viernes, 30 de agosto de 2019

Desatrásese con 7 noticias de ciencia


Cinco nuevas diosas en el espacio

Júpiter tiene 79 lunas, bautizaron 5 más. Foto Public Domain

El año pasado, astrónomos advirtieron del hallazgo de 12 nuevas lunas en Júpiter, con lo que son 79 las identificadas en ese complejo sistema planetario. Ahora acaban de bautizar cinco de ellas con base en propuestas del público, siguiendo la línea de las mitologías griega y romana.
La Unión Astronómica Internacional ha definido que las lunas que giran en la misma dirección del planeta, deben terminar en la letra a y en la letra e las que giran en sentido contrario.
Las nuevas lunas nombradas son: Pandia (reina griega de la Luna llena); Ersa, hermana de Pandia, reina del rocío; Eirene, reina de la paz; Filofrosine, , espíritu del bienestar; y Eufeme, el espíritu del elogio.

Esperanza de vida
Bajo el apéndice II de la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas (Sites) quedaron 18 nuevas especies que aseguran así una mayor protección: dos especies de tiburones mako -los más rápidos del mar-, seis de peces guitarra gigantes y 20 de peces de cuña o rayas. Un avance para su protección dado que el comercio de aletas y carne de tiburón no está regulado.

Listo el ojo más grande del mundo
Ingenieros unieron las dos mitades del telescopio espacial James Webb de la Nasa, la Agencia Espacial Europea y otras organizaciones que será lanzado en 2021 al espacio para remplazar con creces al Hubble pues su capacidad es muchísimo mayor y con él se espera conocer de cerca la composición de planetas candidatos a albergar vida y hallar muchos más exoplanetas. Ahora continuarán pruebas y ajustes técnicos.

No hay un gen gay

Imagen: Pixabay

Un extenso estudio comparativo encontró cinco puntos en el genoma humano relacionado con el homosexualismo, pero ninguno de ellos solo puede predecir la sexualidad de la persona según el artículo en Science que trabajó con genomas de casi 500 000 personas.
Así, queda claro que ningún gen  solo tiene un efecto grande sobre la conducta sexual del individuo. No hay un gen gay, por llamarlo con más claridad.
La genética respondería por entre el 8 al 25 % de la variación en si una persona o no se involucra en comportamientos no heterosexuales.

La contraparte de Lucy

Cráneo de A. anamensis. Foto Cleveland Museum

Un cráneo de alguien que vivió hace 3,8 millones de años en lo que es Etiopía revoluciona la historia de nuestros ancestros. Fue clasificado como un Australopithecus anamensis, especie que se consideraba predecesora del A. afarensis del cual un esqueleto muy bien preservado, llamado Lucy, es considerado nuestro ancestro directo.
El hallazgo sugiere que ambos compartieron espacio por al menos 100 000 años, entonces cabe preguntarse ¿quién es quién en nuestra línea evolutiva? El estudio fue publicado en Nature.

Los primeros llegaron por mar
En lo que es hoy Estados Unidos de América hubo humanos hace más de 16 000 años reveló el análisis de hallazgos cerca de un río en el estado de Idaho, en el sitio Cooper Ferry. Y lo que parece un dato más de poblamiento tiene un ingrediente adicional importante: esas personas no llegaron cruzando el estrecho de Bering sino en embarcaciones a través del Pacífico. También entra en discusión el sitio Clovis, que la historia ha dicho fue el primero poblado en América. El hallazgo apareció en Science.

Guerra bíblica
En las afueras de Jerusalén, arqueólogos desenterraron un templo del siglo 11 antes de nuestra era que muestra evidencias claras de unas luchas entre los antiguos israelitas, cananeos y filisteos.
Está en la villa Tel Beth-Shemesh, a unos 20 kilómetros de Jerusalén. Y fuera de hallazgos sobre culto, se encontró que el templo había sido destruido, revelando un combate en aquellos tiempos. La villa era de los filisteos, pero continuamente cambió de manos a cananeos e israelitas, que atacaban a aquellos.

jueves, 29 de agosto de 2019

Esta mujer tuvo dos partos en 11 semanas


Por lo general los mellizos nacen con minutos de diferencia. Unas pocas horas máximo. Pero este caso es diferente.

