lunes, 8 de julio de 2024

La sorprendente historia de los denisovanos en el Tíbet

Ejemplos de especímenes de fauna modificados en la caverna tibetana. Foto Nature


Tal vez pocos han escuchado hablar de los denisovanos, pero estos fueron un grupo de Homos que seguramente cohabitaron  con el Homo sapiens y los Neandertales. Y aunque pocos fósiles de conocen y su historia está llena de vacíos, un nuevo estudio aporta luces, como por ejemplo, ¿cómo diablos lograron vivir en las alturas de la planicie tibetana?

Este grupo fue descubierto por fósiles en una cueva en Denisova, Rusia. Ahora en aquella planicie también se encontró una costilla que proviene de alguno de los que vivió en ese lugar hace 200 00 a 40 00 años.

Cómo se extinguieron es un misterio que quizás nunca se responda, pero en el estudio publicado en Nature se entregan datos sobre cómo vivieron en esas alturas. Allí los denisovanos soportaron una Edad de Hielo y otro periodo frío, así como una era interglacial.

Hay datos bien interesantes, mas primero contemos que la costilla perteneció a un ser que vivió entre hace 48 000 y 32 000 años, dato que sugiere que se mezclaron con humanos y Neandertales que cruzaron por la región asiática.

Y de los datos interesantes: sobrevivieron en tan difíciles condiciones gracias a una rica dieta animal. En la caverna Baishiya Karst, en la altura del Tibet, se encontraron más de 2500 huesos de distintos animales.

Los denisovanos se alimentaban de ovejas azules, yaks, équidos, el rino lanudo, , la hiena manchada, así como de aves y pequeños mamíferos.

Jian Wang, de Lanzhou University, explicó que "la evidencia actual sugiere que fueron los denisovanos, no otros grupos humanos, los que ocuparon la caverna e hicieron un uso eficiente de los recursos animales disponibles durante su ocupación".

Un grupo de homíninos muy eficiente para proveerse comida. Al igual que sus congéneres de Denisova, no se sabe la causa de su desaparición.


domingo, 7 de julio de 2024

Hallan neuronas que dan significado a las palabras

Hay neuronas que se activan con palabras parecidas o de la misma categoría. Foto DevianArt


Lo damos por sentado como algo muy natural, pero ¿cómo convierte el cerebro los sonidos en palabras con significado?

Bueno, científicos escudriñaron el cerebro de personas vivas y crearon el mapa de mayor resolución hasta ahora de las neuronas que codifican el significado de varias palabras. Unos resultados que sugieren que en las personas el cerebro usa las mismas categorías estándar para clasificar las palabras ayudándonos a  convertir el sonido en algo con sentido.

Aunque el trabajo se hizo con palabras en inglés, es un paso más para descifrar cómo el cerebro almacena las palabras en la biblioteca del lenguaje, en palabras del neurocirujano Ziv Williams, del Massachusetts Institute of Technology en Cambridge. Al mapear el conjunto de células cerebrales que se superponen y responden a varias palabras, "podemos tratar de comenzar a construir el tesauro del significado".

El área del cerebro llamada la corteza auditiva procesa el sonido de una palabra cuando entra al oído, pero es otra área, la corteza prefrontal, una región se desarrolla una actividad cerebral alta, que descifra el significado semántico, su esencia.

Los participantes escucharon frases cortas con 450 palabras y los científicos grabaron cuáles neuronas se activaban y cuándo. Dos o tres neuronas se activaban para cada palabra, aunque solo se registró una pequeña cantidad de los miles de millones de neuronas de la corteza prefrontal. Luego miraron la similitud entre palabras que activaban las mismas neuronas. 

Las palabras a las que respondía el mismo set de neuronas caían en categorías similares, como acciones o palabras asociadas con personas. También se halló que las palabras que el cerebro podía asociar una con otra, como pato y huevo, encendían algunas de las mismas neuronas. Y palabras con significados parecidos como ratón y rata generaban patrones de actividad neuronal que eran más similares que aquellos que se activaban con palabras como ratón y lora. Otro grupo de neuronas respondía a palabras asociadas con conceptos más abstractos, como arriba o detrás.

El estudio fue publicado en Nature.


viernes, 5 de julio de 2024

Aceptémoslo, nuestra galaxia tampoco es tan especial

Aspecto de nuestra galaxia en dirección al centro. Foto Wikipedia Commons/Yinan Chen


Primero los humanos se creían seres especiales y cada día se demuestran capacidades en animales no humanos que creíamos exclusivas nuestras. También se decía que como la Tierra, ningún planeta, y si bien es cierto que  no se ha hallado vida en otro mundo, se han descubierto planetas rocosos del tamaño del nuestro. Ahora un nuevo estudio demuestra que nuestra galaxia no tiene nada de especial y se parece a otras de su forma elíptica.

