miércoles, 22 de julio de 2026

En el antiguo Egipto las princesas eran de armas tomar

Una daga y flechas en la tumba de una de las princesas que vivió hace más de 3700 años. Como sus hermanas, manejaba diversas armas. Foto Frontiers in Environmental Archaeology


Eran unas princesas y no eran simples figuras decorativas, como muchas en los últimos siglos y en la actualidad. No, estas eran princesas de armas tomar.

En tumbas egipcias de princesas s ehan encontrado armas junto a ellas. Siempre se pensó que los arcos, flechas y dagas al lado de las mujeres de la realeza eran un símbolo de poder y estatus. Un nuevo estudio echa esa creencia por el piso.

Al analizar esqueletos de princesas en Dahshur se encontró que esas mujeres estaban entrenadas y usaron esas armas durante su vida.

¿Cómo se supo?

La investigación, publicada en Frontiers in Environmental Archaeology reexaminó los restos de seis miembros de la familia real de Egipto del Reino Medio tardío, de entre hace 1850 a 1700 años antes de nuestra era. El grupo incluía al Rey Hor y cinco princesas cuyas tumbas fueron descubiertas en aquel sitio hacia los años 1890. Tras desaparecer de la vista por mucho tiempo, los restos fueron redescubiertos en el Museo Egipcio en 2020.

Mediante análisis tradicional de huesos con ras X y pruebas químicas de los materiales de embalsamamiento se pudo reconstruir los perfiles biológicos, identificar enfermedades y lesiones, estudiar patrones de actividad y comparar las prácticas fúnebres en ese grupo real.

Cuatro de las mujeres fueron hijas del faraón Amenemhat II. Fueron sepultadas  en cámaras subterráneas con objetos vinculados a guerreros machos, incluyendo arcos,flechas y armas muy elaboradas. El sepulcro de la princesa Ita aún contenía una daga, levantando preguntas sobre si esos artículos reflejaban la experiencia real o eran parte de una ceremonia real.

Los huesos respondieron. Varias princesas presentaban fuertes puntos de unión muscular en sus hombros y brazos, señales de esfuerzo físico repetido durante muchos años. Esos cambios  semejan movimientos usados al usar un arco o manejar armas.

La princesa Ita, que murió cuando tenía entre 28 y 34 años tenía uniones musculares poderosas en la parte superior del cuerpo consistentes con el uso frecuente de armas. La princesa Itaweret, que murió cuando tenía entre 20 y 34 años, tenía similares rasgos esqueléticos vinculados a arquería. Ella sobrevivió  a fractura de costillas y de un pie, fracturas que habían sellado antes de su muerte. La princesa Khenmet,, que vivió hasta los 30 o 40 años, mostraba adelgazamiento óseo junto a unas uniones fuertes de ligamentos, sugiriendo que permanencia activa físicamente.

El rey Hor y la princesa Noub-Hotep tenían patrones similares, dándole peso a la idea de que la arquería formaba parte del entrenamiento de la élite real antes que servir solo para propósitos militares.

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