sábado, 11 de mayo de 2019

Nuestra galaxia recibió una ayuda extra


Hasta 5.000 o 6.000 estrellas se ven con el ojo desnudo en una noche clara lejos de la contaminación lumínica. ¿Se ha preguntado cuándo nacieron?
Un equipo liderado por investigadores del Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universidad de Barcelona  (ICCUB, UB-IEEC) y el Observatorio Astronómico Besançon encontraron, tras analizar información del satélite europeo Gaia, que la gran formación de estrellas en la Vía Láctea, nuestra galaxia, se presentó hace 3000 a 2000 millones de años. En ese proceso más del 50 % de las estrellas en el disco galáctico nacieron. Un proceso en el que hubo otro actor inesperado.

En el recuadro, región de formación estelar Rho Ophiuchi. Foto Gaia/ESA

¿Cómo se llegó a esa conclusión? Analizando las distancias, los colores y las magnitudes de las estrellas que fueron medidas por Gaia con modelos que predicen su distribución en nuestra galaxia.
El hallazgo fue publicado en el journal Astronomy & Astrophysics.
En un informe de prensa de aquella universidad, se explicó que así como una llama se desvanece cuando no hay gas en el cilindro, el ritmo de la formación estelar en la Vía Láctea, activado por el gas en ella, debería disminuir lentamente y de manera continua hasta que se usara todo el ‘combustible’.
Pero el estudio encontró que aunque ese fue el proceso que se desarrolló en los primeros 4.000 millones de años de la formación del disco, un severo estallido de nacimiento estelar invirtió esa tendencia.
¿Por qué? La fusión o choque con otra galaxia, que es rica en gas, pudo suministrar nuevo combustible y reactivar el proceso de formación de estrellas, así como cuando se cambia el cilindro de gas por otro lleno.
Este mecanismo explicaría la distribución de distancias, edades y masas que se calculan con base en los datos del Gaia.
“La escala de tiempo de este estallido de formación estelar junto a la gran cantidad de masa involucrada en el proceso, miles de millones de veces la masa solar, sugiere que el disco de nuestra galaxia no tuvo una evolución fija y pausada, sino que pudo sufrir una perturbación externa que comenzó hace unos 5.000 millones de años”, consideró Roger Mor, investigador del ICCUB.

Distribución de 3 millones de estrellas usadas en el estudio. Foto ESA


“Pudimos encontrar esto al tener por primera vez distancias precisas a más de 3 millones de estrellas en el ambiente solar”, agregó.
“Gracias a estos datos pudimos descubrir los mecanismos que controlaron la evolución durante más de 8000 a 10 000 millones de años en el disco de nuestra galaxia, que no es más que la banda brillante que vemos en el cielo en una noche oscura sin polución por la luz”.

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