Mirando a través del gas y el polvo dispersos por la Vía Láctea astrónomos descubrieron que el núcleo es menos denso de lo pensado en un comienzo.

Esta remodelación hace nuestra galaxia menos extraña o única, según Gail Zasowski, astrónomo en la University of Utah. Las estrellas y otros componentes parecían más compactos que en galaxias similares a la nuestra que los científicos habían logrado ver y medir. Esas mediciones indicaban que era pequeña y 'tierna', pero quedaban dudas de porqué era diferente.

Ahora Zasowski y colegas hicieron su revisión galáctica midiendo la ubicación y distancia a casi un cuarto de millón de estrellas gigantes rojas, que son estrellas viejas y masivas, usando dados del experimento Apogee del Observatorio Apache en Nievo México, Estados Unidos, que con su visión en infrarrojo puede detectar muy bien esos cuerpos.

Así lograron determinar que el centro no está tan densamente empaquetado como asumían los modelos y si la materia en la galaxia no está apiñada en el centro significa que está más diseminada de lo que se creía.

El hallazgo sugiere además que la masa es menor de la estimada hasta ahora y que debe contener más materia oscura de lo que originalmente se pensaba, resumió Jianhui Lian, coautor, de Yunnan University en Kunming, China.

El estudio fue presentado en Nature Astronomy.


jueves, 4 de julio de 2024

¿Por qué ya no hay megafauna? Miren al culpable

Mamut lanudo, otro de los que fue llevado a la extinción. Foto Wikipedia Commons


El cuento parece sencillo: los animales se mantenían en equilibrio, como es frecuente en la naturaleza: depredadores y depredados en los diferentes niveles de la cadena trófica. Parece que todo eso lo estropeó una especie: el Homo sapiens.

Un estudio que analizó cerca de 300 artículos en diversidad de medios científicos encontró que fueron los humanos y no el cambio climático los que extinguieron al menos 161 especies de grandes mamíferos, entendidos como aquellos de más de 45 kilos.

A los más grandes les dieron más duro, como esos herbívoros de más de una tonelada, los megaherbívoros. Es que hace 50 000 años había 57 especies de estos, de los cuales solo 11 quedan hoy y con poblaciones extremadamente diezmadas.

Esas especies fueron llevadas a la extinción por los humanos, que las cazaron sin compasión.

Los dramáticos cambios climáticos experimentados durante los periodos interglacial y glacial, Pleistoceno tardío, desde hace 131 000 a hace 13 000 años afectaron poblaciones de animales grandes y pequeños, pero las mayores extinciones se dieron en animales más grandes.

"La gran y muy selectiva pérdida de megafauna en los últimos 50 000 años es única en los últimos 65 millones de años. Periodos previos de cambio climático no generaron grandes extinciones", dijo el profesor Jens Christian Svenning, cabeza del estudio, publicado en el journal Cambridge Prisms: Extinction.

Los análisis mostraron que la cacería humana de grandes animales como mamuts, mastodontes y megaterios se presentó de modo consistente en todo el mundo.

Las especies fueron llevadas a la extinción en distintos momentos y a tasas distintas alrededor del planeta. En unas partes fue muy rápido, en otras tomó hasta 10 000 años. Pero en todas partes sucedió después de que llegaron los humanos y, en el caso de África, luego de avances culturales entre los humanos.


miércoles, 3 de julio de 2024

Caso especial: hay hormigas cirujanas que amputan patas a las heridas

Imagen en el proceso de amputación en C. maculatus. Foto Danny Buffat


Salvar vidas mediante cirugías no es una actividad exclusiva de humanos. No, aunque hasta ahora era así. Hay un pequeño animalito que hace de cirujano cuando se requiere para salvar a compañeras del nido heridas en las violentas peleas con integrantes de otra colonia: la hormiga.

Y para hacerlo realiza una intervención que en humanos es delicada: una amputación. Sí.

En un artículo en el journal Current Biology científicos demostraron cómo la hormiga carpintera de Florida, una hormiga roja, común en esa región.

Esa hormiga trata selectivamente las heridas en las patas de compañeras de nido, bien limpiando la herida o... amputando.

Cuando se probó en experimentos la efectividad de estos "tratamientos", no solo ayudaron en la recuperación, sino que el equipo de investigación encontró que la elección de atención de las hormigas se adaptaba al tipo de lesión que se les presentaba.

"Cuando hablamos de conducta de amputación, este es literalmente el único caso en el cual una amputación sofisticada y sistemática de amputación de un individuo por otro miembro de su especie ocurre en el reino animal", dijo Erik Frank, primer autor de la investigación, ecólogo del comportamiento en University of Würzburg.

El cuidado de heridas no es exclusivo de esta especie. En 2023 se reportó que otro grupo de hormigas, Megaponera analis, usa una glándula especial para inocular lesiones con compuestos antimicrobianos para evitar posibles infecciones.

