jueves, 9 de julio de 2026

El cuerpo funciona mejor con el jugo de naranja

Las propiedades de la naranja ayudan en diversos sistemas corporales para que tengan un funcionamiento mejor. Foto Pixnio


Es una bebida muy popular. A muchos no les puede faltar en el desayuno, otros en la mañana tras hacer ejercicio. El jugo de naranja, cuyos beneficios para la salud se demuestran en diferentes estudios.

Se ha sugerido que un jugo diario puede influenciar vías biológicas relacionadas con inflamación, presión arterial y la forma como el cuerpo maneja el azúcar.

Hay más. Un nuevo estudio mostró que el consumo diario del jugo de naranja se relaciona con cambios en la actividad de miles de genes de las células inmunitarias. Muchos de los genes afectados tienen que ver con el control de la inflamación, la regulación del funcionamiento de los vasos sanguíneos y el moldeamiento de las respuestas metabólicas. hecho que da a los investigadores una posible pista sobre cómo ese jugo se ha asociado con beneficios cardiovasculares en estudios previos.

En esta última investigación se siguió a adultos que bebieron 500 mililitros de jugo puro de naranja pasteurizado durante dos meses. Al final de los 60 días, varios genes conectados con la presión arterial alta y la inflamación eran menos activos.

Los hallazgos ayudan a explicar porqué el juego de naranja puede afectar la salud del corazón en modos que van más allá de su contenido de azúcar. Antes que actuar solo como una fuente de calorías, la bebida parece producir cambios sutiles en sistemas regulatorios que pueden disminuir la inflamación y apoyar vasos sanguíneos más relajados.

Los compuestos naturales en las naranjas, en particular la hesperidina, un flavonoide cítrico conocido por sus efectos antioxidantes y antinflamatorios, parecen influenciar procesos relacionados con la presión arterial alta, el balance del colesterol y la forma como el cuerpo maneja el azúcar.

La respuesta varía según el tamaño corporal. Las personas con más peso tienden a  mostrar mayores cambios en los genes involucrados en el metabolismo de la grasa, mientras que los voluntarios más delgados mostraron mayores efectos en la inflamación.

El estudio apareció en Molecular Nutrition.

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