El relincho de un caballo
destaca por combinar sonidos agudos y graves a la vez. En un estudio en Current Biology,
investigadores revelaron cómo los caballos logran esta inusual hazaña. Crean tonos
graves mediante la vibración de sus cuerdas vocales, de forma similar a como
las personas producen sonido al cantar. Al mismo tiempo, generan un sonido
agudo silbando a través de su laringe. Según los investigadores, esta
producción dual de sonido probablemente evolucionó para que los caballos puedan
comunicar más de un mensaje en una sola llamada.
"Ahora al fin sabemos cómo producen las dos frecuencias fundamentales que
componen un relincho", afirma la autora Elodie Briefer, de la Universidad
de Copenhague. Agregó que "Anteriormente, descubrimos que estas dos frecuencias son importantes
para los caballos, ya que transmiten mensajes diferentes sobre sus propias
emociones. Ahora tenemos evidencia convincente de que también se producen
mediante mecanismos distintos".
Los caballos han convivido
con los humanos durante más de 4000 años, pero los científicos aún saben
relativamente poco sobre cómo se comunican vocalmente. En general, los grandes
mamíferos tienden a producir sonidos más graves porque su laringe, de mayor
tamaño, crea tonos más profundos. Sin embargo, los caballos no siguen este
patrón por completo. Sus relinchos incluyen frecuencias altas
a pesar de su tamaño.
Para comprender por qué,
los investigadores examinaron detenidamente cómo se produce físicamente un
relincho. Determinaron que el sonido implica un fenómeno vocal poco común
llamado "bifonación", es decir que una sola llamada contiene
dos frecuencias separadas, una grave y otra aguda.
La frecuencia más baja
proviene de la vibración de las cuerdas vocales, similar al canto de una
persona o al maullido de un gato. Sin embargo, el origen de la frecuencia más
alta no se había esclarecido hasta ahora. Para identificarla, el equipo analizó
la anatomía vocal de los caballos, revisó datos clínicos y realizó mediciones
acústicas detalladas.
"Resolver este
rompecabezas biomecánico requirió combinar enfoques de la medicina veterinaria
con la física acústica", afirma el investigador Romain Lefèvre, de la Universidad
de Copenhague.

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