sábado, 4 de mayo de 2019

Este pie enreda nuestro origen




¿Quiénes fueron los primeros humanos en América?¿Tal vez aquellos que entraron por el estrecho de Bering que une Asia con Norteamérica? ¿O quizás…?
Un humano que pisó un terreno pantanoso dejando su huella en lo que hoy es Pilauco en el sur chileno, enredó el panorama.
Sí, la huella de 26 centímetros parece ser una evidencia de gente pre-Clovis en Sudamérica, un grupo que vino antes que la cultura Clovis, de la cual se han encontrado artefactos de hace 14.500 años de antigüedad en el sitio Monte Verde.
La pisada de aquel humano data de hace 15.600 años. En comparación, la más antigua encontrada en Norteamérica data de hace 13.000 años.
¿Cómo fue entonces el poblamiento de nuestro continente? Hoy hay más dudas que antes.
Pudo ser sí que hubieran ingresado por aquel estrecho antes de lo pensado, en medio de la última edad de hielo. Pero no hay seguridad. El hallazgo sugiere que personas pre-Clovis estuvieron algún tiempo al norte de la Patagonia
El sorprendente encuentro lo hizo la paleontóloga Leonora Salvadores en diciembre de 2010 -graduada dos años antes de la Universidad Austral de Chile- cuando era Asistente de Campo e Investigación en el sitio arqueológico Pilauco, a unos 820 kilómetros al sur de Santiago de Chile.
Les tomó mucho tiempo a la también paleontóloga Karen Moreno y al geólogo Mario Pino, ambos de aquella universidad, verificar que la huella era humana, datarla (dataron seis restos orgánicos distintos en el estrato donde estaba para estar seguros y determinar además cómo fue hecha por el pie descalzo de un adulto.
Los análisis sugieren que ese antiguo humano pesaba alrededor de 70 kilogramos y el suelo por el que caminó estaba muy húmedo y pegajoso. Parece que un pedazo de este pantano pegajoso se adhirió a los dedos del caminante y luego cayó en la huella cuando levantó el pie.
Esa huella es clasificada como un tipo denominado Hominipes modernus, usualmente hecha por el Homo sapiens, dijeron los investigadores.
Excavaciones anteriores en el sitio revelaron otros fósiles del Pleistoceno (comenzó hace unos 2,5 millones de años y terminó hace cerca de 10 000), incluyendo huesos de parientes del elefante, de la llama y de caballos, así como rocas que los humanos utilizaron como herramientas.
La investigación fue publicada en Plos One, y tiene varias implicaciones:
¿Qué ruta siguieron los primeros pobladores de América?
¿Entraron por el estrecho de Bering, fueron al sur y se devolvieron?
¿Fueron personas llegadas por otros medios y de otras regiones, como han sugerido algunos estudios?
Lo cierto es que faltan más datos, fósiles que acaben de contar la historia completa.
(La foto es del Laboratorio Sitio Pilauco, Universidad Austral de Chile))

viernes, 3 de mayo de 2019

Groenlandia se derrite como un helado




Groenlandia, en las rocas pero sin hielo. Ese podría ser el resumen de lo que está sucediendo en esta otrora gélida región que poco a poco se calienta y… deshiela.
Glaciólogos y otros científicos calcularon con base en los datos de los satélites Landsat cuánto hielo ha perdido esa región desde 1972 y la cantidad es como para asustarse un poco: seis veces más rápido de lo que se creía.
“Cuando usted mira varias décadas, es mejor sentarse en su silla antes de mirar los resultados, porque es un poco asustador ver cuán rápido está cambiando”, dijo Eric Rignot, de la University of California en Irvine.
Es el coautor de un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), con colegas de California, Grenoble, Utrecht y Copenhague.
“Es algo que afecta los cuatro rincones de Groenlandia, no solo las zonas más calientes del sur”,
Los glaciólogos usan tres métodos para medir el derretimiento: el satélite mide la menor altura de los glaciares al derretirse; con mediciones en la gravedad, pues la pérdida de hielo se puede detectar con una reducción del jalón gravitacional, método disponible desde 2002; y con modelos de balance que analzian la masa ganada y perdida.
Los resultados indican que durante los años 1970 Groenlandia acumuló 47 gigatoneladas de hielo por año en promedio. Y en los 80 perdió un volumen equivalente.
El derretimiento continuó a esa tasa en los 90, antes de una aceleración profunda en los 2000 (187 gigatoneladas/año) e incluso más desde 2010: 286 gigatoneladas/año.
Esto es 6 veces más rápido que en los 80, y con base en eso se estima que solo Groenlandia ha contribuido con 13,7 milímetros al aumento del nivel del mar desde 1972.
Cambios dramáticos que por ahora, y tal vez jamás, no tienen reversa: son producto del calentamiento global.
En la foto satelital se aprecian las figuras del descongelamiento.

