No solo hay anillos en las joyerías, o en las tiendas de fantasías. El cosmos está lleno de ellos. Son discos de residuos dejados tras la formación de planetas alrededor de estrellas.
No son escasos. De hecho, nuestro Sistema Solar tiene un gran anillo, el cinturón de Kuiper, más allá de Neptuno, una región llena de rocas, planetas menores y cometas. Lo podrían ver extraterrestres si estuvieran mirando nuestro Sol. Se cree que grandes planetas como el mismo Neptuno impidieron que el polvo y las pequeñas rocas formaran más planetas o grandes cuerpos.
No perdieron el tiempo astrónomos que usaron el Atacama Large Millimeter/submillimiter Array (ALMA) en los Andes en Chile para observar 24 de esos discos de residuos, anillos desde nuestra posición cósmica y obtener imágenes en alta resolución.
No solo pudieron determinar la presencia de polvo sino de gas en esas llamativas estructuras en el espacio. Los anillos de color naranja presentan la distribución de gas en los discos, mientras que los de color azul muestran la distribución de gas.
No saben los astrónomos a qué se debe la presencia de gas en los discos: si se trata de gas primordial dejado por las estrellas madre tras haberse formado, o si se trata de gas liberado por la colisión entre sí de granos de polvo.
No deja de llamar la atención el disco de residuos alrededor de la estrella HD121617, que se aprecia en las dos imágenes en la parte superior derecha: el disco naranja, de polvo, es más brillante en un lado , sugiriendo que ahí es mayor la concentración de granos de polvo.
No se sabe porqué sucede eso, tal vez hay allí un vórtice de gas que podría atrapar las partículas de polvo, pero solo si la densidad del gas es muy alta. Una densidad de gas así sería más consistente con un origen primordial. Pero el estudio de este caso y de los demás anillos debe ser materia de futuras investigaciones.

No hay comentarios:
Publicar un comentario