Fue terrible. Una masacre para enviar un mensaje de terror a toda una comunidad. De los culpables, no hay huella y nunca se sabrá quiénes fueron con certeza. El caso es que fueron 77 víctimas, en su gran mayoría mujeres y niñas. Ocurrió en lo que hoy es Gomolava, al norte de Serbia.
No ocurrió durante las serie de guerras en la otrora Yugoslavia, sucedidas entre 1991 y 2001. No. Esta masacre se produjo hace 2800 años, en lo que se denomina Edad de Hierro.
Las víctimas fueron encontradas en ese sitio. Fueron apuñaladas y golpeadas sin compasión, un acto de violencia planificado a gran escala.
BarryMolloy, de la UCD escuela de Arqueología, codirector de la investigación, dijo que "Cuando encontramos fosas comunes de la prehistoria con este tipo de población, podríamos esperar que se tratara de familias de una aldea que fue atacada". El profesor explicó que "Gomolova nos sorprendió mucho cuando nuestro análisis genético mostró que la mayoría de las personas estudiadas no solo no tenían parentesco, sino que ni siquiera sus tatarabuelos lo tenían. Esto era muy inusual para una fosa común prehistórica y no era lo que esperábamos encontrar si todas hubieran vivido juntos en la aldea".
Mediante diversos análisis, se demostró que, al igual que en el caso de los adultos, la mayoría de los niños enco ntrados también eran mujeres.
Esto,, junto con el asesinato de grupos de menores de edad que podrían haber sido llevados como esclavos, sugiere que se trató de algo más que una simple emboscada y que, según los investigadores, el objetivo de atacar a esas personas era enviar un mensaje espeluznante a la comunidad en general.
Estos hallazgos fueron publicados en Nature Human Behaviour y aportan una nueva perspectiva sobre los conflictos de la Edad de Hierro y arrojan nueva luz sobre cómo se utilizó la violencia masiva para afirmar el poder en la Europa prehistórica.
De las víctimas, 40 eran niños entre uno y doce años, 11 eran adolescentes y 24 eran adultos; el 87 % eran mujeres. El único bebé descubierto en la tumba era un varón.
Las víctimas fueron enterradas con sus pertenencias, como joyas de bronce y vasijas de cerámica para beber.

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