La mujer llevaba 25 semanas de preñez del segundo hijo cuando tuvo la hija. Foto Wikipedia Commons

Sí, los mellizos de Lilliya Konovalova, habitante del norte de Kazajistán, nacieron con una diferencia de 11 semanas. Sí. Once semanas. ¿Cómo puede ser eso posible?
La mujer, de 29 años, esperaba ir solo una vez al hospital a tener sus hijos, no dos como tuvo que hacer: una en mayo, cuando nació su hija, y la otra a comienzos de agosto, cuando nació su hijo.
Este no tenía afán en nacer, dijo la madre al Daily Mail, pero el caso tenía algo más de extraño.
Que mellizos nazcan con tanta diferencia es raro, pero sucede. De hecho el récord está en 87 días de diferencia entre un parto y el otro.
Se debe a que la madre los gestó en úteros separados. Konovalova tiene una condición llamada útero didelfo, es decir en realidad tiene dos úteros.
Esta condición no es demasiado extraña, pues una en 2000 mujeres la posee y surge muy temprano en el desarrollo del feto.
Lo que sí es muy escaso, 1 en 50 millones, es que cada bebé se desarrolle en su propio útero, de acuerdo con un informe en Scientific American. Para una mujer con útero didelfo la posibilidad de concebir un mellizo en cada uno es de 1 en 25 000.
Ha habido otros casos no muy lejanos. En 2009 una mujer en Michigan, Estados Unidos, con útero didelfo, tuvo dos niñas, una en cada lado. En 2014 otra en el Reino Unido tuvo trillizos, dos de ellos compartieron un útero, el otro bebé en el segundo útero.
Pero en ninguno de estos casos nacieron en momentos separados. En el caso de Knovalova, cuando nació su hija Liya, tenía solo 25 semanas de embarazo del segundo y los médicos esperaron que tuviera más semanas.
Cuando al final nació Maxim, se había desarrollado mucho más.
Todos están sanos.


miércoles, 28 de agosto de 2019

¿Puede una planta tener cerebro y conciencia?

¿Pueden sentir las plantas? ¿Padecen dolor cuando se les corta? Aunque no lo crea, de eso se ocupa hoy, no sin poca oposición un nuevo campo: la neurobiología de plantas.

Según la neurobiología de plantas, estas pueden sentir al cortarlas. Foto National Park Service, EEUU

No es un asunto nuevo. En 1966 Cleve Bakcster hizo un experimento con el cual demostró que respondían a los pensamientos que tenía él, mediante una mayor actividad eléctrica. Y parecían reaccionar de manera diferente si los pensamientos eran positivos o negativos.
Se apoyó en un estudio de Jagadish Chandra Bose, que en otro experimento sugirió que con música crecían más rápido.
En otro discutido estudio en el Journal of Parapsychology en 1968, el grupo de Backster conectó plantas a un polígrafo y concluyó que reaccionaban frente a alguien que había matado una de ellas.
Los hallazgos no pudieron ser replicados, pese a todo. Pero un estudio de 2006 en Trends in Plant Science, un grupo de biólogos argumentó que la conducta que se ve en las plantas no es un producto de procesos genéticos o bioquímicos.
Entre los autores figuraban Eric D. Brenner, biólogo molecular de plantas; Stefano Mancuso, fisiólogo italiano de plantas; František Baluška, a biólogo celular eslovaco;  y Elizabeth Van Volkenburgh, bióloga de plantas, quien declaró que debía surgir un nuevo campo, el de la neurobiología para entender las plantas y cómo procesan la información.
En sus observaciones explicaron que presentan conductas coordinadas por un sistema de comunicación y respuesta, conductas que respondían a numerosas variables ambientales como luz, temperatura, agua, microbios, componentes del suelos e incluso la gravedad.
Sugirieron que emplean señales eléctricas y producen químicos similares a las neuronas en animales, permitiéndoles responder a otras plantas.
Estudios mostraron que tenían de 15 a 20 sentidos separados, desde oler a ver, tocar y oír.
No es que tengan cerebro del tipo que conocemos, sino inteligencia.
Para Mancuso, quien dirige el International Laboratory of Plant Neurobiology cerca a Florencia, Italia, las plantas piensan de modo distinto a nosotros, utilizando una inteligencia distribuida. Reúnen información de su ambiente y responden de modo que sea adecuado para todo su organismo. Y afirma que se comunican: usan 3000 químicos en su vocabulario.
¿Es todo esto verdad? Para Lincoln Taiz, profesor retirado de la Universidad de California en Santa Cruz, no tiene sentido hablar de neurobiología de las plantas, que implicaría sostener que sienten alegría o dolor y generan emociones, o tal vez hasta conciencia.
No es cierto todo lo que se afirma de las plantas y en un artículo de este mes en Trends in Plant Science lo reafirma en su titular: “Las Plantas Ni Poseen ni Requieren Conciencia”.
¿Quién tiene la razón? ¿Son inteligentes y si así es hasta qué punto? ¿Pueden sentir? ¿Comunicarse? O ¿son definitivamente organismos que carecen de todo esto que se les atribuye?
Contribución: BigThink

