viernes, 9 de agosto de 2019

El chicharrón climático no es solo por comer carne o no


Para evitar una catástrofe que afecte gran parte de la humanidad es necesario revaluar el uso de la tierra y la agricultura, haciendo que produzca más, se desperdicie menos y que la gente cambie su dieta de carne de vacuno a otros tipos.

Las inundaciones afectan los suelos y las áreas agrícolas. Foto US Army

Eso sugiere un informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, el mismo que el año pasado en otro reporte indicó que 2030 podría ser el límite para que la temperatura del planeta se controle y no se desborde en una situación de consecuencias desconocidas pero seguramente catastróficas.
El cambio climático acrecentará las amenazas sobre la humanidad: inundaciones, sequías, tormentas y otros tipos de eventos climáticos extremos que alterarán el suministro global de alimentos. En el mundo ya 10 % de la población está desnutrida.
El deterioro de los suelos es de 10 a 100 veces más rápido de lo que tarda su recuperación y cerca de 500 millones de personas viven en lugares que van camino a la desertización.
La crisis alimentaria se puede producir en varios continentes a la vez, dijo Cynthia Rosenzweig, del Instituto Goddard de la Nasa, una de las autoras del reporte en el que participaron también más de 100 expertos de 52 países. “El riesgo potencial de una falla múltiple en la canasta alimentaria está aumentando. Todas esas cosas están sucediendo al tiempo”.
La escasez de alimentos aumentará la presión migratoria de los más pobres hacia el mundo rico, creando crisis adicionales que podrían derivar en situaciones violentas.
El deterioro del suelo se ve afectado por los fenómenos citados, cada vez más fuertes y frecuentes, además de las olas de calor e incendios continuos,  disminuyendo la producción agrícola.
Y aunque el calentamiento ayuda a incrementar los campos agrícolas en latitudes altas, en el balance es mayor la alteración al sistema productivo global.
De continuar el aumento de los gases de invernadero, como ha sucedido hasta hoy (en 2018 también subieron pese a acuerdos internacionales), se afectarán los costos de los alimentos afectando a personas alrededor del mundo.
Paradójicamente, el cambio climático está afectando la agricultura, pero esta incide en aquel con acciones como el secado de humedales para sembrar palma y el drenaje de turberas (humedal con materia orgánica) con lo que se liberan al menos 530 000 toneladas de dióxido de carbono.
(Casi que por dos hectáreas de turberas desecadas se libera CO2 equivalente a la combustión de 6000 galones de gasolina).
Además desde los años 60 han aumentado las emisiones de metano, potente gas de invernadero, provenientes de los diversos tipos de ganado, del vacuno al bufalino, el caprino y otros.
Cada año la cantidad de selva talada para ganadería (práctica común en Colombia) libera carbono igual al de 600 millones de vehículos.
“No le estamos diciendo a la  gente que deje de comer carne. En algunos sitios no tienen otra opción. Pero es obvio que en Occidente estamos comiendo demasiada carne”, dijo Pete Smith, citado por la BBC, científico de la Universidad de Aberdeen, Escoia, otro de los autores.
Si la temperatura del planeta sube a 2° C sobre la era preindustrial (ya ha subido 1), más de 100 millones de personas entrarían al temido grupo de los hambrientos.
La solución, sin embargo, no está solo en plantar millones de árboles: eso llevaría al ganado y otras actividades productivas a tierras menos fértiles y a 2050 los alimentos se encarecerían 80 %. Y al tratar de sembrar maíz para biocombustibles y así reducir las emisiones, aumentaría el área degradada y la desertización.
Se requiere una adecuada planeación de ambas actividades.
El reporte dice que mientras más se demoren los políticos en actuar, más difícil será prevenir esta crisis global que tendría no solo consecuencias fatales sino imprevisibles hoy.
NOTA: Chicharrón se refiere a un lío grande, palabra usada en Colombia. 

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