jueves, 2 de mayo de 2019

La más espectacular foto del universo





¿El universo en una imagen? Sí. 13.300 millones de años al menos resumidos en una imagen lograda por el telescopio espacial Hubble.
No es una imagen de esas como dispare y listo. No.
El legado de campo del Hubble, como denominan esta impresionante fotografía, contiene cerca de 265.000 galaxias que van casi hasta los orígenes del universo: 500 millones de años tras el Big Bang.
Una imagen que va de la luz ultravioleta al infrarrojo cercano, registrando todos los datos del ensamblaje de galaxias a lo largo del tiempo.
Las galaxias más tenues y más lejanas de la imagen tienen solo diez billonésimas del brillo de lo que puede ver el ojo humano.
“Esta vez hemos ido más extendidos que en rastreos previos, estamos recogiendo muchas más galaxias distantes en la mayor conjunto de datos jamás producido”, dijo Garth Illingworth, de la Universidad de California en Santa Cruz, líder del equipo que ensambló la imagen.
Este legado combina observaciones tomadas en varios rastreos de campo profundo del Hubble. En 1995, ese campo profundo capturó miles de galaxias no vistas antes. El siguiente rastreo de 2004 reveló casi 10.000 galaxias en una sola fotografía. El campo profundo extremo de 2012 se ensambló combinando 10 años de observaciones de un pedazo del ciuelo dentro del campo amplio original del Hubble.
El nuevo conjunto de imágenes, creado con casi 7.500 exposiciones individuales, es el primero de una serie de imágenes del legado del Hubble. Esta foto comprende el trabajo colectivo de 31 programas del telescopio con diferentes grupos de astrónomos.
El Hubble ha pasado más tiempo en esta pequeña área que en otra región del cielo,  más de 250 días. El equipo trabaja en un segundo conjunto de imágenes con más de 5.200 exposiciones del telescopio.
“Un aspecto emocionante de estas nuevas fotografías es el gran número de canales sensibles al color disponible para ver galaxias distantes, especialmente en la región ultravioleta del espectro”, explicó Rychard   Bouwens, de Leiden University en Países Bajos. “Con imágenes en tantas frecuencias, podemos diseccionar la luz de las galaxias en las contribuciones de estrellas viejas y jóvenes, así como en los núcleos galácticos activos”.
Antes del lanzamiento del Hubble en 1990, los astrónomos lograban ver solo galaxias hasta 7.000 millones de años de distancia, la mitad desde el Big Bang.
Con observaciones desde tierra no se podía establecer cómo se formaban las galaxias y su evolución en el universo temprano. Los rastreos del Hubble revelan la aparición de estructuras en el universo inicial y las etapas subsecuentes de dinámica evolución galáctica.
Las fotos fueorn divulgadas por la Agencia Espacial Europea -ESA, que con la Nasa manejan el Hubble.




sábado, 27 de abril de 2019

El universo se está estirando más rápido

El universo se está estirando más rápido: Desde que comenzó, el universo está en expansión. Cuento viejo. Pero un nuevo análisis con base en datos del telescopio Hubble mostró que se expande 9...