martes, 27 de agosto de 2019

¿Cuántos planetas como la Tierra existen?


 En busca de otra Tierra. Es el trabajo incesante, y el sueño a la vez, de astrónomos dedicados a escudriñar estrellas para detectar planetas. Planetas extrasolares o exoplanetas.

Ilustración del Kepler buscando planetas. Cortesía Nasa/Ames

Y aunque se han confirmado más cuatro mil, rocosos y parecidos a nuestra tierra son muy pocos. O andan muy cerca de sus soles o alejados. Pocos de nuestro tamaño o parecido y pocos en la zona alrededor de sus estrellas donde puede existir agua.
Entonces, la pregunta sigue vigente: ¿cuántos planetas similares a la Tierra hay en nuestra galaxia alrededor de estrellas como el Sol?
Astrónomos describieron un nuevo modelo de predicción, presentado en un artículo este mes en The Astronomical Journal.
La mayoría de exoplanetas ha sido descubierta por el telescopio espacial Kepler de la Nasa, que el año pasado dejó de funcionar. Lo hizo mediante la técnica del tránsito: disminución del brillo del sol cuando e3l planeta pasa por delante.
“Kepler descubrió planetas con una variedad de tamaños, composiciones y órbitas”, expresó Eric B. Ford, profesor de astronomía y astrofísica en Penn State, uno de los autores del artículo. “Queremos usar esos descubrimientos para mejorar la comprensión de la formación de planetas para planear futuras misiones de búsqueda de planetas que puedan ser habitables. Sin embargo, contar planetas de un tamaño determinado o distancia orbital es errado, dado que es más difícil encontrar planetas pequeños lejos de sus estrellas que hallar grandes cerca de ellas”.
Por eso desarrollaron el modelo para inferir cuántos planetas puede haber en un rango de tamaños y distancias orbitales, para lo que usaron datos del Kepler y Gaia de la Agencia Espacial Europea.
¿El resultado? Sorprendente: estimaron que planetas cerca del tamaño de la tierra (tres cuartos a una y media veces su tamaño) y en periodos orbitales de 237 a 500 días, hay uno en cada cuatro estrellas.
Con base en las incertidumbres, sugieren que la búsqueda debe centrarse en futuras misiones en hallar uno entre cada 33 estrellas como máximo y uno en cada dos estrellas.
Una sugerencia de las posibilidades de que haya otras Tierras, no prometidas. No hasta ahora.
La búsqueda continúa.

lunes, 26 de agosto de 2019

En la Antártida encuentran restos de una supernova


En la remota Antártida, el continente blanco, científicos encontraron residuos de Hierro-60, un raro isótopo de ese elemento.

