viernes, 14 de junio de 2019

Científicos demuestran que existe la reencarnación


Hay credos que proclaman la reencarnación de las personas, una creencia cuestionada por la ciencia.
Pero, un momento: sí puede existir. Hay reencarnación no en humanos sino… en gusanos. Tal como suena.

Nemátodos transmiten información ambiental a su descendencia. Foto Arne Hendriks

El caso es este: científicos de Tel Aviv University publicaron un estudio en el journal Cell en el que demuestran que la reencarnación es real para… las células germinales. Los nematodos (tipo de gusanos que tienen casi los mismos genes que los humanos) transmiten información a las futuras generaciones mediante las neuronas.
En este caso fueron estudiados los Caenorhabditis elegans (más conocidos como C. elegans)
Eso es por lo muchos animales nacen enterados del ambiente en el que viven. Insectos deben apurarse hasta romper el cascarón; ciertos mamíferos se ven en vueltos en una lucha de vida o muerte desde que nacen.
Se sabe que los animales nacen con un sistema interno de guianza que les ayuda a moverse en su ambiente. El nuevo estudio demuestra cómo lo hacen los nematodos.
El profesor Oded Rechavi, del Departmento of Neurobiología en Tel Aviv University, explicó que “el mecanismo es controlado por pequeñas moléculas (RNA) que regulan la expresión de los genes. Encontramos que ellas transmiten información de las neuronas a su progenie e influencian una variedad de procesos fisiológicos, incluyendo la búsqueda de comida de los descendientes”.
El estudio detalla un sistema nervioso codificado genéticamente con conocimiento interno y externo. Lo animales nacen con un sentido del lugar heredado de sus padres.
El equipo de Rechavi logró esa identificación estudiando ciertas capacidades olfativas de la progenie que son necesarias para identificar las fuentes de alimentos.
“Descubrimos que la síntesis de esas pequeñas moléculas en las neuronas se requiere para que el gusano sea atraído eficientemente a los olores asociados con nutrientes vitales en busca de comida. Las moléculas producidas en el sistema nervioso influyeron en esta conducta, así como la expresión de varios genes germinales que se mantuvieron durante al menos tres generaciones”.
¿Funciona esto en humanos? Habría que verlo, dicen los investigadores. A diferencia de los nematodos, nosotros nos desarrollamos lentamente. Los bebés dependen durante años de sus cuidadores. Somos una excepción en el reino animal.
Así que puede que la reencarnación genética no sea aplicable a nuestra especie, aunque este hallazgo podría tener utilidad ante el gran avance del campo genético que está permitiendo construir una “nueva epidemiología de nosotros”.
Porque “estamos comenzando a describir enfermedades, identidad, afinidad, temperamento, preferencias –en últimas destino y elección- en términos de genes y genomas.
Una manera de reencarnar en la descendencia: pasarle información útil.
Nota: con información de Big Think


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