Lo que hace diferente a la hormiga de Florida, Camponotus floridanus, y otras del género, es que no posee esa glándula y parece que usan solo medios mecánicos para tratar a sus compañeras.

Descubrieron que este cuidado mecánico implica una de dos rutas. Las hormigas limpiaban las heridas sólo con sus piezas bucales o realizaban una limpieza seguida de la amputación completa de la pierna. Para seleccionar qué ruta tomar, las hormigas parecen evaluar el tipo de lesión para hacer ajustes informados sobre la mejor manera de tratarla.

En este estudio se analizaron dos tipos de lesiones en las piernas, las laceraciones en el fémur y las en la tibia a modo de tobillo. Todas las lesiones del fémur fueron acompañadas por una limpieza inicial del corte por parte de un compañero de nido, seguida de un compañero de nido que mordió la pierna por completo. Por el contrario, las lesiones de tibia sólo recibieron la limpieza bucal. En ambos casos, la intervención dio como resultado que las hormigas con heridas infectadas experimentalmente tuvieran una tasa de supervivencia mucho mayor.



martes, 2 de julio de 2024

Así nace una estrella

Una nube molecular con una protestrella en el centro. Foto Nasa/James Webb


Está naciendo y lo anuncia con una gran explosión de pirotecnia. ¿Qué es? Se trata de una protoestrella, de unos 100 000 años de edad que sigue acumulando material de la nube donde crece para convertirse algún día en una estrella. Sí, el proceso de formación estelar en plena ebullición.

En la imagen captada por el telescopio espacial James Webb observamos una nube molecular, L1527, en cuyo centro está la protoestrella. De allí se expanden flujos en sentido contrario por la rotación de este objeto mientras consume gas y polvo de la nube.

El color azul muestra la presencia de los hidrocarburos aromáticos policíclicos. La proteestrella y el gas que la rodea están de rojo. La parte blanca abajo y encima de esta es una mezcla de hidrocarburos, neón ionizado y polvo grueso.

La protoestrella continuará su crecimiento y consumirá, destruirá y empujará la nube molecular y mucha parte de la estructura que se aprecia en la imagen.

Esta estructura se encuentra hacia la constelación Tauro, a 460 años luz de nosotros.

lunes, 1 de julio de 2024

Así fue el impacto que cambió el clima en la Tierra

Señales en pedazos de cuarzo que aportan datos sobre el posible impacto de un cometa.


Algo muy potente cambió el clima de la Tierra, reversó el calentamiento en que se adentraba y generó un periodo casi glacial, llamado el Dryas Reciente. Fue hace unos 12 800 años.

Pues científicos siguen allegando pruebas para corroborar la hipótesis de que se trató del fragmento de un cometa que golpeó el planeta y generó cambios tan abruptos.

En un nuevo estudio publicado en Airbursts and Cratering, James Kennett, de la University of California en Santa Barbara y colegas, presentaron lo que pueden ser evidencias de ese evento que golpeó sobre buena parte de lo que hoy es Estados Unidos y la región norte de la Tierra.

Se trata de materiales que muestran la fuerza y temperatura que produjo el evento, como platino, micro esférulas, vidrio derretido y cuarzo fracturado.

"Lo que hemos encontrado es que la presión y las temperaturas no son características de impactos que forman cráteres pero son consistentes con lo que se denominan explosiones aéreas, que no dejan cráteres", dijo Kennett.

Algunos eventos dejan su huella en la superficie, como el evento Chicxulub, el asteroide que acabó con los dinosaurios en poco tiempo y con parte de la fauna y la flora terrestres hace 65 millones de años. Otros no: un 30 de junio de 1908 se produjo en evento Tunguska, en Siberia, en el cual un fragmento de asteroide o de cometa de al menos 40 metros explotó sobre la región poco poblada a unos 10 kilómetros de altura, reduciendo a cenizas 2150 kilómetros cuadrados de bosques.

El cometa que se cree responsable del Dryas Reciente pudo ser de unos 100 kilómetros, fragmentado en cantidad de piezas, pues la capa de sedimento asociada con la explosión se encuentra en  buena parte del Hemisferio Norte, e incluso en sitios al sur del ecuador.

Unas capas que contienen materiales raros asociados con impactos cósmicos, como iridio y platino, y materiales formados a presiones muy elevadas, como micro esférulas magnéticas y nanodiamantes.

Los investigadores se interesaron mucho en cuarzos golpeados, que muestran unas líneas que revelan un estrés suficiente para deformar la estructura del cuarzo, un material muy duro. Ese se halla en cráteres de impacto, pero es más difícil documentar en estallidos aéreos.

Los cuarzos hallados revelan un patrón diferente de líneas, unas deformaciones consistentes con choques sobre la superficie, a diferencia de los impactos de cráter.