Estación Kohnen en la Antártida. Allí cerca se halló el polvo cósmico. Foto cortesía estación

Aunque podría parecer algo normal, tras descartar su posible origen en plantas y armas nucleares acá en la tierra, los astrónomos deducen que se trata de un isótopo generado en una de las más violentas explosiones del universo: una supernova.
Una supernova que sucedió hace millones de año, cuando alguna estrella masiva explotó al final de su ciclo, cuando se agota el combustible.
Los científicos analizaron unos 500 kilos de nieve reciente que recogieron en una zona alta cerca a la estación alemana Kohnen. Allí la nieve está más libre de contaminación terrestre.
El polvo con el hierro-60 fue entonces detectado. Este isótopo no es de común ocurrencia en nuestro planeta.
Un isótopo es una versión de un elemento que difiere en el número de neutrones en sus átomos.
¿Cómo llegó a la Tierra? Se esparció por una región del espacio tras el estallido de la supernova y en algún paso de nuestro planeta por esa región entró en contacto.
No es algo extraño. Según una nota en Scientific American, nuestro sistema solar está cruzando hoy por una gran nube de polvo espacial, llamada la Gran Nube Interestelar.
Para descartar origen terrestre, los investigadores estudiaron además el manganeso-53, otro isótopo, creado también por radiación cósmica. Al analizar la relación entre los dos isótopos hallaron que el manganeso-53 era menos que si hubiera sido de origen local.
El hierro-60 existió en la infancia del planeta, pero decayó luego. Se genera en reacciones nucleares en plantas y queda confinado allí.
Entonces, dedujeron que se trata de polvo generado en una explosión de supernova.
¿Cuándo sucedió y dónde? No se sabe. Y tal vez nunca se sepa.

domingo, 25 de agosto de 2019

Se está despintando Júpiter


Júpiter palidece. El más grande de los planetas del sistema solar, conocido además por su gran mancha roja y las bandas coloridas que lo cubren, está sufriendo cambios en esta composición.



La extraña composición colorida de Júpiter está cambiando. Al centro, dos tormentas. Foto UC 

Nubes de tormentas adentro de la atmósfera están afectando las zonas blancas y los cinturones coloridos, generando turbulencias y modificación en el color.

Eso sugieren observaciones que desde tierra hicieron en 2017 seis telescopios ópticos y radiotelescopios, junto al Hubble. Un astrónomo de la University of California en Berkeley y sus colegas rastrearon los efectos de las tormentas, visibles como columnas brillantes sobre las nubes de amoníaco del planeta.
La dinámica atmosférica de este gran planeta no es bien entendida. Fenómenos como el actual podrían ayudar a conocerla un poco más. Lo que faltaría por ver es cuánto cambiarán los colores y si es un proceso constante de modo que los observadores del futuro a lo mejor verán un cuerpo pálido.
Misterios del Sistema Solar.

viernes, 23 de agosto de 2019

30 años de una proeza de la exploración espacial


Neptuno con su gran mancha oscura descubierta por la Voyager 2. Foto Nasa/JPL-Caltech

Hace 30 años, 25 de agosto de 1989, la nave Voayer 2, antes de emprender viaje al infinito, tuvo el mayor acercamiento al octavo planeta del Sistema Solar, Neptuno. Envió sorpendentes imágenes de este mundo azulado por la presencia de metano. Primera y última vez que una nave humana ha pasado por ese planeta. Detectó seis nuevas lunas y cuatro anillos. También pasó cerca de la gran luna Tritón; pese a ser un cuerpo tan frío con temperatura de -235 grados Celsius detectó actividad volcánica: géiseres expeliendo material. Al pasar por ese planeta estaba a 4700 millones de kilómetros de la Tierra. Hoy anda a 18 000 millones y sigue transmitiendo información de los confines del Sistema Solar. Su gemela, la Voyager 1 va más rápido y anta a 21 00 millones de kilómertros, el primer artefacto humano en alcanzar el espacio interestelar.
Información del Jet Propulsion Laboratory de la Nasa.

El Tiranosaurio rex no era nada frío