lunes, 23 de febrero de 2026

Los caballos silban y cantan a la vez

 

Sobre la comunicación de los caballos es muy poco lo que se ha estudiado, pese a ser tan cercanos con los humanos. Foto Public Domain


El relincho de un caballo destaca por combinar sonidos agudos y graves a la vez. En un estudio en Current Biology, investigadores revelaron cómo los caballos logran esta inusual hazaña. Crean tonos graves mediante la vibración de sus cuerdas vocales, de forma similar a como las personas producen sonido al cantar. Al mismo tiempo, generan un sonido agudo silbando a través de su laringe. Según los investigadores, esta producción dual de sonido probablemente evolucionó para que los caballos puedan comunicar más de un mensaje en una sola llamada.

"Ahora al fin sabemos cómo producen las dos frecuencias fundamentales que componen un relincho", afirma la autora Elodie Briefer, de la Universidad de Copenhague. Agregó que "Anteriormente, descubrimos que estas dos frecuencias son importantes para los caballos, ya que transmiten mensajes diferentes sobre sus propias emociones. Ahora tenemos evidencia convincente de que también se producen mediante mecanismos distintos".

Los caballos han convivido con los humanos durante más de 4000 años, pero los científicos aún saben relativamente poco sobre cómo se comunican vocalmente. En general, los grandes mamíferos tienden a producir sonidos más graves porque su laringe, de mayor tamaño, crea tonos más profundos. Sin embargo, los caballos no siguen este patrón por completo. Sus relinchos incluyen frecuencias altas a pesar de su tamaño.

Para comprender por qué, los investigadores examinaron detenidamente cómo se produce físicamente un relincho. Determinaron que el sonido implica un fenómeno vocal poco común llamado "bifonación", es decir que una sola llamada contiene dos frecuencias separadas, una grave y otra aguda.

La frecuencia más baja proviene de la vibración de las cuerdas vocales, similar al canto de una persona o al maullido de un gato. Sin embargo, el origen de la frecuencia más alta no se había esclarecido hasta ahora. Para identificarla, el equipo analizó la anatomía vocal de los caballos, revisó datos clínicos y realizó mediciones acústicas detalladas.

"Resolver este rompecabezas biomecánico requirió combinar enfoques de la medicina veterinaria con la física acústica", afirma el investigador Romain Lefèvre, de la Universidad de Copenhague.

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