Conozca al animal más altruista

Conozca al animal más altruista: Olvídense del perro, tampoco es el chimpancé. ¿Cuál es el animal más solidario del planeta? Pues de acuerdo con un estudio publicado en American Natur...

viernes, 26 de abril de 2019

Un mundo deforestado: uno a uno caen los árboles


El mundo se queda sin árboles. En 2018 el trópico perdió 12 millones de hectáreas de cobertura arbórea, 3.6 millones de ellas hectáreas de bosques primarios.
Es la cuarta pérdida boscosa más grande desde 2001, cuando comenzaron a llevarse registros por parte de la Universidad de Maryland (Estados Unidos).
Las selvas primarias contienen árboles de gran valor, como el caso de la Amazonia, siendo el hábitat de una elevada cantidad de animales.
Una pérdida alta pese a los compromisos de varios países de reducir la deforestación a cero (0).
Los cinco países que más masa arbórea tropical están perdiendo son:
Brasil: 1.347.000 hectáreas;
RDC: 481.000 hectáreas;
Indonesia: 339.000 hectáreas:
Colombia: 176.000 hectáreas;
Bolivia: 154.000.
Pese a que Indonesia tiene una alta tasa de deforestación, viene reduciéndola. Perdió el año pasado 40 % menos que en 2017.
El informe mostró que en la región de Suramérica, Bolivia, Colombia y Perú mantienen una tasa creciente de tala de sus selvas.
En Colombia aumentó 9 % de 2017 a 2018, alza que se disparó desde 2016 tras el proceso de paz con la guerrilla de las Farc.
En Bolivia se debe a la expansión de la frontera agrícola y los pastizales, mientras que en Perú se explica por la agricultura en pequeña escala y la coca.
Pese a estas cifras, fueron Ghana y Costa de Marfil, en África, los países que tuvieron el aumento más alto del porcentaje de pérdida de selvas que cualquier otro país tropical: 60 % y 26 % respectivamente.
Y la República Democrática del Congo (RDC) tuvo una deforestación 38% más alta que entre 2011 y 2017, tal vez por el desmonte a pequeña escala para siembras agrícolas y extracción de leña.

Panorama global
El Global Forest Watch ha determinado que entre 2001 y 2017 se perdieron 337 millones de hectáreas boscosas, que equivalen a 8,4 % de descenso en la cobertura desde 2000 y a 24,7 gigatoneladas de dióxido de carbono emitidas.
Una situación preocupante...
(Foto: Daniele Gidsicki)

miércoles, 24 de abril de 2019

Detectan la primera molécula del universo




Luego de mucho buscarla durante décadas, científicos detectaron en el espacio la primera molécula que se formó en el universo y lo publicaron en Nature.
Se trata de hidruro de helio o HeH+, que se formó justo después del Big Bang hace unos 14.000 millones de años.
La huella de esa molécula fue observada en nuestra Vía Láctea gracias al observatorio aéreo Sofía, de la Nasa, cuando el avión volaba alto sobre la superficie terrestre y dirigía su mirada al espacio profundo.
En la primera fase del universo solo unos pocos tipos de átomos existían, casi todo era helio e hidrógeno. Los científicos consideran que unos 100.000 años luego del Big Bang esos dos elementos se combinaron para formar una molécula por primera vez. De modo que el hidruro de helio fue la primera molécula de acuerdo con los estudios, pero hasta el momento había un problema: nunca se había logrado detectar.
“La falta de evidencias sobre la existencia del hidruro de helio en el espacio interestelar fue un dilema astronómico durante décadas”, explicó Rolf Guesten, del Max Planck Institute for Radio Astronomy en Bonn, Alemania, director del estudio.
La molécula fue detectada por Sofía en una nebulosa planetaria, un remanente de lo que fue alguna vez una estrella como el Sol, a unos 3.000 años luz hacia la constelación del Cisne. La nebulosa, NGC 7027, tiene las condiciones para que la misteriosa molécula se forme.
Harold Yorke, director del Centro de Ciencias de Sofía en California, comentó en una declaración que “la molécula estaba escondida justo afuera, pero necesitábamos el instrumento adecuado para hacer las observaciones en la posición correcta y Sofía fue capaz de hacerlo”.
El hidruro de helio es problemático, porque el mismo helio es un gas noble, haciendo que sea improbable una combinación con cualquier otro átomo. Pero en 1925 fue creada esa molécula en laboratorio.
A finales de los años 70 cuando se estudiaba aquella nebulosa, se pensó que era indicada para que allí se formara la molécula. Hasta ahora nunca pudieron detectarla, en buena parte por la falta de la tecnología adecuada para ello.
Fue posible con Sofía, un avión observatorio que vuela a 13.700 metros de altura y cuyos telescopios pueden ser mejorados con frecuencia, lo que no se puede con otros de gran calado que requieren mucho tiempo y dinero para las adaptaciones.

El Tiranosaurio rex no era nada frío