 1/4de los fertilizantes de nitrógeno y fósforo en todo el mundo.

Este sistema requeriría orinales sin agua y una tubería exclusiva.

Un modelo sugiere que el agua residual agregada cada año 6,2millones de toneladas de nitrógeno a las zonas costeras alrededor del planeta, siendo China, India y Estados Unidos los que más contaminan.

Así que la idea es recuperar la orina, usarla como fertilizante y llevar a la mesa esos productos cultivados a punta de aquel líquido amarillo.


Nota: con información de Nature

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