No se necesita ser aficionado a la Astronomía para conocerlos e identificarlos en el cielo. Les llaman los siete cabritos o las siete hermanas.Para los aficionados sí son un objetivo porrrrrrrrrrrr la belleza del conjunto azulado. Técnicamente son un cúmulo estela abierto y el nombre más conocido es el de las Pléyades. Y ahora hay noticias sobre ellas.
Las estrellas en estos cúmulos son jóvenes y se formaron a partir de la misma nube de gas molecular. Estudios previos decían que las siete eran las que más se veían, pero allí hay al menos 1000 estrellas. O eso era lo que decían esas investigaciones.
La noticia es que ahora astrónomos en la University of North Carolina afirman que no son 1000 sino que hay al menos 3000 estrellas en ese cúmulo formadas de la misma nube y se extienden por 2000 años luz. Es decir, se creció la familia de hermanitas: el Gran Complejo de las Pléyades.
La conclusión está basada en varios factores, entre ellos: tienen más o menos la misma edad; tienen velocidad similar en el espacio y similar abundancia de químicos. Con base en esa información, los investigadores identificaron estrellas que pudieron rastrear hacia atrás originándose en la misma gigantesca nube de gas molecular.
Las Pléyades están a unos 444 años luz de nosotros, uno de los cúmulos abiertos más cercanos, situadas hacia la constelación Tauro y constituyen un asterismo: un grupo de estrellas, grupo ligado a diversas mitologías antiguas, como una mención tres veces en el Antiguo Testamento, con el nombre de Khima. Se les comnoce también como el objeto Messier 45.
Los astrónomos estiman que se formaron hace unos 127 millones de años, cuando acá se vivía lo que hoy se denomina el Cretáceo Temprano en el cual los dinosaurios dominaban el planeta.
Estos grupos de estrellas se desarrollan a partir de la misma nube de gas molecular. En cada nube, grumos masivos de gas sufren un colapso gravitacional y conforman protoestrellas. Eventualmente, se activa la fusión nuclear en sus núcleos para crear las estrellas.
El hallazgo se reportó en un artículo en el Astrophysical Journal.

No hay comentarios:
Publicar un comentario