El ruido del tráfico vehicular no solo es molesto sino que se ha convertido en una preocupación de salud pública. La exposición prolongada a los sonidos del tráfico excesivo contribuyen a distintos problemas de salud, incluyendo enfermedad cardiaca, hipertensión, alteración del sueño y afectaciones en la salud mental, así como puede alterar el desarrollo cognitivo en niños.
Un estudio danés, publicado en JAMA Neurology investigó si vivir en áreas expuestas a elevados niveles de ruido por el tráfico aumentaba el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas como el mal de Párkinson en un periodo largo.
Luego de seguir a más de 3 millones de daneses de 40 y más años durante casi dos décadas, los investigadores encontraron que esa exposición residencial prolongada al tráfico vehicular se relacionaba con mayor riesgo de desarrollar el párkinson.
Por cada aumento significativo del ruido en la casa, el riesgo de esa enfermedad subía. Tener un lado de la casa con al menos 10 decibeles menos que en el lado de la calle se asociaba con un menor riesgo de párkinson en los residentes.
Durante el periodo analizado, 20 5687 daneses desarrollaron párkinson durante el periodo de seguimiento.
Los investigadores analizan más ahora el ruido del tráfico, por razones claras: porque el tráfico puede afectar el sueño, generar estrés y respuestas inflamatorias, efectos que se superponen con procesos que se cree contribuyen al daño de células cerebrales que causan la enfermedad de Párkinson.

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